COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Marzo 4, 2011
Contacto: Cindy Brockwell - (210) 826-7800

Recuerden El Álamo

Los cuerpos de los defensores de El Álamo fueron apilados en tres grupos y quemados. Pablo Díaz, residente de San Antonio, escribió que las hogueras eran de 10 pies de alto, en capas alternas de maderas y cuerpos. Para ayudar a encenderlas, se echó sebo derretido sobre los cuerpos.

El olor de los cuerpos ardientes se mezclaba con el remanente olor de la pólvora, sangre y transpiración de la previa batalla.

Ni entierro cristiano ni plegarias. Ni ataúdes envueltos en banderas ni saludo de 21 cañonazos. Ni gaitas tocando "Amazin Grace" ni toques de corneta. Solo el ruido de las llamas y la sombra de los zopilotes haciendo círculos en el cielo.

Lo que se suponía iba a ser el final sin ceremonia de los defensores de El Álamo se convirtió en el nacimiento de un grito unido: "¡Recuerden El Álamo!". La muerte de estos defensores inspiró a otros texians y tejanos en la Batalla de San jacinto, donde se ganó la independencia de Texas el 21 de abril de 1836.

175 años después de la Batalla de El Álamo, todavía recordamos y alabamos a los soldados caídos por su coraje y sacrificio por la causa libertadora.

¿Pero que hacían estos texianos ahí en la frontera norte del territorio mexicano de Texas?

Muchos fueron atraídos a México por la tierra barata. Cada jefe de familia, fuera hombre o mujer, podría reclamar 4,605 acres a un costo de alrededor de cuatro centavos por acre --$184-- a pagar en seis años.

Algunos eran especuladores de tierras. Otros llegaron para escapar de acreedores, y muchos agricultores que habían perdido su tierra en los estados se encaminaron hacia el oeste con sus familias para comenzar una nueva vida.

Como los primeros europeos que llegaron al Nuevo Mundo, sus corazones estaban llenos de esperanza. Se aventuraban a soñar con un futuro mejor en una nueva tierra de oportunidades.

Sin embargo, malentendidos, desconfianza y pasos en falso pronto marcaron la relación entre el gobierno mexicano, que cambiaba frecuentemente, y los tejanos inmigrantes.

El gobierno mexicano en ciernes estaba pasando por grandes cambios. En sus primeros 15 años de independencia de España, México tuvo 13 presidentes. El gobierno cambió de emperador, a república, a dictadura. A eso le siguió la guerra por la independencia.

Antes del amanecer hace 175 años, 2,000 tropas mexicanas avanzaron sobre los muros de El Álamo. La primera carga fue rechazada por los cañones de Travis. Las tropas de Santa Anna avanzaron por segunda vez y fueron nuevamente detenidas.

Finalmente, la tercera vez, el ejército mexicano prevaleció. La batalla terminó antes de que amaneciera. Todos los texians y tejanos que defendían El Álamo murieron en batalla o fueron ejecutados al terminar la lucha.

Los defensores de El Álamo eran hombres comunes con voluntad para sacrificios extraordinarios. No retrocedieron. Se quedaron y lucharon, aunque eran sobrepasados por diez a un hombre. Sabían que no se tomarían prisioneros.

Rendimos honor a nuestros héroes del pasado por su coraje y para reconocer que su sacrificio allanó el camino para la Texas que conocemos hoy. Les rendimos honor al enseñar a las generaciones jóvenes que a veces somos llamados a servir algo más grande que nosotros.

Mientras exista Texas, vamos a recordar El Álamo.

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