COLUMNA DE OPINION
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
22 de abril, 2005
Contacto: Margaret Patterson
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Se debe revocar la ley del 10% en admisiones universitarias

AUSTIN – Los tejanos desean que nuestro estado tenga lo mejor en todo. Queremos las mejores carreteras, las mejores escuelas públicas, la mejor atención médica, los mejores equipos de fútbol, y, definitivamente, las mejores universidades.

Actualmente, una ley en Texas que la Legislatura aprobó en 1997 está saboteando la intención de admitir los estudiantes de secundaria más brillantes en las mejores universidades de Texas, y debe ser revocada. Cuando la Legislatura aprobó la ley del 10% [que admite automáticamente a los graduados de secundaria incluidos en el 10% con mejor promedio de su año y escuela] en respuesta a una orden judicial federal, parecía ser la manera más práctica de garantizar una política de admisión racialmente neutra, que resultaría en la integración geográfica de estudiantes así como en una clase de primer año universitario integrada por los graduados de secundaria mejor preparados.

Las cosas, sin embargo, no son siempre lo que parecen. La ley que garantiza a los estudiantes que se gradúan en el 10% más alto de su año la admisión automática a cualquier universidad o instituto de Texas es tremendamente defectuosa porque no requiere que los estudiantes tomen el plan de estudio recomendado --con cursos más exigentes académicamente --para tener derecho a la admisión automática, lo que lleva a muchos estudiantes a tener que elegir entre prepararse bien para la universidad en la secundaria o tratar de obtener mejores notas tomando clases más fáciles para incrementar su promedio.

Los educadores están de acuerdo que es mejor para los estudiantes tomar cursos que los preparan mejor para tener éxito en la universidad, pero, si toman estos cursos, podrían no llegar al 10% con mejor promedio de su año de graduación, disminuyendo significativamente la posibilidad de ser admitido en una buena universidad. La Ley del 10% pone a padres y educadores en la no deseable posición de aconsejar a los estudiantes a diluir su educación secundaria –porque la manera fácil es la más segura para ser admitido automáticamente en la universidad—o hacer lo correcto académicamente, aunque los resultados podrían no dar resultado.

Yo no creo que ésta sea la mejor manera de educar a los líderes del mañana, ni es la mejor manera de aumentar el nivel académico en nuestras buenas universidades.

Más del 70% de los estudiantes admitidos en el 2003 a la Universidad de Texas en Austin fue admitido solo en base a esta medida. Desafortunadamente, muchos de estos estudiantes eligieron el plan de estudio mínimo en la secundaria, que no está diseñado para prepararlos para la universidad pero aumenta la posibilidad de graduarse en el 10% con mejor promedio.

Desde 1996, este único criterio de admisión ha resultado en notas de SAT que bajaron de 1,253 en 1996 a 1,223 en el 2003. Además, en el 2003, el promedio de SAT de los estudiantes no incluidos en el 10% fue superior al promedio de los incluidos en el 10%, por primera vez en la historia de la universidad. Los resultados de SAT de estudiantes en el 10% cayeron dos puntos nuevamente en el 2004 para llegar a 1,221, mientras los no incluidos en el 10% aumentaron un punto a 1,258.

Además de fallar al no requerir a estudiantes tomar los cursos de preparatoria universitaria, la Ley del 10% discrimina a los estudiantes talentosos que son eruditos, músicos, artistas o lingüistas, pero que no llegan al 10% con mejor promedio de su año. Los estudiantes que toman su educación seriamente suelen tomar cursos más difíciles. Como resultado, muchas veces no llegan al 10% de su clase, y, por lo tanto, no califican para la admisión automática en la universidad que prefieren.

La ley actual castiga a estudiantes que hacen lo correcto, y los está forzando a ir a estudiar a otros estados. Como yo creo que los funcionarios de admisión universitaria están en mejor posición que la legislatura para decidir qué estudiantes están mejor preparados para la universidad, y porque no quiero que los mejores y más brillantes estudiantes vayan a una universidad en Oklahoma o Virginia, o, Dios no quiera, Massachussets, presenté la medida SB 320.

Esta legislación requeriría a universidades e institutos estatales considerar una variedad de factores en la admisión de estudiantes de primer año universitario, incluyendo el historial académico del solicitante, resultado de exámenes SAT y ACT, actividades extracurriculares y servicio comunitario. El proceso de admisión también debería considerar el lugar de residencia del solicitante –si es rural, urbano, centro de ciudad o suburbio, e información sobre el distrito escolar al que asiste el estudiante.

Actualmente, existe una ley estatal que requiere a universidades e institutos considerar la situación socio-económica del solicitante –como ingresos familiares, idiomas, si el solicitante es el primero en su familia en asistir a la universidad, y si el estudiante trabaja mientras asiste a la secundaria o tiene otras responsabilidades familiares. Si tal ley existe: ¿porqué revocar la Ley del 10%? Otra vez, las cosas no son siempre lo que parecen.

La ley que requiere a universidades considerar integralmente al estudiante, y no solo la clasificación en su grado, se aplica solo a estudiantes que no califican para la admisión automática. Estos estudiantes deben competir por los bancos restantes, después que la mayoría de la clase de primer año en la Universidad de Texas en Austin y la Universidad Texas A&M –70% y 58% respectivamente en el 2004—es admitida bajo la Ley del 10%.

Yo creo que está mal aplicar cierto tipo de reglas de admisión a un grupo de estudiantes pero no a todos, razón por la cual estoy a favor de revocar la Ley del 10% en vez de modificarla poniendo un límite al número de admisiones bajo esta regla, o requiriendo que estudiantes tomen cursos de preparación universitaria.

Los funcionarios de admisión universitaria, no los legisladores, deberían controlar el proceso de admisión, y deberían tener libertad para considerar al estudiante integralmente, no solo su clasificación en la clase. Dando a universidades la libertad de considerar a la persona de manera integral resultará en una clase de primer año compuesta de estudiantes brillantes y con una educación equilibrada, y provenientes de todas partes de Texas.

Revocar la Ley del 10%, como lo propone la medida SB 320, aseguraría que nuestras mejores universidades, y toda universidad e instituto estatal, tengan la oportunidad de ofrecer la mejor educación a los mejores estudiantes, y eso es lo mejor que le puede ocurrir a Texas.

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