Senador Eddie Lucio Jr.

COMUNICADO DE PRENSA
Febrero 23, 2009
CONTACTO: Doris Sanchez, Secretaria de Comunicaciones
(512) 463-0385

Carta para un Miércoles de Ceniza

Hace cuatro años compartí esta carta con muchos amigos. Al acercarnos nuevamente al Miércoles de Ceniza el 25 de febrero, me gustaría recordarle a mis semejantes lo que representa la Cuaresma en nuestras vidas, y la historia a la que se refiere esta carta.

Estimado Editor:

Cuando mi personal y yo asistimos a la misa de mediodía del Miércoles de Ceniza el 9 de febrero de 2005 en la Diócesis Católica de Austin, el Reverendo Michael Mulvey ofreció una conmovedora homilía que me inspiró a compartir estas palabras. El Padre Mulvey explicó el acto del ayuno y las plegarias durante la Cuaresma como una oportunidad de conversión en nuestras mentes y corazones. El contó una bella historia de perdón y amor hacia la raza humana.

El Padre Mulvey había regresado recientemente de Paquistán, donde guió un retiro para 25 seminaristas que se preparaban para su ordenamiento como sacerdotes. Uno de los seminaristas tenía tres notables cicatrices en su mejilla derecha. Durante los cinco días del retiro, el Padre Mulvey llegó a conocer bien al seminarista y la historia de sus cicatrices.

Durante los meses de verano, el seminarista había trabajado en una fábrica de mermelada en su lugar de origen. El llenaba frascos de vidrio con mermelada en una línea de producción. Un día, un supervisor que se oponía a que cristianos trabajaran en la fábrica, descubrió que el seminarista era un cristiano católico que estudiaba para ser sacerdote. El supervisor se acercó y le dijo: “Su presencia contamina este alimento”. Después tomó un frasco de mermelada de la línea y se lo tiró al seminarista, estrellando el frasco en su cara y causando profundos cortes. El seminarista fue luego despedido de su trabajo.

Después del verano, el seminarista dejó su casa y volvió al seminario para continuar sus estudios. El incidente que causó las cicatrices seguía perturbándolo, pero se dio cuenta que el evangelio requería reconciliación y perdón. En su lucha por perdonar, conoció a un director espiritual que lo alentó a escribir una carta de reconciliación a su antiguo supervisor. El momento de la carta también coincidió con una festividad ritual en la religión del supervisor. El seminarista le dijo en la carta: “Si lo he ofendido de alguna manera que hizo que se enojara conmigo, le pido perdón”. A esto agregó un sincero saludo por la festividad.

Cuando el seminarista había regresado a su casa y su familia para las fiestas de Navidad, escuchó un día un golpe en la puerta. Al abrirla, descubrió al supervisor de la fábrica con su carta en la mano. El supervisor le preguntó: “¿Porqué escribió esta carta?” El seminarista respondió: “Porque de acuerdo a mi fe, todos somos hermanos, y debo reconciliarme con todos”. Con lágrimas en los ojos, el supervisor respondió: “Yo debería ser el que pida perdón, lo que quiero hacer ahora”.

Después le ofreció al seminarista un regalo de dos frascos de mermelada de la fábrica donde trabajaba. Los dos se abrazaron y el supervisor preguntó: “¿Y qué hay de las cicatrices en su cara?” El seminarista respondió: “Cuando me miro al espejo y las veo, recordaré el amor que me ha demostrado, y también que usted es mi hermano”.

Después de contar esta inspiradora historia y la conversión de dos corazones, el Padre Mulvey desafió a los asistentes a buscar reconciliación en nuestras propias necesidades y también cambiar nuestras mentes y corazones. Nos pidió no acercarnos a la Eucaristía llenos de resentimiento, venganza y odio en nuestras vidas.

Las cenizas en nuestra frente los Miércoles de Ceniza son una señal visible de nuestro compromiso por vivir el evangelio de Jesús. Aunque las cenizas no son visibles en nuestra frente todos los días del año, nuestros vecinos deben seguir viendo señas de nuestro amor, perdón y paciencia a través de nuestras acciones.

¿Podremos todos aprender de la historia del seminarista? ¡Yo creo que sí! ¡Debemos hacerlo!

Suyo en Cristo,
Senador Eddie Lucio Jr.

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