COMUNICADO DE PRENSA
de la oficina de Jeff Wentworth
Senador Estatal, Distrito 25

De difusión inmediata
21 de noviembre de 2001
Contacto: Margaret Rambie
(210) 826-7800

La medida del minuto de silencio permitiría a estudiantes reflexionar, meditar u orar

Muchos tejanos se comunicaron conmigo después de que anuncié mi intención de introducir un proyecto de ley cuando la Legislatura de Texas vuelva a reunirse en enero del 2001, requiriendo a las escuelas públicas establecer un minuto diario de silencio para la oración, meditación o reflexión. La mayoría de los que llamaron indicaron su apoyo; algunos, sin embargo, se opusieron. Doy la bienvenida a las diferentes opiniones, que son parte de nuestro proceso democrático. También las esperaba, ya que el rezo en las escuelas ha sido un tema controversial desde que la Corte Suprema de los Estados Unidos lo prohibió hace casi cuatro décadas.

La mayoría de los tejanos desean reestablecer el rezo en las escuelas, y algunos han iniciado juicios para lograr tal cosa, pero la Corte Suprema de Estados Unidos siempre ha dicho “no”, hasta el 29 de octubre.

En esa fecha, la Corte Suprema apoyó una ley de Virginia que incluye el rezo entre las actividades aprobadas durante el minuto de silencio obligatorio para escolares. La decisión de la corte abrió las puertas para que otros estados adopten un minuto para orar silenciosa y voluntariamente, y dos días después anuncié que introduciría una medida para el minuto de silencio aquí en Texas.

Algunas personas indicaron que estaban confusas porque el Código de Educación de Texas dispone que los distritos escolares pueden establecer un período de silencio al inicio de la primera clase de todo día escolar, donde el estudiante pueda reflexionar o meditar. La ley actual no se expresa sobre la posibilidad de rezos u oraciones durante este período.

Algunos distritos observan este período de silencio, otros no lo hacen. Mi legislación haría obligatorio el minuto de silencio.

La medida respetará las diversas creencias religiosas de los tejanos, una práctica que ejercité cuando fui cadete capellán de la Banda Aggie de Texas hace 40 años. En ese tiempo, terminaba cada rezo público en “Amén”, una palabra que no es ofensiva a ninguna religión.

Los fundadores de nuestra nación creyeron tan firmemente en la libertad religiosa, que la Constitución de Estados Unidos nos garantiza el derecho a culto según la enseñanza de nuestras distintas religiones. Los creadores de nuestra constitución estatal realzaron ese derecho al asignar a la Legislatura de Texas la tarea de “aprobar las leyes que sean necesarias para proteger igualmente toda denominación religiosa en el disfrute pacífico de su propio modo de culto público”.

Desafortunadamente, hemos visto a nivel nacional la mella de algunas de nuestras libertades religiosas. Hace más de tres años, en mi boletín de septiembre de 1998 a los votantes del Distrito Senatorial 25, anuncié mi intención de introducir una medida que reestableciera a nivel estatal el tipo de libertad religiosa garantizada por la Enmienda Uno de la Constitución de EEUU.

Durante la sesión legislativa de Texas en 1999, fui coautor, y la Legislatura aprobó, el Acta de Reestablecimiento de Libertades Religiosas de Texas, limitando la intrusión gubernamental en actividades religiosas.

Mi proyecto de ley daría a estudiantes y maestros un minuto diario, para prepararse silenciosamente a empezar el día de cualquier manera que les sea significativa. Nadie debería dictaminar cómo usa el estudiante ese minuto de silencio, como nadie tampoco debería quitar un minuto designado para la reflexión, meditación u oraciones.

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