El Internet: gravar o no gravar
Columna de la Senadora Florence Shapiro (R-Plano)

Ante una proliferación tecnológica y del Internet sin paralelo, existe poca duda de que una gran parte de la próxima sesión legislativa se dedicará a tratar temas relativos al uso y regulación del Internet. Frases como "comercio electrónico", "derechos de privacidad en el Internet", "control del Internet por los padres" e "imagen digital" son ahora comunes en nuestro vocabulario y seguramente serán debatidas en la sesión 77a. de la Legislatura de Texas. El modo en que sus legisladores traten estos temas definirá el "futuro electrónico" de Texas.

En diciembre, el Vicegobernador Rick Perry creó el Consejo de Economía Digital. Este está formado por legisladores, líderes de la industria y ciudadanos. Su propósito es explorar la miríada de temas asociados al Internet. Me siento extremadamente orgullosa de haber sido nombrada por el vicegobernador para integrar este consejo. Recientemente, empezamos a tratar el tema de gravación al Internet. ¿Deberían las transacciones hechas en el Internet ser gravadas de la misma manera que las ventas realizadas en tiendas y negocios tradicionales? ¿Cuál debería ser el rol de los legisladores en la formulación de una decisión impositiva tan importante? ¿Será que las normas legislativas que los legisladores establezcamos hoy nos atarán las manos en el futuro? Estas son algunas de las preguntas que tratamos. Aunque se desconoce mucho de esta industria en desarrollo, una cosa es certera. Las decisiones que tomemos hoy tendrán un profundo efecto en la vida de todos los tejanos y en la futura competitividad de la empresa y comercio de Texas.

Es con mucha cautela que los legisladores debemos tratar estos temas, tratando siempre de evitar potenciales, no intencionales consecuencias. Empecemos con lo que sabemos. Está claro que el futuro de nuestro estado y de todos los Estados Unidos dependerá en gran medida en las conveniencias tecnológicas que el Internet ofrece. No podemos ignorar el hecho de que, como tejanos, nos hemos beneficiado ampliamente en años recientes al mantener los impuestos bajos y evitar la implementación del impuesto a los ingresos. Sin duda, los negocios y empresas que eligen establecerse aquí, en vez de en otros estados, incrementan considerablemente nuestra base imponible. Nuestro sector laboral también se beneficia con empleos cuando empresas de alta tecnología se establecen en Texas.

Debido a que el comercio por el Internet es un fenómeno tan nuevo, es intrínsecamente volátil. Está prácticamente aceptado que el crecimiento del Internet es positivo y el disminuir su crecimiento es negativo. No se debería ignorar la posibilidad de que la imposición de regulaciones estrictas ahora pueda causar un efecto restrictivo en el futuro comercio electrónico. En efecto, un estudio reciente de la Asociación Americana de Información Tecnológica sugiere que el 34% de los adultos podría dejar de comprar un producto por vía electrónica si éste estuviera sujeto a impuestos de venta. El efecto final que tendría el imponer impuestos al Internet no está claro todavía. Lo que es evidente es que deberíamos estudiar muy cuidadosamente toda propuesta que podría ser prematura o tener un potencial impacto negativo en esta industria. Hay infinidad de empleos, oportunidades e ingresos en juego, y el tomar decisiones apresuradas no es aconsejable.

Antes de tomar decisiones sobre la validez de gravar las ventas por Internet, debe resolverse otro problema. Los mecanismos en uso para recaudar impuestos de venta obviamente no anticiparon la complejidad del comercio electrónico. Casi todas las personas que testificaron ante el consejo sobre este tema enfatizaron la necesidad de modernizar y simplificar nuestro sistema actual de recaudación de impuestos de venta.

Los proponentes de gravar las ventas por Internet citan el hecho de que en Texas, como no tenemos un impuesto estatal de ingresos, somos especialmente dependientes de los impuestos de venta locales y estatales, y de los impuestos locales a la propiedad. Si la actual tendencia a comprar por el Internet continúa creciendo exponencialmente y no se recaudan impuestos de venta para el estado, en la próxima década podríamos ver una caída en los ingresos que financian cosas como nuevas carreteras y estaciones de bomberos. La recaudación de impuestos de venta en Texas representa el 55,4% del total de impuestos recaudados. Una cosa que fue evidente en los testimonios fue que estamos verdaderamente en la obscuridad sobre la magnitud del comercio por el Internet en lo que se refiere a Texas. ¿Será la décima parte del uno porciento de nuestra recaudación total, o llegará a ser 25 porciento en cinco años? Realmente no tenemos una visión clara de su impacto. Por lo menos, la Legislatura debe tener números claros sobre el impacto que el comercio electrónico tendrá en la recaudación impositiva de nuestro estado.

Como se puede ver, ambas partes tienen argumentaciones fuertes. Este es un tema que estará al frente en nuestra política nacional al acercarnos a las elecciones presidenciales, y a nivel estatal al acercarnos a la próxima sesión legislativa. Antes de condenar a cualquiera de las partes, pensemos muy cuidadosamente en las ramificaciones de toda propuesta. La clave de todo cambio legislativo futuro es conocer el índice del previsto crecimiento de las ventas del Internet, el grado en el que estas ventas desplazarán a las ventas tradicionales, y, lo más importante, la certeza con que se pueden hacer estas predicciones. Yo creo que todos deberíamos examinar cuidadosamente las opciones de regulaciones propuestas, con estas metas en mente. Solo después de esto podremos tomar decisiones adecuadas sobre normas reguladoras que beneficien a Texas.