Senador Eddie Lucio Jr.

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COLUMNA DE OPINION

13 de agosto, 2004
CONTACTO: Doris Sánchez
(512) 463-0127

Los estudiantes deben ser nuestra primer consideración

Aunque todos los años nuestras escuelas hacen un honesto esfuerzo por superarse, a veces se pasa por alto a los alumnos en el proceso.

Por ejemplo, muchas escuelas empiezan las clases a principios de agosto, después de celebrar audiencias públicas sobre su propuesta fecha para empezar las clases. Esta audiencia se da por una medida que aprobé en la Sesión Legislativa 77°, estableciendo la fecha de inicio en la semana que incluye el 21 de agosto, considerando el domingo como el primer día de la semana, a menos que la Agencia de Educación de Texas exima a determinado distrito escolar. La provisión para esta excepción fue agregada por la Cámara de Representantes y el Senado se vio forzado a aceptar; de lo contrario la medida hubiera muerto.

Así que, ¿quién se beneficia con estas fechas de inicio tempranas? Y ¿cuáles son las ramificaciones de estas fechas, permitidas bajo el auspicio del control local?

Los adolescentes de familias de bajos recursos que tienen que trabajar para ayudar en el hogar no son tomados en cuenta. Cuando las escuelas fijan su fecha de inicio de clases tan temprano como el 5 de agosto, limitan la capacidad de estos estudiantes para trabajar a tiempo completo, lo que solo pueden hacer en verano, no durante el año escolar.

Los estudiantes migratorios pueden perder una o varias semanas de instrucción porque las clases empiezan cuando ellos todavía están fuera del estado, trabajando en la agricultura con sus padres.

Un estudio conducido hace unos pocos años reveló que un cuarto de millón de los niños de Texas registrados en escuelas están ausentes durante la primer semana del año escolar. Aún así, las escuelas continúan ignorando esto y empiezan las clases a principios de agosto.

Es interesante que cifras del 2003 indican que los resultados de los exámenes ACT y SAT son más altos en estados que empiezan las clases más tarde –muchas veces después del Día del Trabajo—que en aquellos que empiezan antes. Haciendo a un lado otros factores, Texas, que empieza las clases en agosto, está en el promedio nacional o más abajo en estos exámenes.

Afortunadamente, muchas universidades ponen énfasis en la participación en actividades extracurriculares como parte de sus requisitos de admisión. Sin embargo, el esfuerzo por atrasar los exámenes de mitad de término y los finales antes de las vacaciones minimiza el tiempo e interés de los estudiantes para participar en actividades extracurriculares, las que también son importantes para el desarrollo integral del estudiante. El apuro para terminar con los exámenes antes de las vacaciones, un período donde de por sí ya hay una mayor tensión y alboroto, crea aún más estrés en estudiantes y maestros. El tiempo ideal para tomar los exámenes sería a mediados de enero, cuando hay más tiempo para enfocarse en el material de instrucción y menos distracciones. En vez de eso, apuramos a nuestros estudiantes para repetir mecánicamente el material que supuestamente recién aprendieron, y estudios indican que ese tipo de memorización rápida es la que más rápido se olvida.

La tensión de antes de las vacaciones puede llevar a una alimentación poco sana y a excesos alimenticios, especialmente si los estudiantes están estudiando para exámenes. Como presidente del Comité Interino Conjunto de Nutrición y Salud en Escuelas públicas, esto me preocupa.

Necesitamos considerar seriamente las fechas de exámenes y escuchar a nuestros estudiantes sobre sus niveles de estrés.

La capacidad de escuchar es a veces mayor en los niños. Por esta razón, estoy proponiendo un Programa de Mentores de Salud en las escuelas públicas, donde estudiantes que entienden la lucha por mantener un estilo de vida más saludable pueden inscribirse voluntariamente como mentores de estudiantes que luchan contra la obesidad y otros problemas de alimentación, así como los causantes de tensión. Estos estudiantes mentores pueden ser entrenados por Consejos Asesores de Salud Escolar o SHACs y tal vez ser elegibles para obtener crédito como materia electiva.

Otra propuesta para alentar a las escuelas a cumplir sus planes de estudio y a la vez disminuir voluntariamente el año escolar es mi Medida para Extender el Día Escolar. Planeo introducir esta medida durante la próxima sesión. Agregando 15 ó 30 minutos al día escolar, los distritos aún pueden lograr el mínimo de instrucción de 1.260 horas anuales y a la vez acortar el año escolar en seis a 12 días.

Ninguna propuesta o calendario debería agregar un estrés indebido en estudiantes ni en maestros. Todos nosotros --padres, educadores y legisladores—deberíamos trabajar en lograr ese delicado balance para guiar a nuestros niños, pero escucharlos y prestar atención a sus necesidades al mismo tiempo. Su bienestar y sus ideas pueden ayudarnos a ver la lógica de nuestros programas y decisiones, e invito a todos en este estado con interés en los niños y su educación a participar para que logremos esta meta.

Como siempre, si tiene una opinión o pregunta sobre éste u otro tema, no dude en comunicarse con mi oficina en Austin (512) 463-0127, Brownsville (956) 548-0227 ó Weslaco (956) 968-9927.

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