Senador Eddie Lucio Jr.

COLUMNA DE OPINION
17 de julio de 2002

El Senador Lucio aplaude nominación del presidente para embajador de EE.UU. a Méjico

En vista de recientes malentendidos sobre mi apoyo a la nominación de Tony Garza como embajador de los Estados Unidos a Méjico, quisiera declarar públicamente que lo apoyo para este cargo.

Hablé con Tony el viernes 12 de julio pasado sobre el propuesto Proyecto Presa y Represa de Brownsville, en el que estoy trabajando diligentemente por su realización. Durante años Tony se ha opuesto a este proyecto, lo que me ha preocupado mucho, así como a otros muchos en el Valle del Río Grande. No me queda otra opción que decir que me opondría a su nominación si continúa en su esfuerzo por bloquear el proyecto de la presa.

Durante nuestra conversación, Tony me aseguró que no hablaría sobre la presa con ninguna agencia regulativa estatal o federal, que no asistiría a la reunión sobre la presa el lunes 15 de julio, ni hablaría con la prensa sobre el proyecto. Tony cumplió su palabra.

El construir una presa que provea agua tan desesperadamente necesaria no es ni será nunca un tema partidista.

El que alguien diga que yo no apoyo a una persona para una posición simplemente porque el individuo es demócrata o republicano es absurdo. Obviamente, hay gente que no ha seguido mi carrera como legislador.

En Austin se me conoce como un senador que puede trabajar en la mayoría de los temas sin ningún partidismo. Cuando el entonces gobernador electo George Bush me llamó en diciembre de 1995, pidiéndome confirmara a Tony como Secretario del Estado, le dije que sería un honor para nosotros que alguien de Brownsville –un hispano y nativo de la región fronteriza—fuera secretario del estado.

El Gobernador electo Bush me dijo que realmente apreciaba la oportunidad de trabajar conmigo y me agradeció por confirmar a Tony. Y agregó que Tony era un muy buen amigo suyo.

El funcionario electo conocido como el menos partidista de la historia de Texas, el fallecido Vicegobernador Bob Bullock, solía decir a los senadores cuando éstos se enfrentaban en acalorados debates, que este tipo de comunicación era sana. Su dicho favorito era: “Si dos personas están de acuerdo en todo, una de ellas no es necesaria”.

Recientemente, apoyé al nominado del Gobernador Rick Perry --Robert Estrada, originario de Brownsville--como miembro de la Junta de Rectores de la Universidad de Texas, y a otro nativo de Brownsville –el Dr. Felipe Alanís--como el nuevo Secretario de Educación de Texas. Pueden llamar a cualquiera de ellos y preguntarles si les pregunté si eran republicanos o demócratas. No lo hice.

Como funcionario electo, Tony se debe a la gente que lo puso en su cargo. Como funcionario nombrado, él se debe a la administración Bush. Más importante todavía, Tony está altamente calificado para asistir al Presidente Bush en el diseño de sus políticas públicas para la región fronteriza.

Tengo esperanza –y Tony no me ha dado motivos para creer lo contrario—que él buscará el consejo y opinión de todos en la frontera. Ha habido temas y propuestas que he apoyado a lo largo de mis años en la Legislatura que fueron buenas para el Valle, y que estoy seguro Tony no apoyó; y, a la inversa, ha habido temas y propuestas en las que Tony ha trabajado que yo no aprobé. Pero por lo general, Tony y yo trabajamos juntos en temas críticos, incluyendo legislación sobre colonias, salud y transportación a lo largo de la frontera.

Si Tony Garza, o un miembro del Senado de los Estados Unidos, me pidiera declarar en Washington D.C. a favor de este nombramiento como embajador de EE.UU. a Méjico, sería para mí un honor.

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