Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

COLUMNA DE OPINION
DE DIFUSION INMEDIATA
CONTACTO
: Kelvin Bass (214) 467-0123
Enero 29, 2013

¿Qué es un estado sin su gente?

Hubo muchas cosas positivas en el mensaje del Gobernador Rick Perry durante su discurso de hoy: 'El estado del Estado', y coincido en que el panorama económico en Texas es tan próspero como siempre. Por ejemplo, estoy de acuerdo en que Texas debe invertir en las necesidades de infraestructura, siendo un estado que atrae a miles de nuevos residentes por mes. Para esto, el gobernador propuso una asignación única de $3.7 billones proveniente del fondo de emergencias (Rainy Day Fund) para invertir en el sistema vial y el del agua en el estado. Y aunque todos celebramos un clima robusto en los negocios, yo sostengo que debería ponerse más énfasis en los millones de tejanos que trabajan, asisten a la escuela y viven en este estado; en otras palabras: la gente. Sería dinero bien invertido para el futuro de Texas.

Sin embargo, hay algunos tópicos urgentes en las necesidades de los tejanos donde difiero sobre la dirección tomada por el gobernador. En el discurso expresó su deseo de brindar $1.8 billones en reducción de impuestos a tejanos, diciendo que Texas no debería ingresar más dólares impositivos que los que necesita para operar. El gobernador también pidió terminar con los traslados de fondos, diciendo que esos fondos dedicados deberían ser usados para el propósito para el que se los recaudó. En este punto de transferencia de fondos, coincido.

Pero antes de empezar otro sistema de devolución de impuestos, creo que es imperativo tratar la situación que creamos la última vez que pusimos la reducción de impuestos por delante de las necesidades de nuestros niños y una buena educación. Eso fue en 2005-2006, cuando dirigentes estatales impusieron un reformado impuesto a los negocios que nunca produjo los ingresos prometidos --dinero que hubiera ayudado a financiar adecuadamente las escuelas públicas. Ése es el llamado déficit estructural, y en las tres sesiones legislativas desde esa creación del impuesto al margen y la reducción del impuesto de propiedad, venimos contemplando el abismo financiero y actuando como si no existiera.

Esto nos lleva a lo que pasó la sesión pasada. Enfrentados con un déficit presupuestario en exceso de $21 billones, nosotros como cuerpo legislativo rechazamos toda opción de incrementar los ingresos estatales, para en cambio reducir en más de $4 billones los fondos para escuelas públicas. Esto probó ser la gota que rebalsó el vaso de distritos escolares en toda Texas, y cientos de ellos unieron fuerzas para protestar por los niveles de reducción de financiamiento que forzaron a distritos a cerrar escuelas, despedir maestros y aumentar el número de estudiantes por clase. Ese tema espera su resolución en corte estatal de distrito. Pero según el discurso de hoy, recibimos más ingresos de los que necesitamos: mmm...

Y como si el financiamiento para escuelas públicas no estuviera ya asediado, hoy también se apoyó la expansión de escuelas chárter y el financiamiento de becas que los padres podrían usar para otras opciones educativas fuera del sistema de escuelas públicas. Lo que algunos llaman becas u opción escolar, muchos de nosotros llamamos vouchers. Es una transferencia de fondos que debería terminar antes de empezar.

Hoy, el gobernador también hincó firmemente sus botas en su convicción de negarse a la expansión de Medicaid, un componente clave del federal Acta de Atención Médica Económica. Y aunque se escucharon aplausos de la audiencia, seguramente no provinieron de las manos de aquellos que operan los hospitales en Texas. No solo que los tejanos adultos no asegurados se quedarán sin cobertura médica, sino que a los hospitales se les negarán los recursos para cubrir los millones que gastan anualmente en la atención a indigentes. El financiamiento perdido --casi una relación de 10:1 que llega a billones--también afectará a la economía de Texas. Esos dólares de impuestos recaudados de tejanos serán enviados a otros estados. Además, el crecimiento en negocios y empleos que acompañaría la expansión de Medicaid en un estado con el mayor número de no asegurados --alrededor de 5 millones--tampoco se dará. Lleva a hacerse una pregunta. Si no hubiera gente, ¿habría empleos?

arriba