COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Julio 11, 2008
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

¿Superávit presupuestario? ¡No tan rápido!

La Constitución de Texas ordena que el gasto estatal anual no supere sus recursos o ingresos.

Asegurar que el gobierno de Texas gaste dentro de sus posibilidades no siempre es fácil, especialmente en años flacos a nivel económico cuando el hacerlo requiere necesarios, y muchas veces dolorosos, recortes presupuestarios. Durante la Sesión Legislativa del 2007, los legisladores tuvimos la suerte de poder balancear el presupuesto y comenzar la implementación de recortes impositivos por $14.2 billones para el bienio 2008-09. Estas reducciones a los impuestos de los tejanos fueron financiadas parcialmente por el nuevo impuesto a los márgenes de negocios y el impuesto a los cigarrillos, que juntos generaron aproximadamente $7 billones.

Para poder garantizar recortes de impuestos por $7 billones hasta por lo menos el 2010 y 2011, dejamos $7 billones sin usar en el presupuesto. De esa cifra, $3 billones están en el Fondo de Ayuda a Impuestos de Propiedad y $4 billones en el fondo de emergencias Rainy Day.

Si agregamos a esto alrededor de $2 billones en Recursos Generales y un inesperado crecimiento en impuestos de venta y mayores precios de gas y petróleo, pareciera que Texas empezará el bienio 2010-11 con un excedente de entre $10.7 y $15 billones. Este es un ahorro que nos hace sentir cómodos, pero que no es real. Desafortunadamente, en los presupuestos, como en la vida, las cosas no son siempre como parecen.

Los $10 a $15 billones representan solo una parte de la ecuación financiera –la parte de los recursos. No toma en cuenta los 80,000 nuevos estudiantes por año que se inscriben en escuelas públicas, ni considera el crecimiento en programas ordenados por mandato federal, como Medicaid.

Cuando consideramos el crecimiento de la población que está aumentando rápidamente la demanda de servicios, así como el aumento en el precio de la gasolina y costo de servicios públicos que afectan a nuestro estado, así como a las personas, el excedente no es tan rebosante.

Además, nadie sabe qué le deparará el futuro a Texas. Actualmente estamos en mejor situación que la mayoría de los estados, pero eso puede cambiar.

Si usamos los fondos que apartamos para el futuro, y ocurre una crisis de la magnitud del huracán Katrina o los incendios de California, el dinero extra para reconstruir la infraestructura del estado ya no estaría.

Es comprensible que los tejanos que se enfrentan a mayores costos de matrículas universitarias y la posibilidad de carreteras de peaje quieran usar el dinero que la Legislatura apartó para reducción de impuestos y emergencias, en la reducción de matrículas y construcción de nuevas carreteras. Ojalá fuera posible hacer ambos, pero el dinero simplemente no existe.

Y así como una familia necesita apartar algo en caso de que el jefe de familia tenga un accidente y no pueda trabajar, los legisladores seríamos pobres administradores de los dólares de impuestos si no aseguramos que, en caso de desastre o una baja severa en la economía del estado, exista un excedente financiero para afrontarla.

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