COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
27 de noviembre, 2003
Contacto: Margaret Rambie
(210) 826-7800

El creciente precio de la educación superior podría resultar demasiado costoso para el futuro de Texas

El 28 de noviembre, mi alma máter --la Universidad Texas A&M--jugó en su cancha contra la Universidad de Texas, continuando una de las rivalidades deportivas más antiguas del país.

Aunque muchos tejanos consideran el resultado del anual partido Aggie-Longhorn lo mejor o peor del año universitario, en esta pasada sesión legislativa nos enfrentamos a un tema realmente serio en la educación superior. Tuvimos que buscar los fondos que nuestras grandes universidades públicas, como la Universidad Estatal de Texas en San Marcos, necesitan para continuar ofreciendo una buena educación a los estudiantes de Texas, y a la vez hacerlas asequibles.

El hacer la educación superior accesible ha sido siempre una prioridad para mí. Durante la Legislatura 76° en 1999, ayudé a aprobar el Programa de Becas TEXAS. Este programa da dinero a estudiantes con necesidades económicas que han finalizado el plan de estudio recomendado en secundarias –o preparatorio universitario. Desafortunadamente, algunos de estos avances en accesibilidad podrían ser neutralizados por una reciente legislación que permite a las juntas de rectores de sistemas universitarios establecer el precio de matrículas en universidades estatales.

Los que apoyaron el Proyecto de Ley (HB) 3015 de la Cámara de Representantes aducen que la liberalización de precios permitirá a cada universidad cobrar lo que necesita para cubrir sus demandas financieras. Yo voté en contra de la medida porque creo que es un error permitir que rectores nombrados pero no electos --en vez de legisladores responsables hacia los votantes—fijen el precio de la matrícula universitaria.

No es que esté en contra de los rectores universitarios. Por el contrario, yo fui nombrado a la junta directiva del Sistema Universitario Estatal de Texas en 1987 por el entonces Gobernador Clements. Pero cuando se trata de fijar precios por servicios que los estudiantes y padres de toda Texas tendrán que pagar, creo que lo deben hacer personas electas en las urnas.

Temo, sin embargo, que los precios de matrículas, que ya han aumentado del 13 por ciento en algunas universidades al 29 por ciento en otras, continuarán subiendo dramáticamente sin la participación de los votantes que son los que pagan. Si el precio de la universidad es inaccesible para muchos, eventualmente Texas debilitará su capacidad para atraer compañías y negocios que necesitan una fuerza laboral altamente educada o entrenada.

Desafortunadamente, el Plan de Matrículas Garantizadas de Texas, conocido previamente como Texas Tomorrow Fund, es una víctima de la liberalización de precios. El estado se responsabilizará por contratos de matrículas pre-pagas ya hechos, pero el plan no recibe más inscripciones.

Para asegurar que los estudiantes reciban la educación necesaria para competir en este nuevo siglo tecnológico, la Legislatura ordenó a las universidades que aumentan sus precios de matrícula apartar el 20 por ciento de los nuevos ingresos para asistencia financiera. Los estudiantes deben comunicarse con los agentes financieros de sus universidades para hallar qué asistencia hay disponible.

Texas es fuerte si son fuertes sus institutos y universidades. Para ello, un comité de supervisión legislativa examinará e informará a la Legislatura sobre la accesibilidad y asequibilidad de la educación superior, incluyendo el efecto de la liberalización de precios.

La educación universitaria debe ser una opción viable para los tejanos dispuestos a esforzarse por lograrla –sea en College Station, Austin, San Marcos o donde sea.

arriba