Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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15 de octubre, 2004

No hay tiempo para distracciones

Fue en diciembre pasado cuando Robert Gates, Presidente de la Universidad Texas A&M, desbarató lo armado al anunciar que la segunda mayor universidad de Texas no consideraría la raza del estudiante en sus normas de admisión. Esto pasó solo unos meses después de la decisión de la Corte Suprema de EE.UU. sobre los casos de la Universidad de Michigan, desestimando el fallo Hopwood del 5º Tribunal de Circuito de EE.UU. que había prohibido la ‘acción afirmativa’ en Texas, Louisiana y Mississippi desde 1996.

No es necesario aclarar que la mayoría de los legisladores minoritarios de Texas se sintieron desconcertados por la posición de Texas A&M. En años pasados, hemos presenciado el éxodo de muchos jóvenes brillantes a otros estados que ofrecen incentivos a estudiantes minoritarios que no existen aquí. Una vez que estos estudiantes se van y establecen raíces cerca de comunidades universitarias, muy pocos regresan. Esto es una pérdida para Texas, porque en estos días de rápidos cambios tecnológicos, nuestro futuro está inexorablemente ligado a la existencia de una fuerza laboral diversa y capacitada.

A continuación del anuncio de Texas A&M, se requirió la presencia del Dr. Gates en Austin. Ante un panel de legisladores, se le dijo –en términos certeros—que mejor será que el plan creado por A&M funcione. Gates juró solemnemente que sí funcionaría. Le tomamos la palabra. Pero dados los históricamente bajos niveles de inscripción de minorías en Texas A&M, pensamos que la universidad debería usar todo instrumento disponible para tratar lo que sigue siendo un tema altamente sensitivo para muchos. No podríamos, y no podemos, entender porqué A&M no está de acuerdo.

El mes pasado, Texas A&M reveló cifras que aducen un aumento en la inscripción de minorías en su campo universitario de College Station para el semestre de Otoño 2004. Estas cifras indican que la inscripción en primer año de afroamericanos aumentó un 35%: de 158 estudiantes admitidos en Otoño 2003 a 213 en Otoño 2004. La inscripción de estudiantes hispanos aumentó un 26% con respecto a las cifras del año pasado: de 692 a 869 este otoño. La inscripción de asiático-americanos aumentó un 15%: de 234 a 268.

Aunque estas cifras producen un cauteloso optimismo y reflejan un movimiento en la dirección adecuada, no logran escapar a una evaluación en el contexto del pobre récord de la universidad en lo que se refiere a la inscripción de minorías. Más de 44.500 estudiantes asistieron a Texas A&M. A pesar del incremento, los estudiantes afroamericanos y asiático-americanos son, respectivamente, un 3% del cuerpo estudiantil de Texas A&M. Los estudiantes hispanos están un poco mejor: un 12%. En el 2003, en total, poco más del 14% de los estudiantes universitarios en College Station estaban clasificados como minorías.

Comparemos estas cifras con las de la Universidad de Texas (UT) --la otra universidad de primer nivel en el estado. Las cifras de matriculación de UT en el Otoño 2004 muestran que la inscripción de estudiantes minoritarios en primer año aumentó un 38% en comparación con los totales del año pasado. Los estudiantes minoritarios inscriptos en UT este año son un 37%. Los afroamericanos son un 4% del cuerpo estudiantil del 2004. Los hispanos son un 15%. Los asiático-americanos representan un 17% de los estudiantes de UT. Con la decisión de UT de incluir la raza como factor en las admisiones del año 2005, los porcentajes podrían aumentar.

Un poco más de la mitad –el 51%--de los tejanos entre los 15 y 34 años de edad son hispanos o negros. A nivel estatal, el 38% de los estudiantes que asisten a institutos y universidades públicas son hispanos o negros. Como se puede observar, a pesar de los logros, queda mucho por hacer.

Tal vez Texas A&M debería atraer a minorías por razones académicas con la misma tenacidad con la que trata de atraer estudiantes afroamericanos atletas. En el año escolar 2002-2003, el 21% de las becas por atletismo se asignaron a afroamericanos, hombres o mujeres. El mismo año, de los 83 jugadores de fútbol americano becados, 53 eran afroamericanos. Siete de los 13 jugadores masculinos de básquetbol, y 11 de las 19 jugadoras, eran afroamericanos becados. Aunque estamos muy contentos que estos jóvenes hallan recibido la oportunidad de continuar su educación gracias a su capacidad atlética, aplaudiríamos tan ruidosamente al ver a estudiantes de Ingeniería en su día de graduación universitaria. Cambiaríamos dos jugadores de fútbol por un veterinario.

Es un aliento que el Dr. Gates y la dirigencia de Texas A&M se hayan comprometido a mejorar la inscripción de minorías en la universidad por medio de la creación de su Becas de Regentes, así como de sus estratégicos esfuerzos por llegar a todo el estado. Sus planes deben continuar construyendo sobre estos logros. Pero, hasta que la inscripción de minorías --no solo en College Station sino en toda Texas--sea representativa de las crecientes tendencias multiétnicas mostradas por demógrafos estatales, este no es tiempo de detenerse para oler las flores.

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