Senador Eddie Lucio Jr.

COLUMNA DE OPINION
Junio 7, 2006

Protegiendo de huracanes al Valle del Río Grande

Estamos acercándonos a la temporada de huracanes, y en vista de los desastrosos temporales del año pasado –los huracanes Katrina y Rita—me place ver que el Valle del Río Grande está preparándose y planeando reacciones.

Gracias a muchos de nuestros líderes y ciudadanos locales, se están dando continuos ejercicios de preparación y evaluación de construcciones. Estamos al tanto de la necesidad de tecnología compatible de telecomunicaciones; entendemos lo intrincado de planear una evacuación que no sea simplemente poner anuncios en las carreteras; y sabemos que no se puede seguir demorando la inversión en un resistente sistema de diques en el Río Grande.

Estos son solo unos pocos elementos de lo que debería ser un plan regional para mitigar desastres –una iniciativa diseñada para “proteger de desastres” a nuestras comunidades.

La implementación de un plan de mitigación podría prevenir inundaciones, proveer electricidad de emergencia y facilitar una evacuación sin grandes complicaciones. Un plan mitigante podría evitar que condiciones meteorológicas severas se conviertan en desastre o tragedia humana. Tal inversión, desafortunadamente, no se hizo antes del huracán Katrina.

En vista de informes sobre inminentes huracanes en nuestra región, es crucial que las comunidades del Valle del Río Grande Bajo desarrollen juntas un plan de mitigación similar al que se está dando en otros 10 condados de la frontera, desde Starr hasta Pecos.

Gracias al esfuerzo de la División de Manejo de Emergencias del Gobernador, FEMA ha financiado un programa que les permitirá a esos condados preparar un plan detallado para mitigar desastres, que cumpla con los nuevos y mayores requisitos de agencias federales y estatales para el manejo de desastres.

Con planes aprobados, las jurisdicciones locales podrán acceder a subsidios federales para financiar programas de mitigación enfocados en riesgos específicos. En nuestra área, los huracanes e inundaciones en general son lo primero en la lista.

Bajo el liderazgo de la Universidad Internacional Texas A&M (TAMIU), un equipo de expertos trabajará con ciudades y condados fronterizos para identificar riesgos sistemáticamente, proponer acciones para reducirlos, y empezar a dar los primeros pasos para financiar y finalizar los proyectos de protección contra desastres.

El Instituto del Río Grande está colaborando con TAMIU para llegar a las comunidades, y cuenta con la colaboración de H2O --una firma con experiencia basada en Austin que está creando planes para más de 100 jurisdicciones de Texas y trabajando con el Instituto Río Grande y TAMIU en el plan de la frontera.

La empresa Time Warner Cable ha sido instrumental en el desarrollo de tecnología y otras medidas para mantener a los residentes del Valle seguros y comunicados durante emergencias meteorológicas. Han hasta difundido un anuncio de servicio público sobre preparación ante huracanes, en el que me complació participar.

Los huracanes e inundaciones son parte de la naturaleza, indiferentes a límites impuestos por el hombre. Aunque nosotros como seres humanos estamos limitados por jurisdicciones y fronteras, debemos pensar y planear sin considerar fronteras, para nuestra protección mutua. En el Valle, tenemos un número de organizaciones coordinadoras, unidas por estatuto o acuerdos inter-locales, que pueden tener papeles de liderazgo en la creación de una estrategia integral de mitigación.

Parte de mi meta es trabajar con nuestros gobiernos locales, la Dirección Regional de Agua del Río Grande y el Estado de Tamaulipas, para evaluar métodos que minimicen futuros problemas relativos a huracanes en nuestra región.

Los estragos causados por huracanes e inundaciones pueden fácilmente afectar a nuestros vecinos del otro lado de la frontera y viceversa. En tal situación, las autoridades de puentes internacionales podrían enfrentarse tanto a crisis humanitarias como a pesadillas en cuanto al manejo de refugiados. Recuerdo que en 1967 las inundaciones del huracán Beulah llevaron a miles de personas al puente de Río Grande City, donde se les permitió cruzar el puente hacia tierra más alta y evitar ahogarse.

Tal vez no podemos detener las inundaciones en el Río Grande, pero los diques y canales pueden contener y reencauzar el agua. No podríamos asegurar que no habrá grandes cortes de electricidad durante una tormenta, pero podemos asegurar que todas las instalaciones de energía de emergencia están bien construidas, mantenidas y ubicadas para cubrir las necesidades de hospitales, gasolineras, farmacias, etc. El no desarrollar un plan adecuado de mitigación previo al desastre probó ser la razón de gran parte de la confusión y tragedias en New Orleans.

Y así como las costas de New Orleans, Galveston y Mississippi “deberían haber” anticipado problemas y mitigado riesgos, eso debemos hacer nosotros ahora porque nuestras comunidades del sur de Texas están ubicadas en la zona de peligro, poniéndonos a todos en riesgo.

Parte de nuestro éxito podrá depender de nuestra conectividad en el plan estatal de evacuación y refugio por huracanes. Si tenemos que evacuar, tenemos que saber adónde dirigir a la gente, cómo informarles, y dónde pueden obtener comida, agua y atención médica.

Debemos involucrar a todas nuestras instituciones para que trabajen independientemente de limitaciones políticas, para planear y seguir planeando.

Como siempre, si tiene opiniones o preguntas sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con Doris Sánchez, mi secretaria de prensa, al (512) 463-0385.

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