Columna de Opinión
DE DIFUSIÓN INMEDIATA
Mayo 19, 2008
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El juicio a UT-Austin podría abrir una caja de Pandora de desafíos legales
por el Senador Royce West

El reciente juicio contra el uso de la raza como factor en reglas de admisión que hace la Universidad de Texas agrega aún otro capítulo al historial de la Ley del 10 por ciento mejor en Texas. El 7 de abril, el Proyecto de Representación Justa basado en Washington D.C. inició juicio a favor de un estudiante de último año de secundaria en Texas que alega que la consideración de la raza en decisiones de admisión da ventaja a algunos estudiantes en detrimento del demandante.

En 1997, la Legislatura de Texas creó la Ley del 10 por ciento mejor, que garantiza la admisión automática en universidad o instituto público a todo estudiante que se gradúa dentro del 10 por ciento con mejor promedio de su año y escuela secundaria. La ley buscaba un remedio ajustado a la decisión judicial en 1996 que prohibió la consideración de raza en las normas de admisión.

La secuela de la Decisión Hopwood de 1996 fue la caída en picada de minorías [étnicas y raciales] en la admisión de universidades de Texas. El daño colateral fue que numerosos estudiantes de minorías fueron atraídos por universidades de otros estados, donde la raza es considerada para atraer estudiantes candidatos.

Se necesitó la Regla del 10 por ciento mejor para recibir nuevamente a estudiantes de minorías –especialmente en la Universidad de Texas en Austin—en niveles por lo menos iguales a las cifras previas a Hopwood. Me place informar que el número de estudiantes minoritarios que asisten hoy a UT-Austin excede al del período previo a Hopwood.

En el 2003, la Corte Suprema de EE.UU. declaró que la raza podría ser usada como factor, si se determina que otras maneras de atraer diversidad han fracasado. La reformada regla de UT que usa la raza como factor en las admisiones fue adoptada antes que se secara la tinta de Grutter versus Bollinger.

Los que se oponen a la regla del 10 por ciento pronto dijeron que con la introducción de la raza en políticas de admisión, la ley de 1997 ya no era necesaria. Pero si la presente decisión de la Corte Suprema en el 2007, en casos de escuelas públicas de Seattle y Louisville, es una indicación, el usar la raza al diseñar normas de admisión universitaria no es una medida segura. Pero el actual empuje de UT para limitar las admisiones del 10 por ciento incluyendo una política donde la raza es un factor, haría justamente eso.

En toda sesión legislativa desde el 2003, ha habido una ola de medidas para anular o limitar las admisiones del 10 por ciento. Una propuesta el año pasado limitaría las admisiones del 10 por ciento a un 50 por ciento de las bancas disponibles. UT-Austin dice (“se nos cae el techo encima”) que las admisiones del 10 por ciento pronto coparán todos los lugares disponibles para primer año. Ellos arguyen que limitando las admisiones del 10 por ciento, una reforma más integral podría ayudar a atraer un cuerpo estudiantil aún más diverso –incluyendo minorías y estudiantes con atributos “especiales”.

Mientras tanto, la política actual que incluye el uso de la raza no ha probado ser más efectiva que la política previa a Grutter. Entonces ¿porqué arriesgar seguros desafíos judiciales futuros?

Aunque la preocupación por la capacidad es real, mi alarma no concuerda con la de UT. Yo digo –y las cifras de UT concuerdan—que la Ley del 10 por ciento mejor ha producido el cuerpo estudiantil más étnica y geográficamente diverso de la universidad en años. Esos estudiantes en el 10 por ciento tienen un promedio más alto y se gradúan en números más altos que sus pares en el resto de la escuela. Así que si el éxito estudiantil es el objetivo deseado, ¿porqué poner límites a ese éxito?

El actual juicio no está en contra de la ley del 10 por ciento neutral en cuanto a raza. En vez de esto, dice que la versión de la Ley del 10 por ciento usada entre 1998 y 2004 ha producido igual o mejores resultados que la política del 2005 que sí considera la raza. Yo digo que podrían surgir más juicios como éste en cualquier momento. También digo que, dado el actual tribunal donde presiden jueces como John Roberts, Antonin Scalia, Samuel Alito y Clarence Thomas, no es seguro apostar al tratamiento de temas relativos a raza en los años venideros.

Lo fundamental es que usando toda medida disponible, la Ley del 10 por ciento mejor funciona. UT debería dejar de jugar con la llave de la caja de Pandora.

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