Senador Eddie Lucio Jr.

COMUNICADO DE PRENSA
Octubre 8, 2008
CONTACTO: Doris Sanchez, Secretaria de Prensa
(512) 463-0127

Se necesitan más leyes y fondos para frenar el tráfico ilegal de personas

El horrendo crimen del tráfico ilegal de personas está superando rápidamente la extensión y dimensiones de la esclavitud de épocas pasadas.

Esta esclavitud actual consiste en atraer, esconder y transportar o usar a una persona en servidumbre involuntaria, esclavitud, explotación sexual, cautiverio por deuda y otros crímenes contra la humanidad.

“El tráfico de personas es un crimen horrendo y con consecuencias prolongadas para sus desafortunadas víctimas. Las pobres almas que caen víctimas del tráfico de personas no son solo forzadas a trabajar en condiciones deplorables y sin salario –sino que, aún peor, suelen ser forzadas a la prostitución y otras formas de explotación sexual”, dijo el Procurador General de Texas Greg Abbott. “Me comprometo a continuar nuestro esfuerzo para mejorar la asistencia a las víctimas, aumentar las penas criminales para los traficantes y ampliar la capacidad de la policía para luchar contra este acto criminal inhumano y degradante”.

Aproximadamente 17,000 víctimas al año son ingresadas ilegalmente a Estados Unidos, y el tráfico doméstico de menores y mujeres es un problema creciente. Por ejemplo, un adolescente desprevenido puede ser atraído por alguien que le ofrece llevarlo al mall o le ofrece una cena o un lugar donde dormir. Estos jóvenes pueden terminar en cautiverio, drogados y eventualmente obligados a pagar las drogas o el alojamiento. Son entonces forzados a la prostitución para poder pagar la deuda al traficante de personas.

En respuesta al problema, la Legislatura 80º ordenó a la Procuraduría General (AG) crear un informe para ayudarnos a determinar que se necesita agregar a leyes existentes y servicios sociales para tratar las necesidades de víctimas del tráfico de personas.

El informe “Respuesta de Texas al tráfico de personas” hace la diferencia entre coyotes y traficantes de personas: “A diferencia de los coyotes --que participan en una transacción comercial ilegal entre dos partes voluntarias que siguen caminos distintos una vez que la finalizan--, el traficante de personas usa a la persona traficada como un objeto de explotación criminal”.

Aunque algunas víctimas entran al país ilegalmente con la ayuda del traficante y la promesa de una vida mejor, otras llegan con los documentos necesarios pero caen en manos de traficantes al aceptar transporte o ayuda. Y otras son secuestradas o vendidas, y forzadas a venir a Estados Unidos.

Un estudio del 2003 de Caliber Associates citado en el informe de AG declara que “los traficantes suelen acechar a personas empobrecidas que están frecuentemente desempleadas o con poco trabajo y que suelen carecer de redes de asistencia social, como las mujeres y niños de ciertos países y culturas”.

Una de cada cinco víctimas de tráfico ilegal en EE.UU. se desplaza a través de Texas por la carretera Interstate 10, y, a nivel nacional, casi el 20 por ciento son halladas en Texas. El reciente informe “Traficando personas” del Departamento de Estado de EE.UU. estima que aproximadamente 800,000 víctimas al año son traficadas por fronteras internacionales.

Este problema se ha hecho tan grave que el Congreso Nacional aprobó el Acta de Protección a Víctimas del Tráfico (2000), que hace hincapié en la necesidad de que los estados castiguen a los criminales y atiendan a las víctimas.

A junio de 2008, 39 estados habían aprobado leyes contra el tráfico de personas. Texas introdujo una en 2003, haciendo a Washington y Texas los dos primeros estados en promulgar leyes criminalizando el tráfico de personas.

En 2007, Texas empezó a requerir a ciertos negocios certificados bajo el Código de Bebidas Alcohólicas que exhiban anuncios donde puedan verlos las víctimas del tráfico de personas, y también ordenó que se exhiba la línea telefónica gratuita nacional para víctimas del tráfico en alojamientos donde este crimen es frecuente. Aunque es un buen primer paso, debe hacerse más para frenar este crimen y asegurar que las víctimas no sufran nuevamente una vez descubiertas.

Es difícil para el ciudadano normal o agente de policía darse cuenta si los empleados de hoteles, restaurantes o residencias privadas son víctimas del tráfico de personas, especialmente cuando esas personas tienen terror a denunciar a sus captores o a escapar, por miedo a represalias contra ellos o sus familias. Es por eso que me uní a la AG para pedir una campaña estatal de difusión pública sobre esto, así como un entrenamiento especializado a la policía, y a sectores de rescate y salud.

Se necesitan fondos para entrenar a agentes de policía a efectivizar casos contra traficantes de personas y para asistir a las víctimas. Estos dólares podrían también entrenar a personal médico y de rescate para identificar y ayudar a personas esclavizadas.

Para asistir a los rescatados, también deben asignarse recursos para refugios y alojamiento, atención médica, dental y mental, servicios especiales para víctimas niñas y jóvenes, y servicios de interpretación/traducción.

Difundiendo el problema y modificando nuestras leyes y servicios, Texas estará en mejor posición para luchar contra esta esclavitud moderna y enviar un claro mensaje a los criminales traficantes de personas que serán perseguidos y juzgados.

Estoy entusiasmado por trabajar junto a la Procuraduría General y la Comisión de Salud y Servicios Sociales –también producir un informe sobre servicios disponibles para víctimas del tráfico de personas a nivel federal y estatal—para combatir el crimen de tráfico de personas mediante un adecuado procesamiento judicial, mientras se asiste a las víctimas a recuperar su vida y dignidad.

Como siempre, si tiene alguna opinión o pregunta sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con mi secretaria de prensa Doris Sánchez al (512) 463-0385.

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