Página inicial de la Senadora Florence Shapiro

COLUMNA DE OPINION
DE DIFUSION INMEDIATA

Agosto 12, 2010

Cuando el gobierno federal se extralimita…

Si usted sigue de cerca las noticias, sin duda sabe que el aire que respiramos se está convirtiendo en un gran punto de controversia entre funcionarios de Texas y autoridades federales en Washington D.C. Aquí hay algunos hechos: el aire que los tejanos respiramos hoy es más limpio que en el año 2000 –esto a pesar de que nuestra población ha crecido en casi 3.5 millones de personas. Aunque somos la capital de la energía en América, según datos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), entre todos los estados Texas sigue teniendo el 11º menor índice de emisión de óxido de nitrógeno (NOx) en sus plantas energéticas. Y considerando que el 60% de los petroquímicos producidos en EE.UU. salen de Texas, junto al 30% de todo el gas y diesel que se refina en nuestro país, es especialmente remarcable que en los últimos 10 años Texas haya reducido sus niveles de ozono en 22% y emisiones de NOx en 46% (esto según la Comisión de Calidad Medioambiental de Texas o TCEQ).

Curiosamente, la misma EPA que trata de asumir la regulación local y estatal de energía aquí en Texas produjo los datos –junto con el Departamento de Energía—que revelaron que desde el 2000, las emisiones de CO2 en Texas provenientes del uso de combustibles fósiles han bajado más que las de casi todo otro estado y país, excepto por Alemania, debido a nuestras normas que estimulan el crecimiento de la producción y uso de energía renovable, hacen más competitivo y eficiente el mercado eléctrico, y mejoran nuestro medioambiente.

EPA tiró la primer pelota en este desencuentro cuando tomó recientemente la planta Flint Hills en Corpus Christi. Entonces, la semana antepasada, la EPA decidió tomaría los permisos de operación de dos plantas más: una en Baytown y la otra en el Condado Collin. Esa planta en el Condado Collin es la Planta Eléctrica Olinger de la Ciudad de Garland, sin fines de lucro. Y esta semana, Washington dio un paso más para tomar 122 plantas en Texas, un gran número de ellas refinerías y plantas químicas, cuando anunció la desaprobación final del programa de permisos flexibles, que tiene 16 años, de TCEQ.

Yo, como muchos de los tejanos, quiero poner al descubierto esta falsedad de Washington por lo que realmente es: una extralimitación del gobierno federal en un intento por subvertir la autoridad de funcionarios locales y estatales, que toman decisiones en beneficio de sus comunidades. Nadie tiene problemas en cumplir con regulaciones federales razonables; los funcionarios de Texas no son una excepción. Nuestro estado ha sido un líder nacional en cuanto a equilibrar necesidades económicas y energéticas con regulaciones medioambientales.

Mientras que el gobierno federal ya ha logrado inmiscuirse en una gran variedad de temas aparentemente no federales, parece que ahora se han apoderado del trabajo de re-regular normas medioambientales locales y estatales. Cuando digo re-regular quiero decir precisamente eso. No es que la EPA tenga necesariamente un problema con nuestros niveles medioambientales orientados en resultados aquí en Texas; es que la EPA parece tener problemas con el proceso y procedimientos del trabajo de nuestras autoridades medioambientales locales y estatales.

Lo que hace esta reciente acción de la EPA aún más desconcertante es que, aunque no lo requiere la regulación federal, Texas ya ha adoptado voluntariamente estrategias de control regional que requieren reducciones de ciertas fuentes en condados externos a las áreas de cumplimiento. Estos controles ayudan a mejorar la calidad del aire en áreas como Dallas-Fort Worth, reduciendo la diseminación de contaminación desde áreas externas. Aunque nuestro procurador general estatal ya ha introducido acción legal contra la EPA en representación de TCEQ, no está claro qué decisión tomará la Corte de Apelaciones del 5º Circuito de EE.UU. al determinar la legitimidad del programa estatal de permisos a instalaciones.

Hace más de dos milenios, Cícero –sin duda el mayor orador de la historia—dijo: “Solo desearía descubrir la verdad tan fácilmente como puedo exponer lo falso”. Aunque es difícil contradecir a Cícero, en este caso, la verdad parece encontrarse a la vista: el gobierno federal está extralimitándose, con la falsedad de que las autoridades medioambientales de Texas no están haciendo cumplir adecuadamente los niveles federales de calidad del aire. Antes de que le cueste caro a nuestro estado, la EPA debería revisar su propia información más detenidamente; si son hechos lo que buscan, la Agencia sabe bien que durante la última década, Texas ha sido líder nacional en mejorar la calidad del aire.

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