COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Marzo 6, 2009
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

Una oportunidad para la justa redistribución de distritos del Congreso en 2011

La redistribución de distritos es un tema que suele hervir la sangre de legisladores, agitar sus corazones y ponerle los pelos de punta.

Desafortunadamente, los votantes de Texas son menos apasionados por el proceso de redistribución, mostrando poco interés hasta que el partidismo y las fricciones que siempre resultan durante la redistribución llega a la prensa en masa.

La última vez que Texas tuvo un proceso de redistribución, la Legislatura estatal se convirtió en tal hazmerreír que hasta Jay Leno la tomó a broma en T.V. No me gustaría que volviera a ocurrir.

El 2 de marzo, una medida que cambiaría el método para redeterminar los límites de distritos del Congreso tuvo su primera audiencia pública ante el Comité Senatorial de Asuntos Estatales. La SB 315, de la que soy autor, pondría fin al divisivo y partidista ejercicio que resulta inevitablemente en malasangre, onerosos juicios y la redistribución partidista de distritos del Congreso Nacional, lo que perjudica a todos los tejanos.

El Condado Travis, por ejemplo, fue dividido en forma partidista en tres distritos durante el último proceso de redistribución. Esta separación en tres de una comunidad de intereses comunes fue injusta tanto para los residentes del Condado Travis como para los de otros condados que conforman los distritos del Congreso.

Además de separar a comunidades de interés, la redistribución partidista protege a los legisladores titulares. Esto desalienta a los candidatos desafiantes, por lo que las opciones de los votantes podrían ser limitadas a un contrincante “de muestra” o ninguna otra opción.

Como ambos partidos políticos han probado definitivamente que son incapaces de resistir el impulso de dividir el territorio para beneficiar a su partido, la medida SB 315 crearía una comisión independiente y bipartita que yo creo imbuiría de un sentido de equilibrio y semblanza de justicia a la redistribución. Una comisión independiente también permitiría a la Legislatura dedicarse a temas críticos durante una sesión de redistribución, como la que viene en 2011, en vez de distraerse en una agria pelea por los distritos del Congreso Nacional.

La medida pediría a los miembros republicanos del Senado de Texas elegir dos ciudadanos, a miembros demócratas del Senado de Texas elegir otros dos ciudadanos, y a la Cámara de Representantes elegir otros cuatro miembros de la misma manera. Por lo menos dos miembros de los ocho de la comisión serían procedentes de condados con poblaciones relativamente pequeñas, y ninguno podría ser un funcionario electo, de partido político o cabildero registrado. Yo no tengo duda de que ambos partidos elegirían miembros cuya lealtad a su respectivo partido es tan fuerte como el chile habanero. Estos ocho tejanos elegirían a un noveno miembro para que ejerza como presidente sin voto.

Juntos rediseñarían los distritos del Congreso de manera justa y legal, y aprobarían un mapa por voto mayoritario. En caso de empate, el presidente de la Corte Suprema de Texas nombraría a otro miembro a la comisión para que desempate.

Otros doce estados del país ya tienen esto o algo similar, y funciona.

Los beneficios de este plan son obvios. El Senado de Texas votó por una comisión independiente y bipartita en 2005 y 2007. Este año, si la medida es aprobada en ambas cámaras y firmada por el gobernador, los tejanos no tendrán que sufrir más lo que hemos pasado cada diez años en la última mitad del siglo.

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