Senador Eddie Lucio Jr.

DE DIFUSION INMEDIATA
Abril 19, 2007
CONTACTO: Doris Sanchez, Secretaria de Prensa
(512) 463-0127

Legislación propuesta para ayudar a niños con autismo
Abril es el Mes de Difusión del Autismo

Aunque abril es el mes de difusión del problema del autismo, los padres de niños diagnosticados con este trastorno cerebral enfrentan desafíos y angustias constantes. Como legislador, me quedan menos de dos meses en esta sesión legislativa para continuar mis esfuerzos para ayudar a estas familias.

Yo elogio a los muchos padres que me han apoyado en mi intento de informar a mis colegas de que este trastorno cerebral orgánico está llegando a proporciones epidémicas. Los niños con Trastornos del Espectro del Autismo ó ASD (referidos comúnmente como autismo) tienen un gran potencial, pero éste no puede materializarse a menos que se les brinde tratamiento adecuado en su infancia.

Hace diez años, el autismo afectaba a uno de cada 2,500 niños; hoy, esa cifra ha aumentado drásticamente a uno de cada 150 niños. Aunque sus causas siguen sin conocerse, la necesidad de servicios tempranos sí ha sido comprobada.

El problema reside en la resistencia de las compañías de seguro para otorgar cobertura a la terapia necesaria para niños con ASD. Estudios muestran que con un tratamiento intensivo en la infancia, el 47 por ciento de los niños autistas pasan a ser indistinguibles de sus pares.

El costo del autismo es monstruoso. Un estudio de la Facultad de Salud Pública de Harvard muestra que los servicios médicos para el autismo cuestan $35 billones al año y $3.2 millones por persona durante su vida. Investigaciones también comprueban que la intervención temprana e intensiva en conducta, socialización y comunicación tiene el efecto más profundo durante la vida de la persona con ASD, reduciendo generalmente los gastos en dos terceras partes.

Durante esta sesión legislativa, yo creé dos medidas relativas a autismo. La SB 419 requeriría la cobertura médica de terapias para niños de 3 a 5 años con autismo. La meta es dar a estos niños la justa oportunidad de llevar una vida normal, disminuyendo a la vez la necesidad de servicios especiales cuando están en la escuela.

Esta medida también clasificaría al autismo como desorden neurobiológico, para aclarar que no es una discapacidad mental, como se la considera regularmente. El retraso mental incluye la reducción y pérdida de células cerebrales. En el autismo, el cerebro es más grande y hay demasiada actividad, no menos. Las investigaciones se están acercando a la identificación de los genes involucrados y su aislamiento para poder desarrollar un diagnóstico de sangre u otros. Mario Martínez, un padre de Austin con dos niños autistas, está teniendo problemas para hallar profesionales médicos que confirmen el autismo de sus hijos como congénito. El seguro médico del padre cubre foniatría para niños mayores de 3 años, solo si el problema es congénito.

“¿Cómo puede alguien decir que un niño de más de tres años que puede decir menos de cinco palabras en el día no necesita terapia de lenguaje?”, preguntó.

Al Sr. Martínez se le informó además que si paga $640 al mes para la terapia de lenguaje, el dinero no puede aplicarse a su máximo deducible.

El alto número de niños no asegurados en Texas exacerba aún más el problema. Pero los afortunados que tienen seguro necesitan desesperadamente que las compañías de seguros reconozcan los beneficios y ahorro a largo plazo de una intervención temprana.

Mi otra propuesta, la SB 840, ordenaría al Director de Educación crear institutos de entrenamiento para maestros y asistentes que trabajan con estudiantes con discapacidades, incluyendo autismo, para implementar en las aulas prácticas educativas basadas en la investigación. El entrenamiento sería voluntario y pagaría estipendios a aquellos que completan el curso.

Los requisitos federales ordenan que los estudiantes con discapacidades sean educados en el “ambiento menos restrictivo” posible. La mayoría de estos estudiantes pasan el día escolar o parte de él en aulas de educación general. Esta medida beneficiaría a maestros que no tienen educación especial o experiencia trabajando con niños con ciertas discapacidades, así como a sus asistentes.

Este entrenamiento sería más beneficioso a largo plazo para los niños autistas y sus familias, que los cupones que eligen a ciertos niños con solo esta discapacidad para que asistan a escuelas privadas que ofrecen servicios especiales. Usar este método es como tratar de apagar un gran incendio con una manguera de jardín. Necesitamos un programa a nivel estatal para todos los niños con discapacidad, incluyendo ASD.

Como nos dice el Dr. David Baskin, un neurólogo del Instituto Neurológico del Hospital Metodista en Houston y experto en autismo: “Tenemos una emergencia nacional: ¡Se llama autismo!”. Yo agrego que también tenemos una responsabilidad nacional. Se llama compromiso. Yo, al menos, estoy comprometido a encontrar ayuda para el autismo. Nuestros niños están esperando nuestra ayuda.

Como siempre, si tiene alguna opinión o pregunta sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con mi secretaria de prensa Doris Sánchez al (512) 463-0385.

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