COLUMNA DE OPINION
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Enero 18, 2008
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

Los miembros de juntas escolares son invaluables

En mi discurso inaugural el 20 de noviembre del 2004, cuando fui juramentado como Gobernador de Texas por Un Día, hablé de la fe que ponen los votantes en las personas que eligen para cargos públicos.

Dije que a pesar de las encuestas de opinión pública, yo creo que –fuera del sacerdocio y la medicina—no hay vocación más alta ni más noble en nuestra sociedad que el servicio público.

Los hombres y mujeres que sirven en juntas escolares locales son un grupo de servidores públicos especialmente dedicado. Para rendir honor a este especial grupo de hombres y mujeres, el Gobernador Rick Perry designó enero como el mes en que reconocemos a los miembros de juntas escolares.

Estos voluntarios de la comunidad electos a nivel local pasan innumerables horas, días, semanas y meses reuniéndose y trabajando para asegurar que los distritos escolares a los que sirven funcionen lo más eficientemente posible.

Actuando de manera similar a las juntas directivas de corporaciones, las juntas escolares trabajan con los profesionales directores de escuelas, cuyo trabajo podría ser comparado con el de oficiales ejecutivos en jefe de corporaciones.

Las juntas escolares siempre han tenido un papel importante en la educación pública. Ese papel aumentó significativamente en 1995, cuando la Legislatura de Texas devolvió una gran parte del control de las escuelas públicas al control local.

La Legislatura tomó esta decisión en base a creer que las juntas escolares elegidas y hechas responsables por los votantes locales podrían responder más rápidamente a inquietudes locales que una Legislatura que se reúne 140 días cada dos años.

De muchas maneras, restituir gran parte del control de escuelas públicas al control local dificultó el trabajo de los miembros de juntas escolares. Tenían que tomar más decisiones y asumir total responsabilidad, ya que había menos mandatos llegados desde Austin.

Servir en una junta escolar es, podría decirse, uno de los trabajos más difíciles en todo el servicio público, porque sus miembros toman decisiones que afectan el recurso más valioso de Texas: sus niños; y los padres no siempre piensan racionalmente cuando se trata de sus hijos.

Los miembros de juntas escolares van a la iglesia, compran en supermercados, asisten a eventos deportivos y viven contiguo a la gente cuyos hijos se ven afectados por sus decisiones. Como resultado, cuando a la gente no le gusta una decisión de la junta escolar, los voluntarios que sirven en éstas posiblemente lo escuchen, sea cuando van al correo o durante una reunión de la junta escolar.

Como los miembros de juntas escolares no reciben salario, el conocimiento de que se hizo bien el trabajo y el agradecimiento de la comunidad son la única compensación que reciben.

Le pido se una al Gobernador Perry y a mí para reconocer el servicio de miles de miembros de distritos escolares de Texas, y agradecerles el trabajo que hacen por las escuelas y los escolares de Texas.

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