Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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Octubre 31, 2011

Tasa en centros nocturnos podría asistir a víctimas de violencia sexual

En el año 2007, la Legislatura de Texas fijó una tasa de $5 para clientes de centros nocturnos que incluyen tanto desnudos como consumo de alcohol. La medida intentaba recabar fondos para usar en la prevención de la violencia sexual y temas de salud relativos. Yo promoví en el Senado la medida HB 1751 de la Cámara de Representantes, una legislación que contó con un sólido apoyo bipartito en ambas cámaras del capitolio.

El sector de clubes nocturnos inmediatamente inició juicio, denunciando que la ley violaría la Primer Enmienda, y el caso ha permanecido en la corte desde entonces. En agosto, la Corte Suprema de Texas rechazó unánimemente los argumentos del sector y confirmó la tasa, revirtiendo decisiones de dos cortes menores. El fallo sorprendió a muchos en la industria nocturna y los medios. No debería ser así, por varias razones.

El resultado es conclusión de casi cuatro décadas de precedentes legales. Aunque la Corte Suprema de EE.UU. ha mantenido que la expresión adulta merece ciertas protecciones de la Primer Enmienda, no se pueden ignorar regulaciones estatales y locales. En caso tras caso, la Corte Suprema de EE.UU. ha afirmado que los gobiernos locales y estatales podrían prohibir el desnudo público –incluyendo el baile erótico desnudo. La Corte también ha confirmado leyes que prohíben el consumo de alcohol en lugares de entretenimiento para adultos.

La razón es simple. Como admitió la corte en este juicio, la danza desnuda en vivo y el consumo de alcohol son una combinación combustible que puede producir problemas sociales, incluyendo violación, prostitución y otros crímenes.

Si la total prohibición del desnudo público está dentro de los límites constitucionales, entonces la tasa de entrada en Texas también sería válida. Si la combinación de alcohol y baile desnudo público puede ser castigado con prisión, con seguridad el estado puede imponer una sanción menor o regular de otra manera tales actividades.

Una reciente opinión del Fort Worth Star Telegram ridiculizó la tasa de entrada, diciendo que todo supuesta efecto disuasivo en la ley de Texas es “cuando mucho una afirmación dudosa”. Unos días después, un integrante del sector se quejó ante el Abilene Reporter-News diciendo que, con la tasa, “ocho de cada 10 clubs de striptease en el estado de Texas va a cerrar”. Obviamente, las opiniones sobre las consecuencias de la ley difieren ampliamente.

Pero tal vez la mejor razón por la que la ley no debería sorprender a nadie es ésta: el sector de clubs con desnudos nunca creyó en sus propios argumentos legales. Con el continuo litigio, representantes del sector abogaron en la Legislatura de Texas para que se cancele la tasa de entrada y se la reemplace con un impuesto en el precio de entrada de todo negocio para adultos.

Bajo la estrategia del sector, todo negocio que no quisiera cobrar la tasa podría simplemente no cobrar entrada (y en vez de esto aumentar los precios al consumo del cliente después de entrar). Pero como posición legal, el esfuerzo fue hipócrita. Si la tasa, que se aplica en Texas solo a negocios que combinan desnudos con venta de alcohol, fuera inconstitucional, ¿cómo podría ser válida la propuesta del sector cuando se aplicaría a la expresión adulta de todo tipo?

El pronóstico fiscal para la HB 1751 estimaba que el cargo de $5 generaría más de $53 millones en 2009, el primer año completo de implementación. Cada bienio, los primeros $25 millones en ingresos se destinarían a programas relativos a violencia sexual y los fondos restantes se depositarían en el Fondo Oportunidades Médicas de Texas. Hasta la fecha, se ha recaudado solo cerca de $15 millones.

Los fondos para programas de violencia sexual podrían dedicarse a subsidios para centros de crisis por violación, programas de asistencia a víctimas, programas de prevención de la violencia sexual, enfermeros examinadores de violencia sexual y programas educativos para enfermeros que tratan la violencia sexual.

Es hora de que terminen los casos judiciales y comience la ayuda a las víctimas.

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