COMUNICADOS DE PRENSA
del Senador Carlos Uresti

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Fecha: Febrero 5, 2008
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Los efectos del maltrato y la negligencia infantil repercuten más allá de las víctimas y sus familias

AUSTIN, TX – El Senador Estatal Carlos Uresti espera que un informe de la organización Prevent Child Abuse America (PCAA) renovará los esfuerzos para luchar contra el abuso infantil. El informe estima que el costo anual del maltrato y negligencia infantiles en Estados Unidos es de aproximadamente 104 billones de dólares. De esta asombrosa cifra, los costos directos del maltrato a niños --incluyendo gastos judiciales, hogares sustitutos, labor policial y atención médica—suman $33 billones. Setenta billones de dólares pueden atribuirse a costos indirectos, incluyendo los efectos económicos a largo plazo. El costo local, estatal y federal de proporcionar hogares sustitutos fue de $23 billones en el 2004.

Cada año, cerca de un millón de niños son confirmados como víctimas de algún tipo de abuso infantil. El impacto es profundo y tiene efecto prolongado en los niños, sus familias y la sociedad en general. Las consecuencias del maltrato infantil en relación al desarrollo del niño suelen ser evidentes inmediatamente. Generalmente, afecta diferentes componentes del desarrollo, incluyendo el físico, emocional, social y cognitivo, y estos efectos normalmente se extienden mucho más allá de la infancia, según un estudio conducido por Deborah Daro.

“La mayoría de la gente no piensa en los costos asociados al maltrato infantil”, dijo el Senador Uresti. “Nos enfocamos en el horror del abuso y no en sus implicaciones financieras, pero la realidad es que el abuso infantil drena nuestra sociedad tanto emocional como económicamente. El niño que es hoy víctima de maltrato llevará siempre esa experiencia con él, y eso afecta muchas cosas en el transcurso de su vida”.

Actualmente, los estados solo pueden acceder a fondos del Título IV-E (la principal fuente de financiamiento federal al bienestar social infantil) solo después que se saca a los niños de su hogar y entran en adopción temporal. De los $7.2 billones en fondos federales dedicados al bienestar infantil en el 2007, aproximadamente el 90 por ciento se dedicó a la ubicación en hogares de niños ($4.5 billones) y en adopciones ($2 billones). Los estados solo pueden usar alrededor del 10 por ciento de fondos federales para bienestar infantil de manera flexible. En otras palabras, este es el único financiamiento federal disponible para servicios y apoyo familiar, incluyendo prevención y reunificación.

“Tenemos que enfocarnos en la prevención”, dijo Uresti. Estudios conducidos en Michigan y Colorado estiman que por cada dólar invertido en prevención, se ahorra aproximadamente $19 en servicios directos e indirectos. Esto representaría más dinero para mejorar efectivamente la calidad de vida de millones de americanos, y menos dinero usado en servicios de protección, salud, hogares sustitutos y el sistema judicial”.

“Si vamos a solucionar este problema, debemos hacer dos cosas: aumentar los fondos para prevención tanto a nivel federal como estatal, y reevaluar cómo asignamos como sociedad nuestros recursos de tiempo, energía y recursos en este esfuerzo integral”, dijo el Senador Uresti. “Porque después de todo, proteger a un niño del maltrato no tiene precio”.

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