COLUMNA DE OPINION
del Senador Carlos Uresti

DE DIFUSION INMEDIATA
Septiembre 17, 2010
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Aumentar la edad legal para comprar tabaco podría romper el ciclo de la adicción

A pesar de la montaña de evidencias sobre los males producidos por el tabaco y el mayor conocimiento de su mortal efecto, el consumo de cigarrillos persiste en Texas, para gran detrimento de las personas y la sociedad en general.

Según Centros para el Control de Enfermedades (CDC), casi uno de cada cinco tejanos de más de 18 años de edad es fumador habitual –eso significa más de 3.2 millones de personas que ponen en riesgo su salud y su vida, y tal vez la del resto por el efecto del humo en otras personas.

Especialmente preocupante –porque parece ser central al problema—es el porcentaje de fumadores entre los menores de 18 años. Cifras 2010 de CDC muestran que más del 9% de los adolescentes en Texas admitieron fumar en los 30 días previos a la fecha de la encuesta. Desafortunadamente, muchos de estos jóvenes están inconscientemente sentando las bases para una adicción de por vida.

Estudios muestran que simplemente postergando el acceso a cigarrillos reduce el riesgo de que los adolescentes se hagan adictos en sus años de mayor formación. La mejor manera de lograr este cambio sería aumentar la edad legal para poder fumar en solo un año: de 18 a 19 años de edad. En la próxima sesión de la Legislatura, trataré de hacer justamente esto.

Aquí está porqué es importante: según esos estudios, cuanto más temprano uno fume por primera vez, mayor es el riesgo de convertirse en fumador regular, y menos posibilidades hay de dejar alguna vez. De hecho, casi el 80 por ciento de los fumadores adultos comenzaron con el hábito antes de los 18, y el 90 por ciento empezó antes de los 20 años.

Estos hechos hacen esencial minimizar la exposición a cigarrillos lo más posible durante esta edad crucial. Eso es muy difícil de lograr cuando los jóvenes de 18 pueden comprar cigarrillos legalmente, y después llevarlos a la escuela y repartirlos entre amigos menores.

De hecho, la mayoría de los fumadores menores de 18 no compran cigarrillos. Un estudio reveló que alrededor del 60 por ciento obtienen los cigarrillos de otras fuentes, y una cantidad sustancial le pide a otros que se los compren. Aumentar la edad para comprar cigarrillos, entonces, limitaría el acceso para la gran mayoría de los estudiantes de secundaria, la mayor parte de los cuales se gradúa antes de cumplir 19. Esta reducción equivaldría a un correspondiente declive en el acceso de adolescentes al tabaco.

Así que aumentando la edad legal para fumar a 19 años, este devastador ciclo de experimentación y adicción juvenil podría romperse.

Aumentar la edad para fumar podría aportar otros beneficios también. Se estima que una cantidad astronómica de 503,000 menores de 18 en Texas mueren prematuramente por el uso del cigarrillo. Y los costos anuales de salud en Texas asociados con complicaciones provenientes del consumo del tabaco son de $5.83 billones, con “pérdidas de productividad” estimadas (considerando pérdida de días laborales por enfermedades relativas) en casi $7 billones.

Los que se oponen a aumentar la edad legal para comprar cigarrillos arguyen que causaría menores ingresos por impuestos de la venta de tabaco, reduciendo la cantidad de dinero que va al Fondo de Ayuda a Impuestos a la Propiedad. Aunque esto es verdad –la pérdida sumaría más de $12.5 millones en el bienio 2010-11 según la Junta Legislativa del Presupuesto—la reducción en los costos de salud por la baja en enfermedades relativas al tabaquismo eventualmente más que cubriría ese déficit.

Aumentar la edad para fumar a 19 años salvaría a miles de personas de una onerosa y dañina adicción, y posiblemente resultaría en ahorros sustanciales por la reducción en los gastos de salud. Si usted está de acuerdo en que la ley debería cambiarse, hágaselo saber a otros legisladores. Trabajando juntos, podremos ayudar a salvar a futuras generaciones de tan nocivo veneno.

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