COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
8 de marzo de 2002
Contacto: Margaret Rambie
(210) 826-7800

La financiación de escuelas públicas ha desafiado a legisladores por más de 100 años

Aunque las escuelas públicas han cambiado desde los días en que eran de un solo cuarto, los tejanos siguen comprometidos con la educación como lo estaban en 1840, cuando se dedicaron 17,712 acres de tierra en cada condado para apoyar las escuelas públicas gratuitas.

Entre 1840 y el comienzo de la Guerra Civil en 1861, los tejanos buscaron maneras de pagar por la educación pública que tanto valoraban, dedicando un décimo de los ingresos del estado a la educación, y separando 2 millones de dólares para un fondo escolar permanente.

Su búsqueda se reanudó después de la Reconstrucción. En 1876, la nueva constitución estatal asignó 45 millones de acres de tierras públicas para enriquecer el Fondo Escolar Permanente. El impuesto al valor fue implementado en 1884, pero la intención de mejorar la educación y encontrar maneras de financiarla continuó desafiando a los legisladores de Texas.

Al correr del tiempo, la Legislatura de Texas aprobó leyes que cambiaron el sistema educativo de Texas y cómo se asignan los fondos para la educación del estado. El primer ataque serio al sistema financiero ocurrió en 1968, en forma de un juicio federal múltiple que tuvo como resultado el que la Corte Suprema de los Estados Unidos decidiera que la Legislatura de Texas debía dedicarse a la financiación escolar.

En 1984, el Distrito Escolar Independiente de Edgewood en San Antonio inició un juicio para cambiar la fórmula de financiación. Reuniéndose en sesión especial ese año, la Legislatura de Texas reformó el sistema de educación pública estatal y la manera en que era financiado. Sus esfuerzos de reforma financiera fueron inútiles. La Corte Suprema de Texas declaró el plan de financiación inconstitucional en 1987.

Los legisladores intentaron otra vez, pero los planes que establecimos en 1990 y 1991, y por los que voté en contra como miembro de la Cámara de Representantes de Texas, también fueron declarados inconstitucionales. Finalmente en 1993, cuando servía mi primer término en el Senado de Texas, la Corte Suprema de Texas ordenó a los legisladores encontrar un nuevo sistema de financiación o la corte asumiría el control de las escuelas.

Muy pocos legisladores, yo incluido, estaban contentos con el plan, pero al menos mantenía nuestras escuelas públicas abiertas y libres del control judicial. Esta es la hora de un nuevo plan de financiación. Espero que podamos diseñar un plan que sea más equitativo, y que disminuya los impuestos a la propiedad y provea a la vez fondos que aseguren una educación de calidad para todos los estudiantes.

Últimamente, pareciera que nos enfocamos sólo en los aspectos negativos de la financiación y de nuestro sistema de educación. Aunque se puede mejorar en mucho, hemos logrado avances en muchas áreas.

Todo aquel que haya visitado una escuela durante la Semana de Escuelas Públicas de Texas, del 4 al 8 de marzo, seguramente notó el incremento en computadoras. Hace cinco años, la escuela promedio de Texas tenía cinco computadoras. Hoy, la mayoría de las escuelas tiene una computadora en cada salón.

Además de un mejor equipo, más estudiantes de último año están tomando el examen SAT que en años anteriores. Más estudiantes están tomando cursos con crédito universitario, una oportunidad que no existía hace más de 10 años.

Aunque nos queda un largo camino por recorrer, hemos avanzado mucho desde la escuela de un cuarto. Yo creo firmemente que trabajando juntos podemos encontrar la manera de asegurar que más de cuatro millones de estudiantes tejanos puedan continuar su senda educativa.

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