Senador Eddie Lucio Jr.

COMUNICADO DE PRENSA
Octubre 30, 2008
CONTACTO: Doris Sanchez, Secretaria de Prensa
(512) 463-0127

Debe aumentar el índice de reembolso de Medicaid a hogares de ancianos

Para sobrellevar el decreciente índice de nacimientos que produce un menor número de jóvenes asistentes de ancianos, los hogares de ancianos japoneses están usando osos de peluche robots con sensores que alertan al personal si hay necesidad de asistencia. Otro es una bañera robot que se cierra alrededor de los pacientes sentados en sillas de rueda.

En el sur de Texas, no solo no podemos pagar por robots sino que estamos trabajando arduamente para poder mantener ese contacto personal en el cuidado de ancianos y discapacitados en nuestros hogares de ancianos.

Nuestro problema se da en parte por una escasez generalizada de enfermeros, creada principalmente por el insuficiente reembolso de dólares por Medicaid. Mientras esta falta de fondos hace que los hogares de ancianos no puedan reforzar su personal, también es un impedimento para mejorar programas vigentes que asegurarían que nuestros ancianos reciban la mejor atención.

El estado entero está lidiando con un personal de asistencia directa pagado insuficientemente y sobrecargado de trabajo. Texas ocupa un pésimo lugar 49º en el país en cuanto a su financiamiento a asilos de ancianos. ¡Podemos hacerlo mejor!

El índice actual de reembolso de Medicaid a hogares de ancianos de $106.59 diarios por paciente se queda muy atrás del promedio nacional de $153.83 y es mucho más bajo que el costo actual de la asistencia. Esta brecha en financiamiento daña desproporcionadamente a los hogares de ancianos de mi Distrito Senatorial 27, donde tenemos niveles aún mayores de residentes en Medicaid, y estos establecimientos no pueden compensar esta pérdida con residentes de pago privado más alto.

En Texas, el 75 por ciento de los hogares de ancianos pierden dinero, y como más de las tres cuartas partes de los pacientes en hogares de ancianos de Texas se pagan por Medicaid, muchos de estos establecimientos se enfrentan a la quiebra y cierre. Para empeorar aún más el problema, Medicare no paga por la asistencia a largo plazo, creando una situación gravísima para muchos de nuestros ancianos, así como los discapacitados que requieren servicios similares.

En el 2005, la Legislatura financió tan deficientemente los hogares de ancianos que sirven tanto a pacientes privados como a los asistidos por Medicaid que estuvieron a punto de cerrar si no fuera por una asignación de emergencia que hizo la Junta Legislativa del Presupuesto.

Durante la siguiente sesión legislativa, logramos aumentar el financiamiento a Medicaid en un 3 por ciento para el 2008 y un 5 por ciento para el 2009. Sin embargo, estos incrementos cubrieron solo los servicios de asistencia directa, dejando sin tratar los establecimientos para ancianos, la falta de personal de apoyo y otros aspectos importantes de su operación diaria.

Estas condiciones, más los bajos salarios, contribuyeron altamente a una gran rotación de personal, lo que puede comprometer la calidad de la atención, especialmente si los empleados deben trabajar horas extras. En nuestras áreas rurales, los establecimientos para ancianos no solo cuidan de ancianos sino que también contribuyen a la base local de empleos y asisten a residentes que de otra manera tendrían que viajar millas para una atención de calidad.

Pareciera que no podemos superar este círculo vicioso que crea la falta de financiamiento apropiado para el sector de hogares de ancianos. Otra preocupación es la continua amenaza de reducción del financiamiento a Medicaid a nivel federal.

Así que será mi prioridad durante la Sesión Legislativa 81º, como miembro del Comité Senatorial de Finanzas, asegurar que mis colegas no solo estén conscientes del empeoramiento de la crisis de financiamiento de Medicaid, sino que pongamos este problema en nuestra lista presupuestaria de altas prioridades.

El actual índice de Medicaid que inhibe nuestras metas de proveer la mejor atención posible a ancianos debe ser reevaluado. No es realista esperar que nuestros hogares de ancianos sostengan el alto nivel de servicios con un índice de reembolso que no cubre los costos incurridos.

La Asociación de Salud de Texas y otros nos piden por favor que aumentemos el índice diario de Medicaid a $140 por día para llevar a Texas más cerca del promedio nacional, y buscar fuentes alternativas de ingresos o métodos de financiamiento que ayuden a cubrir los hogares de ancianos. Nos están pidiendo promover programas que reduzcan la escasez de enfermeros, especialmente aquellos que apoyan a profesionales de cabecera y atención directa. Para tratar la rotación de personal, sugieren programas de educación continuada para crear nuevas oportunidades y progreso del personal existente. Y yo me uno a ellos y a los miles de residentes ancianos en pedir al Congreso que rechace toda propuesta para reducir el financiamiento federal a Medicaid.

Durante la próxima Sesión Legislativa 81º, los robots probablemente no entren en la discusión, pero una asistencia adecuada para nuestros ancianos y discapacitados definitivamente lo hará.

Como siempre, si tiene alguna opinión o pregunta sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con mi secretaria de prensa Doris Sánchez al (512) 463-0385.

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