COMUNICADO DE PRENSA
del despacho del Senador Estatal Rodney Ellis

De difusión inmediata
8 de abril de 2000
Contacto: Jeremy Warren
(512) 463-0113

Discurso Inaugural del Gobernador Rodney Ellis

Gracias, Gobernadora Richards, por hacerme el honor en este día. La primera vez que mi hija Nicole la conoció, quedará siempre en mi memoria. Fue en la búsqueda anual de huevos de Pascua en la mansión del gobernador, y Nicole solo tenía 3 años. Yo tuve que dejarla ahí y volver al Senado por un momento, pero le dije que se asegurara de conocer al gobernador. Cuando volví a la mansión, le pregunté a Nicole si había conocido al gobernador y me dijo "creo que sí". Bueno, yo quise asegurarme, así que se la llevé para que la conociera. Después de presentarlas, Nicole se quedó sorprendida. Y dijo: "¿Es cierto que esa chica es el gobernador? Sí, esa "chica" era ciertamente gobernador, y uno de los mejores que ha tenido Texas.

Gobernadora Richards, usted escribió un nuevo capítulo en la historia de Texas, y sirvió de brillante ejemplo para hombres y mujeres a lo largo de nuestro estado y nuestra nación. Ha sido usted una amiga, mentora e inspiración para mí personalmente y para innumerables otros. Yo y todos los tejanos estaremos siempre en deuda por su orgulloso y honorable servicio. Gracias por estar hoy aquí a mi lado.

Gracias, Congresista Washington, por haber abierto el camino para que me convirtiera en solo el cuarto afroamericano en ser electo al Senado estatal desde la Reconstrucción. Ha sido un tremendo amigo y asesor de confianza por tantos años. Gracias por estar hoy aquí conmigo.

Gracias, Juez DeAnda, por su compromiso por los derechos civiles, y Jack Rains, por su devoción por incrementar las oportunidades en Texas. Gracias a los dos por estar hoy aquí conmigo.

Y a mis amigos y residentes de mi distrito, gracias por estar conmigo hoy. Este es un día de gran orgullo para mi familia y para mí. Me siento inmensamente feliz de que tanta gente haya venido de Houston y toda Texas para celebrar hoy aquí conmigo. Ustedes me han honrado con su confianza y me han dado libertad para enfrentar los grandes temas que confronta el futuro de nuestro estado. Me siento profundamente privilegiado de haberlos representado a ustedes y a sus valores en el Senado de Texas esta pasada década, y me siento honrado de servir hoy como su gobernador. Aunque sea solo por un día.

Aunque, tal vez no lo sepan, he sido gobernador por casi treinta días, y me gusta bastante. Y, si no me "porto mal", voy a ser gobernador muchos días más.

Es mi sueño y esperanza que un día, un día en un no muy distante futuro, nos reuniremos aquí para juramentar a un afroamericano, o a un hispano o asiático-americano como gobernador de Texas, y no solo por un día pero por los cuatro años completos. Porque la gente de este estado es tan rica y diversa como nuestra tierra, y nuestros altos cargos deberían y en algún momento reflejarán esa diversidad. Espero que este día sirva de catalizador para que alguien --tal vez afroamericano, o hispano, o tal vez otra mujer-- desafíe la sabiduría convencional, haga campaña, gane y sirva como gobernador de Texas.

Parado aquí a la sombra de los monumentos del Viejo Sur, hoy es un día de gran importancia para mí. En mi niñez en el segregado sur, no hubiera sido realista imaginar que un día estaría parado aquí, siendo juramentado como gobernador de Texas. Pero, aquí estamos, en las escalinatas del capitolio, a solo tres décadas de Jim Crow y de Separados pero Iguales. Estos monumentos reflejan el pasado de Texas; esta ceremonia ofrece una ojeada a su futuro.

El día de hoy simboliza el potencial de Texas en el Nuevo Sur. Hemos demostrado que podemos recuperarnos de nuestro pasado y a la vez abrazar nuestro futuro. Podemos celebrar la diversidad y a la vez preservar nuestra herencia histórica. Podemos expandir libertades y oportunidades para todos, sin importar raza, color o grupo étnico. Y hemos mostrado que, con perseverancia y lucha, podemos vencer. Muy pronto, esa lucha --los capítulos de la historia de Texas escritos por afroamericanos e hispanos--serán recordados en los predios del capitolio, junto a los de Jefferson Davis y los defensores de El Alamo. Es hora de que nuestra historia sea honrada. Es más, está llevando demasiado tiempo.

