COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
1º de abril, 2005
Contacto: Margaret Patterson
(210) 826-7800

Senado de Texas toma atajo en la Constitución

Faltando solo dos meses para el cierre de la Legislatura 79º el 30 de mayo, los legisladores de Texas se enfrentan a días de trabajo hasta altas horas de la noche por el avance de miles de medidas en el proceso legislativo.

Se han introducido más de 6,000 medidas hasta el 11 de marzo, último día permitido para presentar medidas con efecto a nivel estatal. Las medidas de alcance local --como la creación de un juzgado condal--y aquellas que reciben permiso especial del Senado continúan introduciéndose.

La semana pasada, por ejemplo, recibí el permiso unánime de mis colegas para presentar el Proyecto de Ley Senatorial (SB) 1790. Esta medida prohibiría a equipos de fútbol americano de la Asociación Nacional de Atletismo Universitario (NCAA) en universidades públicas de Texas participar en juegos de campeonato (bowl), a menos que los juegos sean parte de un sistema nacional de eliminaciones.

Los constituyentes no entienden cómo los legisladores pueden votar por posiblemente más de 6,000 medidas en una sesión legislativa de 140 días. La verdad es que no lo hacemos.

La mayoría de las medidas no llegan al voto en el Senado y Cámara de Representantes. Después de que las medidas son introducidas en ambas cámaras, son referidas a comités, cuyos miembros pueden recibir testimonio público sobre la legislación propuesta.

Los miembros del comité reciben testimonio sobre muchas medidas, pero la mayoría de ellas quedan pendientes en comité y no llegan a ninguna de las dos cámaras para ser votadas. Cuando un comité senatorial aprueba una medida y la manda de vuelta al Senado, la Constitución de Texas requiere que la medida sea votada en dos días diferentes. Si el Senado y la Cámara de Representantes cumplen con la constitución, la medida es considerada en tres días distintos antes de someterse al voto final.

El procedimiento actual en el Senado y la Cámara de Representantes es que el día en que el número, autor y encabezamiento de la medida se leen en voz alta en la cámara, y se refieren luego a comité, se cuenta como el primer día. La segunda lectura es cuando la medida es aprobada en comité y vuelve a la cámara para debate y votación por el pleno del Senado o la cámara baja.

En este punto del proceso, la Cámara de Representantes espera hasta el día hábil siguiente para un mayor debate y voto en tercera lectura. Desafortunadamente, y solo por costumbre, el Senado decide normalmente suspender el requisito constitucional, votando entonces inmediatamente en tercera lectura, el mismo día de la segunda lectura, y sin mayor debate.

Durante los ocho años pasados, he objetado consistentemente esta práctica en la cámara senatorial. Como enérgico defensor de un gobierno abierto, creo que el tiempo adicional requerido por la Constitución de Texas permite a los tejanos informarse, por las noticias en los medios sobre nuestro voto en segunda lectura, exactamente de lo que hemos aprobado tentativamente, antes de la aprobación final en tercera lectura el día siguiente.

La constitución dispone que, excepto en casos de imperativa necesidad pública, ninguna medida tendrá fuerza de ley hasta que se haya leído en tres días distintos en cada cámara. Yo creo que, al votar esta sesión por legislación que cambiaría la manera en que financiamos la educación pública y revisamos la estructura impositiva del estado, es de suma importancia que demos a los tejanos la oportunidad de expresar su opinión antes de nuestro voto final.

Aunque, generalmente, soy el único miembro del Senado en hacerlo, continuaré votando “no” a la moción de procedimiento para suspender la regla constitucional que dice que las medidas sean leídas, en las palabras exactas de la Constitución de Texas, “en tres días distintos”.

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