COLUMNA DE OPINION
del Senador Estatal Troy Fraser

De difusión inmediata
24 de mayo de 2002
Contacto: William A. Scott - (512) 463-0124

Recordemos el significado del Día de los Caídos

Con el fin de semana del Día de los Caídos (Memorial Day) aproximándose, familias en todas partes marcan ahora el comienzo del verano. Se terminaron las clases. Empiezan las vacaciones. Tradicionalmente, en todo Estados Unidos, todo comienza este fin de semana.

Pero muchas veces, el Día de los Caídos es visto por algunos como un fin de semana largo más. Creo que es importante el hacer una pausa y reflexionar sobre el verdadero significado de este feriado nacional, y cómo empezó todo.

Para todo aquel que haya estado en el Cementerio Nacional de Arlington, es fácil cerrar los ojos e imaginar los eventos sucedidos en las bancas del Río Potomac el 30 de mayo de 1868. Fue ahí y entonces –hace 134 años, tres años después de terminar la Guerra Civil—que una multitud de 5.000 personas se reunió por primera vez para decorar las sepulturas de 20.000 soldados, tanto de la Unión como de la Confederación.

“Las ceremonias comenzaron alrededor de la veranda adornada de luto de la mansión Arlington, antiguo hogar del General Robert E. Lee”, según la página Internet del “Commonwealth de Virginia”. “El General Ulysses S. Grant y su esposa, junto a otros oficiales de Washington, presidieron”.

“Después de los discursos, niños del Hogar de Huérfanos de Soldados y Marineros, y miembros de la Gran Armada de la República, marcharon a través del cementerio, esparciendo flores en las tumbas de soldados de la Unión y Confederación, recitando plegarias y cantando himnos”.

Lo llamaron Día de Condecoración (Decoration Day).

Previo a la reunión en Arlington en 1868, que marcó la primer observación nacional de la celebración, se llevaron a cabo varios tributos locales a los caídos en la Guerra Civil. El 25 de abril de 1866, en Columbus, Mississippi, un grupo de mujeres visitaron un cementerio para decorar las sepulturas de soldados de la Confederación caídos en la batalla de Shiloh.

“Cerca estaban las tumbas de los soldados de la Unión, ignoradas por ser del enemigo”, según una versión. “Perturbadas ante la vista de las desnudas sepulturas, las mujeres depositaron algunas flores en estas tumbas también”.

En 1966, el Presidente Lyndon B. Johnson declaró a Waterloo, Nueva York, la “cuna” oficial del Día de los Caídos. Fue allí, un siglo antes, que Henry C. Welles, el farmacéutico del pueblo, mencionó en una reunión social que debería honrarse a aquellos que lucharon y murieron en la recientemente pasada guerra, decorando sus sepulturas.

En la primavera de 1866, la idea fue adoptada por los habitantes locales, y se hicieron coronas, cruces y ramos para cada tumba de veteranos. El pueblo fue decorado con banderas izadas a media asta, envueltas en ramas de siempre-verdes y serpentinas negras. Sociedades civiles se unieron a la procesión, liderada por bandas militares, a los tres cementerios locales, donde se realizaron actos para honrar a los caídos.

Al final del Siglo XIX, se realizaban ceremonias similares los 30 de mayo, en diversos puntos de la nación. Después de la I Guerra Mundial, el día se extendió para honrar a aquellos caídos en todas las guerras de los Estados Unidos, y en 1971, el Congreso declaró al Día de los Caídos como feriado nacional.

A través de los años, en el Día de los Caídos, el presidente y otros funcionarios públicos de Estados Unidos lideran el saludo de nuestra nación a aquellos que, como dijo Abraham Lincoln, dieron su “última y total ofrenda de devoción”.

Pero las palabras de otro gran presidente, Ronald Reagan, captaron perfectamente nuestras obligaciones en este especial día, a la generación de soldados que luchó y murió para que el resto de nosotros pueda vivir en libertad.

“Nuestra primer obligación hacia ellos y nosotros es suficientemente simple. Los Estados Unidos y la libertad en la que se basa, la libertad por la que ellos murieron, debe continuar y prosperar”, Reagan dijo en sus comentarios del Día de los Caídos en 1982, en el Cementerio Nacional de Arlington.

“Sus vidas nos recuerdan que la libertad no es barata. Tiene un costo; impone una carga. Y así como aquellos a los que honramos hoy fueron capaces de sacrificarse, también debemos nosotros –de una manera menos final, menos heroica—ser capaces de darnos”.

Así que reintegremos la reverencia a los caídos en la celebración del Día de los Caídos este año. Podemos visitar cementerios y colocar banderas y flores en las tumbas de los que hicieron el sacrificio último por nuestra nación, o visitar un monumento o mausoleo de la guerra. Podemos flamear nuestras banderas a media asta hasta el mediodía.

Pero más importante, podemos renovar el compromiso hecho muchos años ha en Arlington, Virginia, de continuar ayudando a las esposas y familias de nuestros héroes americanos caídos.

El Senador Estatal Troy Fraser (R-Horseshoe Bay) representa un distrito de 21 condados, incluyendo la región de Highland Lakes.

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