De la oficina del Senador Estatal Robert F. "Bob" Deuell

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3 de febrero, 2005

Columna de Opinión sobre el Acta de Apoplejía de Texas
Editorial del Senador Estatal Robert F. Deuell, M.D. (R-Greenville) y James Grotta, M.D., Profesor de Neurología, Director del Programa de Apoplejía de la Facultad de Medicina en la Universidad de Texas-Houston, Hospital Memorial Hermann, Presidente en Houston de la Fuerza Texas de Apoplejía.

Imagine que se despierta una mañana y no puede hablar ni hacer nada. No puede comunicarse con su esposo, hijos ni amigos. Simples cosas como manejar, vestirse o caminar son difíciles o imposibles de hacer. Imagínese que estas simples capacidades desaparecen súbitamente, sin aviso.

Usted ha sufrido un ataque cerebral, y además de su rutina diaria tal vez le robó también un pedazo de su dignidad. Su vida ha cambiado dramáticamente –esto es, si sobrevive. Esta es la realidad de cerca de 70,000 tejanos por año.

La apoplejía o ataque cerebral es un bloqueo en el paso de la sangre al cerebro, como resultado de una vena tapada o quebrada. Esta no es solo la tercer causa de muerte en Texas, sino también la primer causa de incapacidad seria y prolongada en Texas. Los sobrevivientes de un ataque cerebral sufren parálisis, debilidad muscular, dificultad para hablar y tragar, ceguera y pérdida de la memoria.

Además de la terrible experiencia que causan estos ataques en las personas y sus familias, también producen una gran carga financiera para nuestro estado y nación. En el 2002, los hospitales en Texas cobraron más de $1.5 billones por su tratamiento, con dos terceras partes pagadas por Medicaid y Medicare. Los ataques cerebrales cuestan más de $51 billones al año a los americanos, en gastos médicos y pérdida de productividad. Los contribuyentes son los que terminan pagando por estos y muchos gastos relativos a la rehabilitación y costo de hogares de ancianos.

El recibir atención de emergencia a tiempo es totalmente crítico para la supervivencia y recuperación de pacientes. A principios de esta semana, el Senador Estatal Robert Deuell introdujo la medida SB 330 ó Acta de Apoplejía de Texas.

El Acta de Apoplejía de Texas promovería la creación y designación de centros primarios de apoplejía --unidades hospitalarias dedicadas a su tratamiento, con recursos, personal y equipos disponibles para diagnosticar, evaluar y tratar efectivamente el ataque cerebral y toda complicación asociada, las 24 horas del día. Los establecimientos de apoplejía deberían designarse de acuerdo a niveles nacionales aprobados por la Comisión Conjunta de Organizaciones de Salud Acreditadas (JCAHO). Considerado como “estándar dorado” de la asistencia de apoplejía, JCAHO evalúa la atención brindada por hospitales, usando criterios desarrollados en conjunción con la Asociación Americana de Apoplejía. El Hospital Memorial Hermann en Houston es uno de los primeros hospitales en Texas en recibir certificación de JCAHO, y el equipo de apoplejía desea continuar ofreciendo una asistencia consistente y de calidad a pacientes que sufrieron ataques cerebrales.

Además, el Acta de Apoplejía de Texas reforzaría tratamientos de emergencias locales y entrenamiento a EMS. Una vez que un hospital recibe la certificación de JCAHO, el presidente local del Consejo Asesor Regional EMS debería crear un plan de asignación de tratamiento apopléjico que incluya protocolos de tratamiento y transporte. El personal de servicios de emergencia debería recibir certificación de entrenamiento y cumplir requisitos de educación continua sobre procedimientos para tratar la apoplejía.

El público americano no reconoce al ataque cerebral como un episodio crítica de emergencia, y esta falta de conocimiento presenta un gran obstáculo para luchar contra estos ataques, la incapacidad y la muerte. Al experimentar síntomas de apoplejía, es crítico tomar acción inmediata. Por ejemplo, si se trata durante las tres horas de empezados los síntomas, una medicina que despeje coágulos de sangre podría reducir la discapacidad a largo plazo en los tipos más comunes de ataques. Además, controlar la alta presión y el nivel de colesterol, no fumar, hacer ejercicios físicos regulares y controlar la diabetes pueden ayudar a reducir los riesgos de apoplejía en un individuo. Para aumentar la difusión pública de los factores de riesgo y prevención, síntomas, diagnosis y tratamiento del ataque cerebral, el Acta de Apoplejía de Texas aconseja la creación de una campaña de información y educación pública.

El Acta de Apoplejía de Texas incluye un programa de subsidios que ayudarían a proveer incentivos a hospitales para que se conviertan en centros primarios de apoplejía. El subsidio de necesidades rurales y áreas insuficientemente servidas apoyaría a hospitales en áreas rurales que buscan la certificación de JCAHO. Además, el subsidio de Centros Primarios de Apoplejía proveería recursos a hospitales que se preparan para obtener la certificación y asesoraría a otros hospitales.

La prevención, descubrimiento y calidad de la atención son armas clave para la lucha contra ataques cerebrales en Texas, y el Acta de Apoplejía de Texas hace mucho por lograr estas metas. Entrenar profesionales médicos sobre cómo tratar mejor a las víctimas de ataques cerebrales, y educar al público sobre la importancia de prevenir y reconocer el ataque cerebral reduciría las muertes y mejoraría los resultados de pacientes en el estado.

Es posible que usted o un ser querido sufra un ataque cerebral. Si no, considérese afortunado. Pero esperemos que, si llega ese día, usted tenga acceso a una respuesta rápida y la mejor atención que el Acta de Apoplejía de Texas busca proveer.

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