Senador Eddie Lucio Jr.

NOVEDADES DEL CAPITOLIO
Noviembre 8, 2006

Los veteranos de Texas merecen su monumento y servicios

Todos los años, en el Día de los Veteranos, rendimos honor a los miles de soldados que han servido a nuestra patria, mediante discursos, desfiles, convites y servicios especiales. Los años en que Estados Unidos está involucrado en un conflicto en el extranjero hacen esta celebración especialmente conmovedora.

Se ha reportado que, solo en el 2006, Texas ha perdido más de 40 miembros en servicio, y por lo menos 233 desde que empezó la guerra en el 2003. Más de 30 soldados del Valle del Río Grande o con raíces en el área han caído desde el inicio de la guerra.

Al meditar sobre este Día de los Veteranos, el estado debería considerar la necesidad de rendir especial tributo a este grupo de soldados en particular. Sería realmente apropiado erigir un monumento en los predios de nuestro Capitolio estatal, con los nombres de nuestros soldados caídos en la Guerra en Irak y también los de aquellos que lucharon en Afganistán para terminar la opresión que prevenía que la gente de ese país votara y excluía a las mujeres de la mayoría de sus derechos.

Como senador del sur de Texas, me he reunido con las sufridas familias de los caídos en la actual guerra en Irak. Me apena mucho su dolor y el saber que hemos perdido y continuamos perdiendo a los mejores hombres y mujeres que Texas tiene para ofrecer. Es difícil saber cómo empezar a compensar ese tipo de sacrificio. Esta es una de las razones de la existencia del Día de los Veteranos, pero siempre podemos hacer mucho más, aún años después de la última batalla peleada.

George Canning, miembro del Parlamento Británico en el siglo XVIII, señaló una vez: “Cuando se acaban nuestros peligros, ¿debe acabarse nuestra gratitud?”

Un día, esperemos que pronto, la Guerra en Irak será otro de los pasados peligros de nuestra nación, y debemos conmemorar el gran sacrificio hecho por nuestros soldados en la era de la Guerra en Irak.

Este esfuerzo, por supuesto, no debería eclipsar las inminentes necesidades del resto de los veteranos del sur de Texas. Es desconcertante pensar en los hombres y mujeres que regresan con cicatrices físicas y emocionales que requieren una extensa terapia física y mental, así como otra asistencia médica especializada, y que tal vez no esté disponible.

Una gran prioridad para los veteranos del sur de Texas que regresan de Irak, y para el resto de nuestros veteranos, es una atención médica apropiada, accesible y asequible, cercana a sus hogares. Nuestros veteranos han viajado muchas millas para proteger nuestras costas; no necesitan ahora viajar otra vez muchas millas para obtener la necesaria atención médica.

Felicito a los individuos y organizaciones --especialmente America's Last Patrol (ALP)--que realizan marchas, caminatas y reuniones para captar la atención y aprobación de Washington para un hospital aquí. El más reciente e impresionante evento para lograr esta meta fue la marcha de ALP desde Brownsville a Roma, conmemorando la marcha del año pasado a San Antonio.

Toda vez que logramos una meta, podemos brindar necesarios y merecidos servicios a los 50,000 veteranos que viven aquí. Recientemente, pudimos cubrir una de estas críticas necesidades. El 3 de noviembre, participé en la ceremonia de dedicación de nuestro primer Cementerio Estatal de Veteranos en Mission, para los veteranos del sur de Texas y sus cónyuges. Nuestros veteranos fueron instrumentales en el trabajo que hicimos con la Oficina de Tierras Públicas y otras entidades de gobierno –de carácter militar a federal, estatal y local. Siento gran orgullo y aprecio por consagrar esta solemne tierra una semana antes del Día de los Veteranos y dos meses después de enterrar a mi padre, un orgulloso veterano de la II Guerra Mundial.

En la Legislatura, continuaremos esforzándonos para ayudar y honrar a nuestros veteranos. Como mencioné antes, durante la sesión legislativa 79º, expandimos el Acta Hazelwood, disponiendo exenciones de matrícula y gastos administrativos para personal militar, incluyendo toda persona con baja honorable que sirvió más de 180 días durante la actual guerra contra el terror.

La condecoración militar Purple Heart de Texas, entre otras, es un reconocimiento que creamos en la Legislatura para honrar a soldados excepcionales de la Guardia Nacional de Texas, por su servicio al estado y al país.

Estoy muy agradecido hacia nuestro gobierno federal por haber dedicado el 11 de noviembre como Día de los Veteranos –un feriado instaurado por primera vez para honrar a los veteranos de la I Guerra Mundial—para que nunca olvidemos el sacrificio hecho por miles de hombres y mujeres en el servicio militar a través de los años. Honrar a nuestros veteranos es equivalente a celebrar la libertad de nuestra nación, que no hubiera sobrevivido sin su heroísmo. ¡Feliz Día de los Veteranos!

Como siempre, si tiene alguna opinión o pregunta sobre éste u otros temas, no dude en comunicarse con mi secretaria de prensa Doris Sánchez al (512) 463-0385.

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