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COLUMNA DE OPINION
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Marzo 31, 2006

Enseñando para el éxito

“La prueba moral de toda sociedad es cómo trata a sus niños”.
--Hubert Humphrey

Al examinar el tema del financiamiento a la educación, independientemente de si usted cree que hay que invertir más fondos en la educación o no, debemos ser concientes de la manera en que tratamos a los niños. Debemos hallar formas de invertir los fondos de una manera que afecte directamente a los niños –y qué mejor manera de hacerlo que invertir en los maestros.

Ha habido un gran debate recientemente sobre el relacionar la compensación a docentes con los resultados académicos de los estudiantes. Hay un nexo directo entre los maestros y los estudiantes. Los docentes son clave para mejorar los resultados académicos, y yo creo que deberíamos investigar maneras de compensar y premiar a los maestros. La mejoría no se va a dar por accidente, sino por diseño.

Estudios muestran que un maestro efectivo puede lograr dos veces más progreso académico de un estudiante que un maestro inefectivo. Un maestro efectivo puede prácticamente eliminar la brecha académica entre estudiantes de familias de distintos niveles económicos. Entonces, ¿porqué le pagamos a los maestros simplemente dependiendo de su antigüedad o años de experiencia?

Los salarios en el sector público son determinados normalmente por la efectividad del empleado en su trabajo. Alguien que demuestra más talento, capacidad o esfuerzo es compensado generalmente con un mayor pago. Las profesiones que compensan a individuos en base a la calidad del trabajo producido para clientes, generalmente obtienen mejores resultados. El sector privado no sólo premia que aquellos que hacen el mejor trabajo, sino que también compite por los mejores y más brillantes entre los maestros. Muchos de nuestros mejores maestros renuncian por un mayor sueldo y oportunidad de progreso que los que ofrece la carrera en magisterio. Debemos cambiar nuestro sistema para retener a estos individuos en las aulas, enseñando a nuestros niños.

Muchos arguyen que la educación no es un negocio y que los estudiantes no son mercadería. Pero eso no significa que no debemos aprender lecciones del mundo de los negocios y aplicarlas de manera de mejorar cómo compensamos a los maestros. Esos negocios que pagan salarios basados en el mercado son, después de todo, la competición.

Dos estados --Florida y Minnesota--así como muchos distritos escolares, uno de ellos nuestro propio ISD de Houston, han anunciado recientemente sistemas de pago a maestros en relación con el rendimiento de sus estudiantes. Florida anunció recientemente que el 10% de los maestros que demuestren mayores mejoras estudiantiles recibirán salario adicional, mientras que Minnesota está ofreciendo aumentos significativos en asistencia estatal a distritos escolares que basen por lo menos el 60% de los aumentos a maestros en resultados, en vez de antigüedad. El sistema de compensación aprobado por votantes en Denver, Colorado, el año pasado ha recibido amplio apoyo por su capacidad de pagar a los maestros en base a su capacidad y talento individuales para cubrir las metas de rendimiento escolar. Este año, el ISD de Houston se convirtió en el mayor distrito escolar en el país que ofrece bonos a maestros en base a los resultados escolares.

En el 2005, los gobernadores de 20 estados propusieron cambios en la manera en que se paga a los maestros. Al tratar la Legislatura de Texas el tema del financiamiento a la educación esta primavera, tenemos la gran oportunidad de afectar positivamente tanto la cifra, como la manera en que pagamos a los maestros.

Además del aumento en el salaio base de maestros, la Legislatura debería apartar una cantidad significativa y dedicarla a financiar planes de pago en distritos escolares locales que recompensen a maestros por el rendimiento estudiantil. Los maestros deben tener voz en el desarrollo de estos planes. Estos planes deberían incluir también indicadores múltiples de rendimiento escolar, para que el pago no esté basado unicamente en un examen, y que tanto individuos como equipos sean recompensados por el éxito.

Además, los maestros con un récord probado de logros estudiantiles deberían tener la oportunidad de avanzar en sus carreras. Esos "maestros capacitados" pueden ayudar a otros educadores a mejorar su capacidad, mientras siguen en la clase con los estudiantes y son compensados por sus funciones extras.

No tenemos que rompernos la cabeza con la educación. La tecnología de hoy nos permite saber qué funciona y qué no funciona con los estudiantes. Debemos usar esta información para reforzar nuestra capacidad de tomar decisiones e influenciar la manera en que compensamos, entrenamos y apoyamos a los maestros en la escuela. Nuestro enfoque debe ser siempre el mejorar, el llevar al estudiante más allá de lo que todos esperaban.

Al comenzar el próximo capítulo en el financiamiento a la educación pública, debemos recordar que la prueba moral de toda sociedad es cómo trata a sus niños, y no olvidar que nuestra prioridad deben ser los estudiantes. Y eso empieza con una buena educación impartida por maestros excelentes.

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