Senador Eddie Lucio Jr.

COMUNICADO DE PRENSA
DE DIFUSION INMEDIATA

Septiembre 14, 2006
CONTACTO: Doris Sanchez, Secretaria de Prensa
(512) 463-0127

El Senador Lucio rinde homenaje a la Gobernadora Ann Richards

AUSTIN, TX – Es con gran tristeza que decimos adiós a una de las más grandes damas de Texas: la Gobernadora Ann Richards. Así como lamento la pérdida de esta buena amiga, también tengo presentes muy queridos recuerdos de ella.

Apenas oí del calvario de su cáncer, empecé a rezar por ella. Yo estaba en M.D. Anderson con un familiar cuando escuché la mala noticia por primera vez. Su lucha contra el cáncer, y la de mis propios familiares, me lleva a pedirle a los tejanos que se unan en un gran esfuerzo por combatir esta enfermedad. Se lleva tantas vidas.

Ann era un nombre familiar, y no solo en Texas. Tenía un sentido del humor tremendo, muy ingeniosa. Me acuerdo que cada vez que yo viajaba fuera del estado cuando ella era gobernadora, siempre alguien quería hablar de ella. Hasta la consideraron candidata para el segundo cargo más alto en la nación –vicepresidenta. Eso es bastante increíble para una mujer joven que empezó en un ente de gobierno local, como secretaria del Condado Travis.

Como la primer mujer gobernadora del estado en 50 años, Ann lideró el camino para que nuestras esposas, hijas y hermanas ejercieran un rol más activo en el gobierno. Ella aumentó sus nombramientos a agencias y comisiones del estado, ampliando así las oportunidades para la mujer.

Luchó por la reforma de prisiones, el medioambiente y la reforma al financiamiento de escuelas públicas. Creo que ella fue el primer gobernador en intentar reformar la manera en que financiamos la educación pública. Durante su término, ella y yo visitamos varias escuelas, tanto en Austin como en mi Distrito Senatorial en el sur de Texas. Su amor por los niños dejó una marca indeleble en mí. La gran influencia que tuvo en nuestras escuelas públicas persiste hasta el día de hoy.

La vigorosa personalidad de Ann y su amor por Texas nos motivó a todos a trabajar más arduamente por la gente que servimos. Ella ganó la banca de gobernadora el mismo año que yo gané mi banca senatorial, en 1990. Como figura pública, ella fue reconocida nacional y aún internacionalmente. Nos hizo orgullosos de ser tejanos. Nos hizo reír. Nos hizo pensar.

Hoy lamentamos la pérdida de una de las mujeres más coloridas y progresistas de nuestro estado. Su alma descansa ahora en paz, mientras que su legado continúa guiando a la Texas que ella tanto amó.

arriba