COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Septiembre 28, 2012
Contacto: Cindy Brockwell - (210) 826-7800

Redistribución de distritos del Congreso

Rápido, esto es un test. ¿Qué palabras le vienen a la mente cuando digo "redistribución de distritos"?

Esperaré un segundo... "política partidista" ..."distribución subjetiva"... "polémica"... "injusta"... "justicia federal"... "costos legales por las nubes"... "colapso"... ¿estoy cerca?

¿Qué es lo que hace tan partidista a la redistribución? Poder, pura y simplemente.

Mientras la mayoría de los tejanos respondería que la educación, seguridad pública, salud, vialidad, empleo, agua o desarrollo económico están entre sus "diez primeras" preocupaciones, muy pocos mencionarían la redistribución --porque en su mayor parte no han hecho la conexión entre redistribución y quién es electo para tratar los temas que tanto le importan.

Pero aunque la mayoría de los tejanos no hacen esa conexión, los dos partidos políticos principales sí la hacen --y están interesados en mantener su poder político partidista.

Aparentemente, solo es naturaleza humana querer adquirir y luego retener el poder político. Como escribió Lord Acton en 1887: "El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y para parafrasear a T.R. Fehrenback, Secretario Emérito de la Comisión Histórica de Texas: "La naturaleza humana no ha cambiado mucho en los últimos dos mil años".

Yo he observado personalmente el uso y abuso del poder político en cuanto a la redistribución de distritos electorales en Texas durante la última midad de siglo --por ambos partidos políticos principales.

En 1961, 1971, 1981 y 1991, después de esos cuatro censos, uno de los partidos ha tenido el monopolio en el poder político; Texas era un estado de un-partido, y el Partido Demócrata redistribuía el estado con la idea de mantenerlo igual. El Almanaque de Política Americana describe la redistribución que hacían los demócratas en Texas como "la distribución ventajosa más hábil de los noventas".

En esos años, no se necesitaba ni un solo voto republicano para aprobar una medida de redistribución. Generalmente los republicanos mirábamos el mapa ventajoso a los demócratas, contratábamos abogados e iniciábamos jucio en cortes federales.

Estos días el zapato está en el otro pie; Texas se está convirtiendo en un estado de un-partido, el republicano, y no se necesita un solo voto demócrata en la Legislatura para aprobar la medida de redistribución de distritos. No es sorprendente que los demócratas miren lo que creen es un mapa ventajoso a los republicanos, contraten abogados e inicien juicio en corte federal.

Texas siempre está en la corte federal después de una redistribución, independientemente de qué partido político tiene la mayoría. Y eso es sumamente costoso, tanto en términos de dólares de impuestos (literalmente millones de dólares en costos legales), así como el tiempo y la atención puesta en detrimento de temas más importantes que los tejanos quieren que tratemos nosotros los legisladores.

Así que ¿cuál es la salida de este atolladero? ¿Cómo podemos aportar cierto semblante de justicia y equilibrio a un proceso político indudablemente partidista, para beneficiar a todos los tejanos, independientemente de su afiliación política?

Intentemos emular el genio de los padres fundadores quienes, reconociendo la fragilidad de la naturaleza humana hace doscientos años, construyeron un sistema de equilibrio de poderes en nuestra Constitución de Estados Unidos, para frenar la tiranía de la mayoría.

Desde mi punto de vista, Texas debería seguir el ejemplo de otros 13 estados que han logrado crear una manera de diseñar límites de distritos políticos que son más justos con todos sus ciudadanos y no solo con aquellos del partido que goza de una mayoría temporal en ese momento.

El Senado de Texas ha aprobado en tres ocasiones --en 2005, 2007 y 2011--una medida que reformaría el proceso creando una comisión de redistribución independiente, bipartita y de ciudadanos, con el propósito de diseñar límites de distritos del Congreso Nacional en Texas.

La comisión estaría integrada por ocho miembros con voto nombrados por la Legislatura --cuatro demócratas y cuatro republicanos--con un voto mayoritario necesario para que se adopte un mapa, requiriendo así que en el futuro ningún mapa podría ser adoptado sin el voto de miembros de ambos partidos políticos.

Un noveno miembro sin voto sería seleccionado por los ocho miembros votantes para que sirva como presidente.

Ninguno de los miembros podría ser funcionario electo, oficial de partido político o lobbista registrado, ni pudo haber servido en tal capacidad durante los dos años previos a su nombramiento a la comisión. Aún más, ellos no podrían hacer campaña para puesto público siendo miembro de la comisión, ni participar o contribuir a una campaña política federal o estatal mientras sirva en la comisión.

Yo creo que este sistema funcionaría en Texas, como lo ha hecho en varios estados, si tan solo le diéramos una oportunidad.

Seguramente sería una mejora ante el actual sistema, al crear distritos justos, ahorrándonos toneladas de dinero en costos legales, y permitiendo a los legisladores concentrarse en lo que fueron electos para hacer: tratar las necesidades críticas para el futuro de Texas, en vez de gastar una enorme cantidad de tiempo, talento, dinero y energía tratando de conservar el poder político.

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