Senador Estatal Tommy Williams
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Mayo 11, 2010

Palabras del Senador Tommy Williams en ceremonia ante monumento a los oficiales caídos en Texas

Es un privilegio estar aquí hoy con ustedes en el día más importante de la semana de la policía de Texas –el Día en Memoria de Agentes del Orden. Esta oportunidad de honrar a los hombres y mujeres que dieron su vida en cumplimiento del deber, y celebrar los 75 años de servicio del Departamento de Seguridad Pública a nuestro gran estado, significa mucho para mí. Gracias.

“Honrando el pasado - celebrando el futuro”

Qué perfectamente describen estas palabras la esencia de esta ceremonia y el audaz espíritu de DPS. Avanzar en su misión –de brindar seguridad pública a la ciudadanía de Texas—es honrar a los agentes caídos de la manera más significativa posible.

DPS ha evolucionado constantemente durante los 75 años pasados, mientras que los aspectos centrales del Departamento permanecen intactos. Desde 1935 hasta hoy, el Departamento ha disfrutado de un inquebrantable compromiso y dedicación de sus empleados a la consigna del Departamento:

Cortesía, servicio y protección.

Así que ahora, 75 años después de su fundación, DPS tiene más de 3,500 oficiales que sirven a nuestro estado orgullosa y valientemente. Y cada día desempeñan fielmente su juramentado deber. El peligro es un compañero constante. Nadie sabe esto mejor que la gente reunida hoy aquí. Estamos hoy aquí para honrar a aquellos que perdieron su vida en el desempeño de su servicio.

Hoy estamos aquí para honrar a estos valientes hombres y mujeres que son, en el sentido más literal, el nexo que mantiene nuestro sólido sistema de vida. Estamos aquí para rendir tributo a las familias de estos oficiales caídos y reconocer su tan personal pérdida. Le estamos agradecidos por su sacrificio, y sabemos que lo que decimos o hacemos hoy empalidece al compararlo al sacrificio hecho por los oficiales y sus familias.

Los agentes de DPS son nuestros amortiguadores contra el caos.

Desafortunadamente, hoy vemos muy a menudo qué fina es la línea entre el orden y el caos. No tenemos que ir más allá de nuestra misma frontera con México para ver la anarquía que puede darse si los buenos hombres y mujeres como los que honramos hoy no fueran victoriosos en mantener la línea entre una sociedad legal y una caótica. Ellos usan una insignia en la que la mayoría de nosotros no piensa hasta que se levanta en nuestra propia defensa. Es una insignia que representa la seguridad de nuestros ciudadanos.

Es una insignia encargada de impedir acciones criminales de gran escala a lo largo de nuestra frontera, hacer respetar las leyes de tránsito tanto en áreas urbanas como las más remotas de nuestro país. Cuando enfrentamos desastres naturales, es la insignia usada por nuestros hombres y mujeres a los que nos dirigimos para mantener el orden y asistir en emergencias.

No podemos hacer nada por eliminar todo riesgo en agentes del orden, pero el Gobernador Perry y la Legislatura están comprometidos a tomar pasos que harán la profesión más segura.

Es por eso que estoy comprometido a brindarles el presupuesto necesario para aprovechar totalmente la tecnología, como los 15 millones de dólares asignados para computadoras en los vehículos. Con estas computadoras, los agentes pueden instantáneamente identificar a personas buscadas y vehículos robados. La segura red proporciona alertas instantáneas, fotografías digitales e información de seguridad patria, además de equipar las unidades con tecnología GPS. Son precisamente estos tipos de recursos críticos y avanzados los que necesitamos para mantener a nuestros agentes seguros y aumentar nuestra capacidad policial.

Hoy, rendimos honor a estos valientes oficiales no por haber muerto, porque la muerte nos llega a todos eventualmente. Le rendimos honor por cómo vivieron y lo que significó sus vidas para nosotros. Ofrecieron el mayor sacrificio por todos nosotros. Éste no puede medirse ni ser apropiadamente distinguido por mí ni por nadie –queda decir simplemente gracias y ofrecer una plegaria a sus familias.

Serán recordados como ustedes los conocieron, valientes y dispuestos a servir. Ellos son héroes, cada uno de ellos.

Nos hemos convertido en una sociedad de superlativos. La descripción de personas y sus acciones son comúnmente elevadas por encima de su verdadero significado. Los deportistas son “superestrellas”, los artistas son ‘megaestrellas’. Me gusta que los deportistas y artistas compartan su talento con nosotros, pero si fuera por mí, esos superlativos deberían reservarse a los hombres y mujeres gracias a los cuales podemos dormir de noche. No hay libertad sin la ley y el orden.

Termino con las palabras que recuerdan su sacrificio: “Dedicado a la memoria de estos agentes del Departamento de Seguridad Pública de Texas, quienes, en cumplimiento de su deber, sacrificaron desinteresadamente sus vidas para proteger la vida, propiedad, derechos y privilegios de todos los habitantes de Texas”.

Gracias, y que Dios los bendiga.

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