Senador Eddie Lucio Jr.

COLUMNA DE OPINION
Mayo 11, 2006

Separar con un muro a nuestros vecinos del sur es antiamericano

Una columna reciente del editor Daniel Cavazos en el Brownsville Herald refleja los sentimientos de muchos tejanos, sean hispanos o no. Lo felicito por su perspicaz visión en este tema tan controversial.

Criticando el propuesto muro entre este país y México, el Sr. Cavazos propuso de manera sarcástica construir un segundo muro entre Estados Unidos y Canadá basado en la premisa de la seguridad nacional.

La realidad, agrega Cavazos, es que “No es tanto la cosa del terrorismo sino el que Estados Unidos tiene muchos mejicanos viviendo aquí”. Vale la pena considerar su razonamiento. Yo creo que la construcción de un muro enviaría un mensaje incorrecto a nuestros vecinos y al mundo.

Cuando los colonos europeos llegaron aquí por primera vez, maltrataron a los nativos americanos, muchas veces robando sus tierras. Hemos aprendido de este error, y no deberíamos volver a maltratar a otros, independientemente de su origen.

Volviendo la mirada a todos los inmigrantes desde hace siglos, vemos que muchos fueron maltratados --como los irlandeses y los chinos. La mayoría mostró poca compasión por estos recién llegados, concentrándose sólo en su propio interés. ¿Estamos ahora reviviendo esta falta de compasión hacia el inmigrante mejicano, que viene principalmente a ganarse la vida y alimentar a su familia?

Lo que necesitamos es un programa efectivo de trabajadores invitados que no explote a los inmigrantes mejicanos, no dañe al trabajador estadounidense y beneficie a los empleadores. La inmigración controlada no es fácil de lograr, pero es mucho más humana y americana.

Escuchamos que en este país viven miles de inmigrantes ilegales que vienen de otros países, pero uno nunca escucha a Bill O’Riley de la cadena Fox hablando de esto. Yo no puedo criticar a nadie que viene a nuestras costas buscando una vida mejor, que es lo que nuestros antepasados hicieron por generaciones. Yo critico la falta de compasión por gente que sufre hambre y desesperación.

Además de la compasión, mantener una relación amistosa con México, nuestro mayor socio comercial, tiene sentido desde el punto de vista económico. Como presidente del Comité de Relaciones y Comercio Internacionales, mi meta constante es fortalecer las relaciones con México. Si mejoramos la economía a ambos lados de la frontera, mejoramos la vida en el resto del país por la expansión económica.

Asimismo, alrededor de un millón de estadounidenses han elegido residir o pasar su tercera edad en suelo mejicano. La política de puertas abiertas de México les da la bienvenida, incluyendo a ciudadanos de EE.UU. que trabajan ahí en varias industrias, así como a gente joven que reside ahí para aprender bien el español.

Hunter Hunt, primer vicepresidente de Hunt Oil Company, fue citado en los medios recientemente por declaraciones hechas en una ceremonia de inicio de construcción, anunciando la electricidad compartida entre México y Texas: “En momentos en que hay tanta ignorancia y temores infundados sobre la frontera que separa nuestras dos grandes naciones, estamos especialmente orgullosos de estar trabajando en un proyecto que enlaza aún más a nuestros países, y realza la energía, confianza y oportunidades comerciales en ambos lados de la frontera”.

Para fortalecer la seguridad en la frontera, en vez de construir un muro y gastar una cantidad enorme de dinero para hacerlo, deberíamos aumentar los fondos para agencias policiales locales, así como a la Patrulla Fronteriza, para que obtengan más oficiales y mejores equipos.

La difusión de la idea de este muro ha empezado a incitar racismo. Un joven hispano de 16 años está aferrándose a su vida desesperadamente después de haber sido violado y golpeado por dos jóvenes anglos en Houston. Estos alegan haberlo atacado por tratar de besar a una chica blanca.

Los mejicanos no sólo son vecinos y parientes, sino que también son héroes. Por los menos 41 hispanoamericanos obtuvieron una Medalla de Honor del Congreso por heroísmo en la guerra, y tres de ellos nacieron en México. Los nacionales mejicanos también han peleado por Estados Unidos en nuestras guerras.

Debemos mantenernos unidos como estado y país, en vez de crear divisiones entre los americanos --entre los de piel morena o apellidos españoles y aquellos que llamamos angloamericanos.

Los muros se hicieron para derrumbarse. El 9 de noviembre de 1989 fue la caída del Muro de Berlín, que separó la Alemania del este y oeste por casi 30 años. Por lo menos 100 personas murieron en el Muro de Berlín. Estos y otros innumerables que escaparon de Berlín oriental buscaban la libertad política. Hoy, inmigrantes de México buscan la libertad económica.

El movimiento comercial entre Texas y México se vería bloqueado con tal barrera. La frontera de Texas sufriría económica, social y culturalmente. En la antigüedad, los muros --como la Gran Muralla China--protegían a los países. Hoy, los muros simbolizan debilidad en el gobierno, y no aportan soluciones reales a nuestros problemas de inmigración. Continuar el diálogo sobre este tema entre nuestros países, y entre nosotros, es esencial.

Como siempre, si tiene opiniones o preguntas sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con Doris Sánchez, mi secretaria de prensa, al (512) 463-0385.

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