Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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29 de junio, 2005

Esta sesión de financiamiento a la educación no debe ser una mayor pérdida de tiempo
por Royce West

El adagio de un sabio habla de los méritos de la perseverancia: “Si no triunfas en un principio, …” Allí estamos en nuestro esfuerzo por reformar cómo financiamos las escuelas públicas de Texas. Debemos intentarlo otra vez. La última gran reforma al financiamiento de la educación tuvo lugar a comienzos de los noventas, creando un sistema de redistribución de riqueza conocido como “Robin Hood”, donde los fondos de los distritos escolares ricos en propiedades se redistribuyen entre aquellos más pobres.

Aunque Robin Hood tiene sus críticos, lo fundamental es que el estado no invierte recursos suficientes para financiar adecuadamente la educación pública. El estado contribuye menos del 40 por ciento de los ingresos de escuelas públicas; un porcentaje menor que nunca. Los impuestos locales a la propiedad son ahora la mayor fuente de financiamiento a las escuelas.

Sabemos desde el 2001 que deben hacerse cambios en el sistema de financiamiento a la educación. Con Texas enfrentada a un déficit presupuestario récord hacia el principio de la sesión del 2003, ni el clima político ni el económico eran propicios a una reforma del financiamiento de escuelas. La primavera pasada, el Gobernador Perry convocó a la Legislatura para una sesión especial de financiamiento a la educación que probó ser un ejercicio inútil. Después, antes de la Sesión Regular del 2005, el Juez de Distrito de Austin John Dietz declaró al sistema de financiamiento a la educación de Texas inconstitucional, citando su gran dependencia en los impuestos a la propiedad.

El financiamiento a la educación es un tema sumamente complicado. Combinado con la reforma a la educación, la tarea resulta aún más dificultosa. Algunos legisladores han prometido a los propietarios de Texas una reducción en los impuestos a la propiedad. Pero todo dólar de impuestos a la propiedad que no se invierte en las escuelas debe ser reemplazado por otra fuente de recursos. Y no nos olvidemos que el actual nivel de financiamiento también ha sido declarado inadecuado. Aún así, algunos piensan que disminuir los impuestos a la propiedad es más importante que financiar las escuelas adecuadamente.

Nos estamos quedando sin tiempo para establecer un nuevo sistema de financiamiento a la educación. Este 6 de julio, la Corte Suprema de Texas tratará la apelación del estado al veredicto de Dietz. Que se falle a favor o no, el deber de la Legislatura todavía está pendiente. Por orden judicial, debemos tener un nuevo plan de financiamiento para el 1º de octubre.

Tanto la Cámara de Representantes como el Senado han aprobado en comité planes de reforma al financiamiento de la educación que están siendo debatidos. El plan de la cámara baja aumentaría el impuesto estatal de venta en 1 centavo, llevándolo al 7.25% y convirtiéndolo en el más alto del país. El plan del Gobernador Perry también aumentaría el impuesto de ventas en 0.7%, llevándolo a 6.95%, y se aplicaría a servicios previamente no gravados como reparación de vehículos y computadoras y cirugía plástica. El plan del Senado aumentaría el impuesto de ventas en medio centavo por dólar, por un total de 6.75%, pero no lo aplicaría a nuevos servicios.

Yo estoy en contra de aumentar el impuesto de venta porque le costaría más al que menos tiene. La contralora de cuentas públicas estima que, para familias que ganan alrededor de $150,000 anuales, el impuesto de venta representa aproximadamente el 1.6% de sus ingresos. Pero para familias que ganan $35,000 ó menos, el impuesto de ventas representa del 4% hasta el 10% de los ingresos de las familias más pobres.

El plan de la Cámara de Representantes aumentaría el sueldo de maestros en $2,000 al año; el plan del Senado en $3,000. El gobernador propone un aumento de $1,500. Hoy, los maestros de Texas reciben alrededor de 6,000 dólares menos al año que el promedio nacional. Más aún, los aumentos deberían ser generalizados y no dependientes de los resultados de exámenes sistemáticos.

Los fumadores pagarían $1 más por paquete bajo los planes de la cámara baja y el gobernador. El Senado propone aumentar los impuestos de cigarrillos en 75 centavos y los de bebidas alcohólicas en 13 centavos.

La Junta Legislativa del Presupuesto informa que sólo las familias que ganan más de $100,000 anuales se beneficiarían con el plan de reducción de impuestos de la cámara baja, mientras, en general, los impuestos de aquellos que ganan menos aumentarían. El plan senatorial aumentaría la inversión en escuelas en $3 billones; el plan de la cámara baja en $2.5 billones durante los próximos dos años. La Cámara de Representantes, el Senado y el gobernador también difieren en cuanto a cambios en la actual estructura de impuestos a los negocios.

Un elemento que todavía no ha resurgido durante esta sesión especial es el tópico de la opción de escuelas, conocido generalmente como vouchers. Esperemos que no lo haga. No necesitamos distraernos con el tema de si los fondos estatales deberían pagar a estudiantes para asistir a escuelas privadas, cuando sabemos que las escuelas públicas ya son financiadas pobremente. Y todo plan que limite la redistribución solo agravaría las diferencias en la calidad de educación entre distritos y escuelas de Texas.

Es una cuestión de prioridades. Aunque me encantaría ver una reducción de impuestos, tenemos que entender que el futuro a largo plazo de nuestro estado depende de una educación adecuada que permita a la próxima generación de tejanos desarrollarse y prosperar. La economía depende de una fuerza laboral entrenada y bien educada. Y esto se consigue cubriendo las necesidades educativas de todos los niños de Texas, no sólo los que viven en distritos donde las escuelas son apoyadas por una base impositiva rica.

Para mayor información, comuníquese con Kelvin Bass al (214) 467-0123.

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