Senador Eddie Lucio Jr.

COLUMNA DE OPINION
Marzo 30, 2006

Fortalecer programas de arte en la reforma educativa

La reforma a la educación pública podría seguir en el asiento de atrás en la próxima sesión legislativa, ya que la prioridad ordenada por la Corte Suprema es financiar la educación pública antes del 1º de junio. Pero si el gobernador agregara la reforma educativa a la agenda de la Legislatura, uno de sus elementos principales debería ser la educación en las artes.

Recientemente, tuve el privilegio de presentar una distinción senatorial en Austin al cantautor y actor Kris Kristofferson, quien recibió el título de “Cantautor del Acervo de Texas”. Nacido en Brownsville en una familia militar en 1936, Kris Kristofferson no sólo se destacó artísticamente sino también en sus estudios académicos –fue becado Rhodes Scholar en ciencias políticas. Obtuvo una maestría en literatura inglesa y se incorporó luego al Ejército de EE.UU., convirtiéndose en piloto, antes de embarcarse en su carrera artística.

Otra joven que tiene raíces en el Valle y trabajó en mi oficina, la Srta. Sara Galván, es también una becaria Rhodes Scholar del 2000. Junto a su impresionante número de logros, Galván es también una pianista clásica. El ex Presidente Bill Clinton toca muy bien el saxo y fue también un alumno distinguido de Oxford. ¿Es una coincidencia que, habiéndose distinguido académicamente, sean también dotados en las artes? Tal vez no.

Victoria Hodge Lightman, presidenta de la Comisión de las Artes de Texas, dijo: “Seguimos teniendo evidencia de que los estudiantes que participan en programas educativos de arte rinden mejor académicamente, tienen más probabilidad de graduarse y tienen menos problemas de disciplina que los estudiantes sin acceso a programas de arte. Desafortunadamente, también vemos una continua reducción en el acceso a la educación artística, cuando los recortes presupuestarios resultan en la eliminación de buenos programas de arte en nuestras escuelas públicas”.

Al debatir a nivel local, estatal y aún nacional cómo mejorar la educación pública, es imperativo que incluyamos las artes –música, danza, canto y plástica.

El futuro éxito de nuestros niños podría depender de su actual participación en programas de arte, y la instrucción en las artes podría afectar de manera beneficiosa sus logros académicos, conducta, concentración, índices de abandono escolar, desarrollo personal y otros áreas.

Un estudio conducido por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Estatal de California halló que cuando se incluyen las artes en el programa educativo, los estudiantes obtienen mejoras en su rendimiento en lectura, escritura y matemáticas.

La Universidad Stanford y la Fundación Carnegie para el Avance de la Enseñanza hallaron en su estudio que las artes promueven habilidades y hábitos mentales importantes para los trabajadores de la nueva “economía de ideas” de la que habló Alan Greenspan. Estos hallazgos relacionan la educación artística con la realidad económica, señalando que los jóvenes que aprenden los rigores de planificación y producción artística serán empleados valiosos en el futuro, en un lugar de trabajo manejado por ideas.

Y si vamos a cumplir con el Acta Ningún Niño Atrás (No Child Left Behind) del Presidente Bush –que, entre paréntesis, siguen sin recibir financiamiento adecuado--las artes deberían ser un componente importante para una educación integral.

Un artículo en el Journal of Learning Disabilities (1975) reportó que los alumnos de primer grado que reciben instrucción musical leen a un mejor nivel que aquellos que no la reciben, cuando tienen similitud en edad, IQ y nivel socioeconómico.

Para determinar el efecto de programas de arte en los estudiantes de escuelas públicas de nuestro estado, la Comisión de las Artes de Texas, en asociación con la Coalición de Calidad en la Educación de Arte en Texas, está conduciendo un estudio de cinco años con financiamiento privado. Aparte de las razones obvias, TCA decidió llevar a cabo esta investigación porque, aunque se están implementando varios estudios a nivel nacional, ninguno está diseñado para reflejar el impacto de estándares y factores de Texas en programas de alta calidad.

La Comisión examinará de cerca dos áreas de inquietud:

  1. Evidencias indican que los distritos escolares de Texas están desviando recursos (tanto de tiempo como dinero) de programas de enriquecimiento, especialmente los de arte, hacia áreas básicas examinadas por el sistema estatal de evaluaciones. En consecuencia, aunque el estado dispone una instrucción en las artes, la participación estudiantil está declinando.
  2. Asimismo, la evidencia también indica que la instrucción artística estimula los logros estudiantiles en esas áreas académicas básicas. Por lo tanto, se podría estar privando a los estudiantes de instrucción requerida que no sólo podría enriquecer su aprendizaje, sino que podría mejorar su rendimiento en otras áreas del plan de estudio.

Debemos financiar la educación pública de manera justa y equitativa. Debemos reducir la pesada carga de impuestos a la propiedad. Debemos dar un aumento salarial a los maestros. Debemos ampliar el financiamiento a la infraestructura para construir muy necesarias escuelas, gimnasios, bibliotecas y otras instalaciones críticas para una educación integral. Debemos determinar el mejor método para educar a nuestros estudiantes y reducir el índice de abandono escolar. Y en algún lugar de esta gran empresa, debemos hacer todo lo posible para que los programas de arte sigan siendo o se conviertan en un elemento requerido en la educación pública de Texas.

Como siempre, si tiene alguna opinión o pregunta sobre éstos u otros asuntos, no dude en comunicarse con Doris Sánchez, mi secretaria de prensa, al (512) 463-0127.

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