Senador Eddie Lucio Jr.

NOVEDADES DEL CAPITOLIO
22 de junio, 2005
CONTACTO: Doris Sánchez
(512) 463-0127

Luchando contra el hambre a todos los niveles

El gobierno federal está considerando reducir la asistencia alimenticia a los necesitados, y si tal propuesta es aprobada, miles de personas sufrirán innecesariamente en todo el país.

Cifras de la Comisión de Salud y Servicios Sociales indican que en los condados Cameron e Hidalgo, debido a bajos salarios y recursos limitados, casi 300,000 residentes usan estampillas de alimentos todos los meses.

Para estos residentes, las estampillas de alimentos y otros programas federales como el WIC (Programa para Mujeres, Bebés y Niños) son esenciales para mantener a sus familias alimentadas y sanas. Establecimientos para los necesitados, como la casa Good Neighbor Settlement House en Brownsville y Loaves and Fishes en Harlingen, cumplen un papel vital en la comunidad al proveer comida diariamente a cientos de otros residentes que no tienen recursos para adquirir alimentos suficientes que los sustenten.

Sabiendo lo que sabemos sobre la importancia de una nutrición adecuada para la salud en general, estoy profundamente consternado por las propuestas a nivel federal para disminuir la asistencia alimenticia.

Desde la década de los noventa, los Estados Unidos han logrado un progreso increíble en el área de reforma a la asistencia pública, pero cortar la asistencia alimenticia excede todo límite razonable. Yo pido al Congreso Nacional mantener los actuales niveles de financiamiento al programa WIC, rechazar la propuesta del presidente para reducir el límite máximo que pueden usar los estados para calificar a residentes para ayuda alimenticia, y financiar adecuadamente el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) para que esta agencia no se vea forzada a reducir su inversión en el Programa de Estampillas de Alimentos.

La asistencia alimenticia debería ser una de las últimas cosas que el Congreso reduce para poder limitar los costos. Reducir la asistencia alimenticia haría estragos en las economías locales en todo el país, afectaría negativamente a agricultores, crearía un exceso en la demanda de bancos de comida y comedores populares locales, y sometería a las familias trabajadoras de América y ancianos de ingresos muy bajos al hambre y la desnutrición.

En base a una encuesta de la Oficina de Censos de EE.UU. en hogares representativos de la población de EE.UU., USDA informa que en el 2003, un 11.2% de las familias en el país sufrían de “inseguridad alimenticia” por falta de recursos. Los recortes en la asistencia alimenticia solo aumentarían este número y contrarrestarían los esfuerzos por reducir el hambre.

Por estas razones, los legisladores y otros líderes comunitarios deben representar y cuidar los intereses de las poblaciones marginadas, especialmente los niños y ancianos con mayores posibilidades de sufrir más a causa de la privación de vitaminas y nutrientes esenciales.

Durante los pasados seis años, he tratado temas de nutrición en nuestra región y el estado entero. He creado legislación y dirigido un Comité Interino Conjunto de Nutrición y Salud de Niños en Escuelas Públicas. La gran cantidad de información e investigación que describe el serio problema de una pobre alimentación y malos hábitos alimenticios en la infancia es alarmante.

Además, la obesidad es principalmente un problema que ocurre en familias de bajos ingresos y limitado acceso a alimentos más sanos y bajos en grasas, debido a su costo y la distancia a supermercados. Una de estas necesidades fundamentales es el acceso a una nutrición básica. Para miles de tejanos, el acceso a una nutrición adecuada es una lucha diaria.

El tema de la nutrición está muy cerca de mi corazón porque siento enérgicamente cuál debería ser nuestro compromiso para eliminar un hambre sin sentido y las muchas enfermedades que la mala nutrición produce en las personas, sean subidas de peso, con bajo peso o simplemente desnutridas. El hambre complica los malos hábitos alimenticios.

También debería ser una prioridad de todo legislador el asegurar que las necesidades básicas de la población a la que sirven sean cubiertas al máximo posible. En un país rico en recursos como los Estados Unidos, creo que la existencia del hambre y la desnutrición es inexcusable.

Urjo a los constituyentes militar en la lucha contra el hambre a nivel local. En el Condado Cameron, la casa Good Neighborhood Settlement House y Loaves and Fishes aceptan comidas calientes para alimentar a residentes tres comidas diarias, siete días a la semana. Los usuarios de Internet también pueden visitar la página electrónica del Banco de Alimentos del Valle del Río Grande con base en McAllen, y participar en colectas virtuales de alimentos donde pueden donar los artículos específicos que el Banco más necesita.

Prevenir el hambre y la desnutrición debería ser lo primero y principal en las agendas del presidente, legisladores, funcionarios locales y la ciudadanía, para llegar a tener una población sana. Como nación y como estado, debemos tomar decisiones presupuestarias difíciles, pero reducir los niveles de asistencia alimenticia dañará a familias y a la economía en general, y nunca debería ser considerado como opción para reducir el gasto. En efecto, el luchar contra el hambre en América debería ser una prioridad nacional.

Como siempre, si tiene una opinión o pregunta sobre éste u otro tema, no dude en comunicarse con mi oficina en Austin (512) 463-0127, Brownsville (956) 548-0227 ó Weslaco (956) 968-9927. También puede visitar mi página en el sitio electrónico oficial del Senado de Texas.

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