COMUNICADO DE PRENSA
del despacho del Senador Estatal Rodney Ellis

De difusión inmediata
6 de diciembre de 1999
Contacto: Jeremy Warren
(512) 463-0113

Texas ha roto su promesa de eliminar la discriminación
por el Senador Estatal Rodney Ellis y el Diputado Estatal Garnet Coleman

Un comité especial se reunió esta semana en Texas Southern University para tratar de crear un plan que, de una vez por todas, elimine todo vestigio de discriminación en los colegios y universidades de Texas. Les deseamos suerte y les ofrecemos este consejo: tengan en cuenta el panorama general.

El Comité sobre Temas de la Oficina de Derechos Civiles investigará cómo fortalecer Texas Southern University y Prairie View A&M, y resolver a la vez el legado de discriminación en las universidades de Texas. Nos encontramos en esta situación debido a que, casi tres décadas después de que la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación determinara originalmente que Texas había fracasado en eliminar vestigios de segregación en la educación superior, todavía seguimos sin cumplir nuestra promesa.

Se necesitan aquí algunos antecedentes. En 1983, y para evitar un juicio federal por continuar la discriminación, Texas negoció con el gobierno federal el idear un plan propio para resolver el problema de la discriminación en nuestras escuelas. Bajo el llamado "Plan Texas", prometimos: proveer una financiación comparable para nuestras universidades históricamente de raza negra; resolver disparidades en índices de inscripción, retención y graduación de minorías; aumentar el profesorado minoritario y el número de minorías electo o nombrado a juntas de administración. Desgraciadamente, el Estado de Texas ha fallado miserablemente en lograr estas metas.

Por ejemplo, casi dos décadas después de haber lanzado el "Plan Texas", las instituciones históricamente blancas son financiadas en 14.000 dólares por estudiante, comparado con solo 11.000 dólares por estudiante en las instituciones históricamente negras. Aunque recientemente hemos progresado en igualar los fondos, la brecha entre instituciones históricamente negras y las otras sigue siendo amplia, y su impacto hace que TSU y Prairie View A&M no logren todo su potencial.

Lamentablemente, debido a recientes indicios de la Oficina de Derechos Civiles federal, el comité se enfocará en TSU y Prairie View A&M. La contención es que estas universidades históricamente negras, debido a que muy pocos anglos se inscriben en ellas, discriminan contra la población anglo. Esto ignora la realidad, olvida el verdadero problema de discriminación en Texas, y nos pone en la posición de defender su importancia. Por suerte, sus historiales hablan por sí mismos.

Las universidades y colegios históricamente negros han hecho una gran labor al servir a afroamericanos y tejanos. Por ejemplo, Texas Southern University y Prairie View A&M emplean el 49 porciento de todo el profesorado afroamericano en Texas y el 63 porciento del profesorado tenure (de empleo asegurado) afroamericano. TSU produce anualmente tres cuartos de los farmacéuticos afroamericanos en Texas, y cerca del 60 porciento de los abogados afroamericanos. Además, estudios recientes muestran que los estudiantes afroamericanos que asisten a colegios y universidades históricamente negras tienen igual o mejor promedio académico y relaciones sociales que sus homólogos que atienden instituciones predominantemente anglos.

Además, sus puertas están abiertas a todos. La Facultad de Derecho Thurgood Marshall de TSU, por ejemplo, es un cuarto hispana, un cuarto anglo y la mitad afroamericana. Es claro que estas instituciones juegan un rol importante para un significativo número de estudiantes que las eligen porque ofrecen el mejor ambiente de aprendizaje para ellos. Para otros, sin acceso a una universidad históricamente negra, las puertas universitarias estarían cerradas, y cerradas con candado, negándoles oportunidades de éxito. Sería injusto si hiciéramos algo que socavara el rol histórico que tienen estas universidades en Texas.

Tenemos demasiados problemas de discriminación en Texas que necesitan ser abordados, en vez de ir contra las universidades históricamente negras. Aunque nos sentimos orgullosos de que hoy no hayan más carteles de "Solo Blancos"colgando de las puertas de nuestros colegios, y no haya gobernador bloqueando la puerta de una escuela, el pretender que la discriminación ya no existe es ignorar la realidad. Por el contrario, se puede decir que, gracias a Hopwood, la situación es peor que nunca.

Después de la decisión Hopwood, la inscripción de afroamericanos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas disminuyó casi en un 85 porciento, mientras la admisión de hispanos cayó en más de un 40 porciento. Hoy la situación es tan mala que el porcentaje de afroamericanos en la facultad de derecho ha caído por debajo del porcentaje inmediatamente posterior a la desegregación. En 1950, un año después de que las cortes desegregaran la facultad de derecho, el 2,2 porciento de los estudiantes de primer año de derecho eran afroamericanos. Hoy, casi 50 años más tarde y 35 años después de la promulgación del Acta de Derechos Civiles, solo 1,7 porciento de los estudiantes de primer año son afroamericanos. Hopwood empeoró la situación aún más. En 1995, antes de Hopwood, solo el 3 porciento de los doctorados dados por nuestras universidades públicas fueron a hispanos, y solo un 2 porciento de ellos fueron a afroamericanos. En general, los afroamericanos recibieron solo el 6 porciento de todos los títulos otorgados por universidades públicas de Texas, mientras los hispanos recibieron solo el 13 porciento.

La dramática falta de diversidad en nuestras universidades se traducirá en un problema en el futuro inmediato. En el 2010, ningún grupo étnico constituirá una mayoría de la población. Ya tenemos muy pocos doctores, abogados y jueces minoritarios; pero Hopwood está rápidamente entrenando una generación de profesionales que es casi enteramente blanca. Esto hace que los programas de TSU y Prairie View A&M sean todavía más importantes, porque los graduados que producen constituirán un mayor porcentaje de farmacéuticos, abogados y otros profesionales minoritarios en Texas.

El Comité sobre Temas de la Oficina de Derechos Civiles debe observar la situación general y examinar el sistema en su totalidad para ver si estamos cumpliendo las promesas que hicimos décadas atrás para asegurar que las puertas de las oportunidades educativas estén abiertas a todos. Su investigación no puede ignorar la realidad del mundo en que vivimos y observar solamente los colegios y universidades históricamente negras. Debe enfocarse en la verdadera situación y cuestionar duramente los vestigios de discriminación. Estaremos examinando su progreso para ver si lo hacen; lo hagan o no, nosotros como servidores públicos tomaremos nuestra propia acción debido a nuestro compromiso con la educación de Texas. De otra manera, la situación será la misma de siempre y Texas continuará rompiendo su promesa.

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