Senador Eddie Lucio Jr.

COLUMNA DE OPINION
27 de septiembre de 2002
(512) 463-0127

Hospitales fronterizos enfrentan problemas en traumatología

En una audiencia senatorial sobre traumatología en Brownsville, doctores, administradores de hospitales y paramédicos de servicios de emergencia se reunieron para hablar sobre la presión que enfrentan al tratar de servir a la creciente población del sur de Texas. Existe escasez de enfermeros, farmacéuticos, técnicos radiológicos, técnicos de laboratorios, paramédicos y otros profesionales de la salud. También hay escasez en la disponibilidad de camas para asistencia traumatológica, entrenamiento en traumatología, seguros asequibles de malpráctica médica y financiamiento a hospitales para el tratamiento de pacientes de escasos recursos.

Leí recientemente sobre la Alianza de Entrenamiento de Salud, un programa de equivalencia entre estudiantes de enfermería en universidades del Valle con empleos en hospitales del Valle. Este es un paso en la dirección justa para aliviar la escasez. Pero sugiero que empecemos a reclutar en escuelas secundarias y formar alianzas entre establecimientos médicos y empresas. Los consejeros de escuelas secundarias pueden empezar a hablar con los estudiantes sobre la necesidad y beneficios de convertirse en enfermeros y paramédicos. Los estudiantes pueden ser empleados para trabajar parcialmente en hospitales, clínicas médicas u hogares de ancianos antes de graduarse. Empresas y hospitales podrían ofrecer becas universitarias y ubicación laboral a cambio de un compromiso de cuatro años para trabajar en el área fronteriza.

Existe un alto número de gente pobre y no asegurada que no puede pagar los servicios médicos. Muchas veces, los hospitales tratan a pacientes que podrían haver evitado un tratamiento hospitalario de emergencia con una pequeña atención de prevención de parte de un doctor de medicina general durante las horas regulares de oficina. Ellos esperan hasta que su condición es tan seria que necesitan asistencia de emergencia, que es mucho más cara. Algunos hospitales del Valle reportan que tanto como el 50% de sus pacientes de traumatología no pueden pagar por los servicios o dependen de Medicaid. Tanto como el 80% de los pacientes tratados por hospitales del Valle dependen de Medicaid o Medicare, programas que no reembolsan el costo real de los servicios brindados; por lo tanto, los hospitales tienen que pagar varios millones por “trabajo de beneficencia”.

Nuestras comunidades necesitan una oferta regular de asistencia médica asequible para que no tengan que esperar hasta que su condición es tan seria que necesitan usar las salas de emergencia. El brindar esto a nuestras comunidades aliviará también la carga de los hospitales. Una manera de lograrlo es financiar más centros de salud comunitarios, los que proveen servicios de asistencia integral básica y preventiva a familias de bajo recursos y no aseguradas. Las familias también necesitan ser educadas en alterrnativas a los servicios de emergencia, y los proveedores de asistencia general podrían recibir incentivos para extender sus horas de trabajo.

La proximidad con Méjico también presenta ciertos problemas particulares a los hospitales a lo largo de la frontera. Muchos ciudadanos mejicanos buscan asistencia médica en nuestros hospitales por los límites en la calidad y nivel de recursos en Méjico. Muchas veces, los ciudadanos de Méjico no pueden pagar estos servicios médicos de los Estados Unidos. Los doctores nos dicen que frecuentemente ambulancias de Méjico traen pacientes a hospitales de este lado de la frontera. Este es un tema de salud internacional que agota los recursos de los hospitales fronterizos incluyendo el personal, camas de hospitales, equipos, doctores y presupuesto. No digo que deberíamos cerrar nuestras fronteras, pero si vamos a continuar sirviendo a nuestros vecinos del sur –bajo reglas federales los hospitales están obligados a servir a todo aquel que llega a salas de emergencia—deberíamos recibir más fondos federales para cubrir esta demanda.

En esta época de déficit en el presupuesto y recortes federales, es un gran problema convencer al Congreso Nacional sobre la crítica necesidad de más fondos para la salud, pero no podemos continuar cumpliendo adecuadamente las leyes federales sin la asistencia federal. Necesitamos incrementos en vez de recortes a programas de Medicaid como el DSH (Disproportionate Share Hospital), el que financia hospitales con un número desproporcionado de pacientes en Medicaid o de bajos recursos.

También me preocupa que haya un entrenamiento limitado en traumatología para profesionales de la salud. Aunque tengo confianza en el nivel de competencia de nuestros doctores en el Valle y el calibre de la asistencia provista por hospitales y servicios de emergencia, debemos considerar todos los factores que afectan los juicios por malpráctica, incluyendo el número de horas de entrenamiento para doctores y otros profesionales de la salud. Aunque también debemos sopesar el costo y acceso a estos cursos.

El altísimo número de juicios en el Valle está causando el aumento en los costos de seguros por malpráctica médica que los doctores y hospitales están obligados a adquirir para continuar operando. Esto aumenta aún más la carga de doctores y hospitales al tratar de servir a los residentes de la zona fronteriza. No hay una fácil explicación al alto número de juicios en el Valle. La Legislatura seguramente tratará este tema con propuestas de reforma a juicios e indemnizaciones, regulación de seguros, y tal vez un mayor entrenamiento en traumatología para médicos.

Es claro que estamos experimentando una crisis en la asistencia traumatológica en toda Texas, pero tengo fe que formando una alianza entre doctores, hospitales, y gobiernos locales, estatal y federal, podemos lograr los mejores posibles servicios asequibles de asistencia médica para toda Texas.

El Senador Eddie Lucio Jr. es miembro del Subcomité Interino de Traumatología, perteneciente al Comité Senatorial de Finanzas, y presidente del Subcomité Senatorial de Asuntos Fronterizos.

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