Compatriotas tejanos, al entrar en el siglo XXI, nuestro estado nunca ha sido tan fuerte. Estamos viviendo una era de prosperidad sin precedentes, una era que parecía totalmente imposible hace solo 10 ó 15 años. En vez de lidiar con recesión, alto crimen y déficit presupuestario, estamos disfrutando un crecimiento explosivo, calles más seguras y superávit presupuestario. Gracias al duro trabajo de muchos tejanos --líderes comunitarios y de negocios, maestros, padres, funcionarios públicos y mucha de la gente que está hoy con nosotros--nuestra economía está en continuo florecimiento, nuestras escuelas están mejorando, nuestras calles son más seguras, y más y más tejanos tienen la oportunidad de lograr sus sueños.

En las últimas dos décadas hemos visto a Texas crecer y evolucionar de un estado donde el éxito se medía por bolsas y barriles a uno en que nuestra fuerza es ahora medida en microchips y equipos de computación. Si el éxito antes dependía del sudor, vigor y fuerza de nuestra espalda, ahora depende de la diligencia, apertura y poder de nuestra mente. Ha sido realmente un largo e interesante viaje.

El Gobernador Bush ha descripto esta nueva era de prosperidad como el "vivir en la parte de la montaña donde sale el sol", donde podemos ver amanecer un nuevo y brillante día para Texas. Estamos en la cima de esa montaña y vemos ante nosotros un horizonte casi ilimitado, lleno del brillante rayo de esperanza y potencial. Realmente, en la parte de la montaña donde sale el sol, pareciera que todo es posible.

Pero, mientras el sol brilla radiante en gran parte de Texas, no podemos ignorar las nubes que ensombrecen a muchos de nuestros co-ciudadanos tejanos. Nubes como la pobreza, injusticia y odio; nubes como puertas cerradas, ignorancia y desigualdad. Aún en la cima de la montaña queda mucho trabajo por hacer.

En estos tiempos de bolsas de valores en explosión y creciente riqueza, el número de tejanos que viven en la pobreza está creciendo. En estos tiempos de bonanza y plenitud, millones de tejanos sienten el doloroso retortijón del hambre. En estos tiempos de remedios milagrosos y avances tecnológicos arrolladores, más y más tejanos carecen de acceso a una asistencia médica básica. En estos tiempos de creciente diversidad, nuestras universidades líderes reflejan no la Texas del futuro, sino la Texas del pasado. En efecto, a pesar de todo nuestro progreso, es más factible que los tejanos de color sean parte del sistema de justicia criminal que del sistema universitario. En la parte de la montaña donde sale el sol, debemos ser capaces de mejorar esta situación.

Tenemos la oportunidad y responsabilidad de aprovechar este tiempo para construir una Texas más brillante para todos. Debemos usarlo de manera inteligente.

Debemos invertir en el futuro de nuestros hijos, brindándoles las mejores escuelas, con los mejor calificados y mejor entrenados maestros en el país, porque una buena educación es la mejor herencia que podemos darle a nuestros niños. Sabemos qué es lo que funciona: clases más pequeñas, aulas más nuevas, un ambiente que promueva la enseñanza y no la violencia. Tenemos capacidad para comprometernos a esto. En realidad no podemos dejar de hacerlo.

Debemos invertir en servicios médicos para asegurarnos que ningún tejano tenga que elegir entre ir al doctor o pagar la renta, entre comprar medicina o comprar comida. Debemos hacer el seguro médico más accesible y asequible para los trabajadores tejanos que luchan por poner comida en la mesa y mantener el techo sobre sus cabezas. Y deberíamos comprometernos a proveer seguro médico a todo niño que lo necesite.

En esta edad de alta tecnología y alta capacidad, debemos invertir en la educación superior, para asegurar que cada joven que quiere ir a la universidad lo pueda hacer. En una era donde la educación universitaria es la línea divisoria entre los que tienen y los que no, solo el 20 porciento de los tejanos tienen un título universitario, y solo el 25 porciento de nuestros estudiantes toman cursos universitarios preparatorios. