Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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Mayo 1º, 2006

Comentarios de West sobre medidas de financiamiento a escuelas

AUSTIN, Texas (Mayo 1º, 2006) – Con el progreso de seis propuestas legislativas de financiamiento a la educación y reforma del impuesto a la propiedad hacia la cámara senatorial de Texas, el Senador West (D-Dallas) hizo las siguientes declaraciones:

“Desde que la Corte Suprema declaró inconstitucional a nuestro actual sistema de financiamiento a escuelas públicas, he trabajado de cerca con mis colegas en la Legislatura para diseñar un nuevo sistema de financiamiento a escuelas públicas que reduzca los impuestos a la propiedad y asegure a la vez una buena educación para los estudiantes de Texas.

Aunque las seis medidas consideradas actualmente por el Senado tienen mérito individualmente, deben ser analizadas como paquete legislativo completo. Desafortunadamente, el efecto acumulado de este paquete sería perjudicial para nuestras escuelas y amenazaría la flexibilidad financiera de nuestro estado en el futuro.

La HB 3 propone una nueva estructura impositiva que, al dedicar los ingresos exclusivamente a la reducción del impuesto a la propiedad y financiamiento a escuelas, ataría las manos de la Legislatura en cuanto a financiar otras áreas del presupuesto estatal. De darse una crisis en los fondos para salud y servicios sociales, o un déficit en los servicios de protección infantil, si los parques estatales necesitan fondos para permanecer abiertos, o si alguna vez necesitamos construir una nueva prisión o nueva universidad, nuestras manos estarían atadas, y la única fuente de ingresos disponible para estas importantes áreas sería el impuesto estatal de ventas.

Nuestros impuestos de venta ya representan un 57.8% de todos los ingresos que usamos. Siendo el impuesto más regresivo que existe –y teniendo Texas uno de los impuestos de venta más altos del país—creo que deberíamos mantenerlo en ese porcentaje para no perjudicar los bolsillos de nuestras familias trabajadoras y los tejanos más pobres. Si alguna vez –Dios no quiera—experimentamos un descenso económico como el posterior al 11 de septiembre o el posterior a la caída de precios del petróleo en los ochentas, sólo podremos equilibrar el presupuesto reduciendo el financiamiento a las universidades, bajando a niños de las listas del seguro médico CHIP, cerrando parques y eliminando servicios vitales.

La HB 1, aunque reduciría el impuesto a la propiedad, no trata significativamente los temas de equidad o aumento salarial a los maestros que la mayoría de los tejanos nos han dicho, consistentemente, que deberían ser parte de toda reforma educativa.

Yo no puedo, en buena conciencia, apoyar una legislación que cargaría las futuras necesidades de este estado exclusivamente en la espalda de familias trabajadoras y nuestra clase media, beneficiando en vez a la gran empresa y a los que más ganan. No puedo votar a favor de medidas que ponen la ganancia a corto plazo por encima de las perspectivas a largo plazo de la prosperidad de nuestro estado. Y no puedo votar por un paquete de propuestas que cierra la caja y tira la llave que daría al estado la flexibilidad de resolver todo futuro déficit presupuestario.”

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