Del despacho del Senador Estatal Royce West - Distrito 23

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29 de enero de 2001
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Kelvin Bass @ 512-463-0123 ó 214-467-0123

Senador West examina temas calientes para la Sesión Legislativa 77°

Ha sido siempre un placer servir como Senador Estatal del Distrito 23° de Texas, representando partes de los Condados Dallas y Tarrant, iniciando ahora mi noveno año. Pero igual de importantes son los temas a los que nos enfrentaremos a nivel estatal en los próximos cuatro meses de esta Sesión Legislativa 77° --que está aún en sus primeros días. Ellos deberían ser de importancia para todos los tejanos, y de especial importancia para una población afroamerciana que el censo estima llegará a 2.500.000 cuando sus cifras sean difundidas.

Texas, como saben, es un extenso y diverso estado en cuanto a su clima y terreno. Así de extensos y diversos son los temas relativos a los 20 millones de ciudadanos del estado. Pero los temas relativos a la educación, asistencia médica y justicia criminal son los que más nos afectan a todos en general.

En cuanto a la educación pública, nuestro deber es perseguir una continua mejoría académica. Los últimos dos años han visto logros significativos en las notas en lectura de estudiantes de grados primarios, y notas más altas en exámenes de matemáticas. Pero para mantener y aún mejorar estos logros, es importante no disminuir los fondos asignados a escuelas públicas. Para aquellos no familiarizados, ese tema es el de los vouchers escolares. Es urgente que no sólo no disminuyamos los recursos que proveemos a la educación pública, pero que nosotros, como cuerpo legislativo, hagamos todo lo posible por proveer fondos adicionales donde es más necesario. O sea, proveer para el futuro de Texas, a través de nuestras escuelas públicas.

Se deben usar más dólares para mejorar y reforzar la infraestructura básica de nuestras escuelas a nivel estatal. Muchas de nuestras escuelas tienen décadas de haber sido construidas, y están mal equipadas para desarrollar un plan de estudios acorde al Siglo XXI, basado en la tecnología.

En la última sesión, logramos aprobar legislación que incrementó el salario de maestros a nivel estatal, en un promedio de 3.000 dólares. Este año tenemos otro tema igualmente importante. En todo el estado, nuestro personal de escuelas, no sólo los maestros, se han levantado en protesta por un paquete de cobertura médica integral y pagado por el estado. Esa, creo yo, es nuestra prioridad número uno en las próximas semanas de esta sesión bienal.

Mi meta también es --como muchos de ustedes saben--aumentar el acceso y costeo de la educación superior en Texas. Y para ese efecto, logramos crear en la pasada sesión el Centro del Sistema de la Universidad North Texas en Dallas, esperando se convierta en la Universidad North Texas en Dallas, antes del término de esta década.

Pero hay otro problema que limita el acceso a la educación superior, particularmente en nuestra comunidad. Estamos plagados con el problema de la existencia de más jóvenes afroamericanos puestos tras las rejas que tras los pupitres de las aulas de nuestras universidades. Uno de cada cuatro hombres afroamericanos menor de 30 años está encarcelado o en libertad condicional. ¡Debemos cambiar esto! Texas tiene la obligación, y nuestra comunidad debe comprometerse, a cambiar éste índice y ver más de nuestros hombres en la universidad.

¿Cómo lo hacemos? Creo que debemos continuar haciendo hincapié en programas de prevención, en oposición a la construcción de más prisiones. El mes pasado asistí a la apertura de "75217", uno de 14 programas de Desarrollo Juvenil en la Comunidad o CYD (Community Youth Development) alrededor del estado, que se enfoca en áreas --por código postal--que presentan un alto índice de delincuencia juvenil. Este tipo de programa ha mostrado ser efectivo en reducir el índice de crímenes de una generación en la que debemos contar como líderes del mañana.

Al discutir sobre educación, nos referimos brevemente a la asistencia médica, pero además de la cobertura a maestros, existen otros temas que afectan el bienestar de jóvenes y adultos en Texas. Nuestros ciudadanos de la tercera edad no deberían tener que elegir entre comer y comprar medicinas. Empero, esa es la triste saga de una historia que se ha contado hasta en Capitol Hill. No sólo los jubilados son afectados cuando los planes de medicinas bajo receta de organizaciones de salud administrada (HMOs) sufren también asombrosos aumentos de precio. Los fondos que asignamos a nivel estatal pueden ayudar a influenciar los dólares federales para esta causa.

Sólo el uso de sentido común indica que un niño enfermo no puede aprender, y para ese fin, en 1999 logramos instaurar el Programa de Seguros Médicos para Niños o CHIP (Children's Health Insurance Program). Esa legislación ha hecho la asistencia médica accesible a más de 220.000 niños hasta la edad de 18 años, a bajo costo para familias trabajadoras que no pueden acceder a seguros privados, pero cuyos ingresos exceden el máximo requerido por Medicaid. En esta sesión, debemos asegurar que CHIP esté financieramente consolidado y ver cómo ampliamos sus requisitos para una mayor elegibilidad.

Como abogado de profesión, tengo un interés innato en asuntos de justicia criminal. Y como miembro del Comité Senatorial de Justicia Criminal, he trabajado para que sean aprobadas leyes que ayudarán a consolidar la seguridad de los ciudadanos en sus hogares y en las muchas millas de carreteras en Texas. Pero, como ustedes saben, nuestro trabajo no está terminado. El tema de crímenes basados en odio, prejuicio o parcialidad, y el perfilado racial por las autoridades afectan a los tejanos tanto como al resto de los americanos. Eso estaremos discutiendo durante las próximas semanas de la Sesión Legislativa 77°.

No dude en contactarse conmigo a través de mis oficinas del Capitolio o distrito, llamando al (214) 467-0123 ó al (512) 463 0123.

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