COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Julio 24, 2009
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

La deserción escolar: un continuo desafío en Texas

Tanto legisladores, educadores, padres y aún estudiantes coinciden en que Texas tiene un problema de deserción escolar.

En lo que no coinciden es en cuán grande es el problema, ya que se usan diferentes métodos para medir la deserción. Los resultados cambian dependiendo del tipo de información y cómo se recaba. Informes anuales de los estudiantes que no llegan a graduarse producen índices de deserción más bajos que los estudios longitudinales de las clases.

Aunque la metodología usada para recabar cifras es importante, lo más importante es entender el efecto negativo que tiene la deserción tanto en estudiantes como el estado en general.

Dejar la escuela afectará al estudiante durante toda su vida: tienden a tener menos ingresos, mayor probabilidad de vivir por debajo del índice de pobreza, menos salud y mayores posibilidades de encarcelación. Los que abandonan la secundaria tienen el doble de posibilidades de ir a prisión que los que se gradúan, y el índice de pobreza se estima en 10 veces mayor que en graduados universitarios.

El estado pierde cuando los jóvenes abandonan la escuela. Salarios más bajos y mayores costos en programas como Medicaid se estiman en alrededor de $377 millones anuales. En toda una vida, se estima que cada clase desertora le cuesta a Texas $19 billones en ingresos de impuestos y un mayor gasto público.

Los hispanos tienen tanto el mayor índice de deserción (57%) como el mayor índice de crecimiento poblacional de todos los grupos étnicos. Steve Murdock, ex demógrafo estatal de Texas, estimó que en 20 años, el promedio estatal de ingresos familiares disminuirá en $6,500 en relación al año 2000, afectando negativamente el futuro económico de Texas.

Aunque no hay soluciones fáciles para el problema de la deserción escolar, la intervención temprana es componente crítico en todo programa de retención estudiantil. Hay señales de una posible deserción futura tan pronto como en la primaria, donde los niños que no rinden bien están en mayor riesgo de abandonar la escuela antes de graduarse. El absentismo, la delincuencia y el abuso de drogas vaticinan el abandono escolar.

Un estudio de cinco años sobre jóvenes que abandonan la escuela en Philadelphia mostró que los alumnos de octavo grado que no rinden en Lectura y Matemáticas y tienen un índice de absentismo de más del 20 por ciento, tienen más posibilidad de abandonar la escuela. Una pobre asistencia y el fracaso en Inglés o Matemáticas son fuertes indicadores en los estudiantes de noveno grado. No es sorprendente que un hogar estable y recursos económicos dignos aumentan la probabilidad de gradución.

Ya están operando programas autorizados por la Legislatura de Texas en 2007, como la Iniciativa de Finalización y Éxito en la Escuela Secundaria. Se asignaron más de $100 millones para crear programas integrales de reducción del abandono, ofrecer programas de graduación personalizados para estudiantes de bajo rendimiento y financiar programas innovadores para estudiantes en riesgo de abandono.

Durante la sesión legislativa regular de este año, la medida HB 3 expandió programas de oficios y tecnológicos para preparar a estudiantes para empleos de alto entrenamiento y sueldos. La medida dio además mayor flexibilidad para planes de graduación, requiriendo menos cursos específicos y ofreciendo a los estudiantes más opciones de cursos.

En el análisis final, elegir terminar la escuela es la mejor opción que puede tomar un estudiante.

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