Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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Mayo 1º, 2008

Otra perspectiva sobre asignación especial de fondos
por el Senador Royce West y el Alcalde de Dallas Tom Leppert

Desde el 2001, el Congreso ha asignado más de 183 millones de dólares para el Proyecto Corredor Río Trinity, que muchos en Dallas piensan es el trabajo público más importante en la historia de la ciudad. Pero, este financiamiento crítico, sin el cual el proyecto no podrá realizarse, nunca ha sido incluido en el presupuesto anual de la Administración. Mucho se ha dicho y escrito sobre las asignaciones (earmarks) que hace el Congreso de la asistencia financiera federal a los estados y municipalidades—y la mayoría es negativo. Queremos ayudar a explicar porqué las asignaciones especiales no son necesariamente malas, y que aún pueden ser un positivo y vital elemento de la asistencia federal a gobiernos estatales y locales.

Seamos claros en algo desde el principio. La asignación de fondos no aumenta el gasto federal en general. En vez de eso, permite que se tomen importantes decisiones de financiamiento por los miembros del Congreso, a los que elegimos para representar nuestras comunidades. Si no fuera por el Congreso que determina dónde se usará ese dinero, los fondos se usarían de cualquier manera, simplemente a voluntad de otros funcionarios federales o estatales.

Primero, es importante entender qué son las asignaciones especiales. La mayor parte del financiamiento federal a gobiernos estatales y locales es asignada de dos maneras. La primera es por subvenciones discrecionales –donde varias agencias federales seleccionan los destinatarios, generalmente con aprobación de la Casa Blanca o funcionarios relacionados con la Casa Blanca. Segundo, los fondos federales se distribuyen por medio de fórmulas federales.

Asignaciones especiales, por el contrario, es cuando el Congreso selecciona proyectos para que reciban una cantidad específica de fondos con un propósito específico. Pero, de alguna manera, los críticos de estas asignaciones del Congreso piensan que los subsidios discrecionales de la Administración son buenos. Cuando los miembros del Congreso ayudan a determinar cómo se utiliza el dinero en sus propias comunidades –eso es malo; pero cuando los burócratas de Washington, o personas nombradas por la Administración (tanto republicanas como demócratas) toman estas decisiones –eso está bien.

¿Quién en Washington sabe cuáles son las necesidades en sus comunidades más que los miembros del Congreso? ¿Se puede decir que un burócrata en una agencia federal entiende mejor las necesidades de la comunidad que el funcionario que elegimos para que nos represente en el Capitolio de la nación? Y, si estos funcionarios ayudan a financiar proyectos que consideramos una mala idea, ¿no podemos responder no votándolos más? ¿Se puede decir lo mismo de un burócrata en Washington?

Y, francamente, ¿se podrá decir que las decisiones de financiamiento tomadas por burócratas están libres de política? ¿Quién podrá creer que estas decisiones no están influenciadas por la Administración, sea republicana o demócrata, que está en el poder? ¿Y qué de los programas de subvenciones donde se envían fondos a los estados para mayor distribución? ¿Se puede dudar de que las decisiones de distribución de fondos hechas por los estados están simplemente influenciadas por el estado en vez de políticas federales?

Seamos claros en otra cosa: la distribución del dinero de impuestos para proyectos especiales como lo determina el Congreso no es perfecta. El Congreso ha autorizado muchos gastos que fueron un derroche. Pero también han financiado, a pedido de la Ciudad, proyectos críticos de control de inundaciones que protegerán la vida y propiedad de los residentes de Dallas.

Los proyectos que el Congreso elige financiar son investigados por los comités que proporcionan el financiamiento. Solo una pequeña parte de los muchos pedidos recibidos por los comités son financiados. Muchos buenos proyectos no logran su cometido, pero generalmente solo se financian buenos proyectos.

En Dallas, estamos desarrollando adiciones espectaculares, onerosas y vitales en nuestra infraestructura pública, como la expansión de DART y nuestros planes para el Proyecto Corredor Río Trinity. Estos considerables proyectos requieren de una sustancial contribución federal. Y lo que se necesita es mucho más de lo que se espera como producto de una fórmula que asegura que cada comunidad obtenga cierta cifra modesta. Estamos orgullosos de que nuestros representantes en el Congreso estén trabajando por nosotros y nos place que ellos, no los burócratas de Washington, estén tomando estas decisiones que afectan la calidad de nuestras vidas.

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