COLUMNA DE OPINION
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
Enero 20, 2006
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

Propuesta legislación dará garras a la ley contra ataques de perros

Algunos dueños de perros son una cría muy especial. Miman a sus animales prodigándoles afecto, y sus perros le devuelven el cariño.

Desafortunadamente, no todos los dueños de animales son responsables, y no todos los perros son adorables. Algunos son feroces, tan feroces como para atacar y matar a personas como la señora Lillian Loraine Stiles, de 76 años. Stiles estaba manejando su cortadora de césped frente a su casa, en los confines de su propiedad, cuando fue atacada por seis perros que le quitaron la vida.

No hay una ley que ordene sujetar a los perros con correa en el Condado Milam, donde los perros mataron a la Sra. Stiles, por eso sus dueños no pueden ser declarados responsables criminales de esta muerte. Después de la trágica muerte de Stiles, sus hermanas Bobbie Treuthardt y Mary Hill, ambas residentes del Distrito Senatorial 25, vinieron a mi oficina de distrito en San Antonio y me pidieron leyes más severas contra mordeduras de perros en Texas.

En la actualidad, el dueño es responsable de las acciones de su perro sólo si sabía con anterioridad que su perro mordió o atacó a alguien y fue caracterizado como “perro peligroso”. Yo creo que Texas debería eliminar la ley que permite un primer ataque.

Los dueños de perros serían considerados responsables según una medida que planeo introducir cuando la Legislatura de Texas sea convocada a sesión regular en el 2007. Aunque todavía se está determinando el texto de la propuesta, una cosa es segura: la medida no se enfocará en una raza específica de perros.

A mí no me importa si el perro es un cocker spaniel o un pit bull; si ataca a alguien sin ser provocado, su dueño debe hacerse responsable. Si el perro mata a una persona, se debe dar fin a su vida y su dueño ser juzgado y castigado.

Bajo las provisiones de la medida, un ataque canino no provocado sería clasificado como delito de Clase B. Si ocurrieran daños físicos graves o la muerte, la ofensa pasaría a ser un crimen de tercer grado.

El castigo por un delito Clase B es una multa de hasta $2,000 y/o prisión por hasta 180 días. El crimen de tercer grado se castiga con cárcel por no más de 10 años ni menos de dos años y/o multa de hasta $10,000.

Además, los dueños deberán sujetar a sus perros con correa todo el tiempo o ser contenidos en un lugar cercado, aunque el perro no sea considerado peligroso. Las personas que no sujeten a sus perros podrían ser culpables de delito Clase C, castigado con multa de hasta $500.

Yo no quiero una medida que desaliente el tener perros. Sé el placer que significa un perro en la casa, especialmente para los niños y los ancianos. Mi familia y yo tenemos dos perros, uno adoptado hace varios años en la Liga de Defensa al Animal, y un callejero que encontramos hace un mes. Sin embargo, también sé que muchos tejanos viven con cicatrices físicas y emocionales como resultado de haber sido atacados por un perro feroz.

Más de cinco millones de americanos al año son mordidos por perros, y casi 800,000 de ellos sufren daños tan severos que requieren tratamiento médico. La mayoría de los ataques podrían eliminarse si los perros son sujetados con correa, y encerrados o contenidos de alguna manera.

Mi medida alentará a sus dueños a hacerlo o se enfrentarán a un castigo severo por su irresponsabilidad.

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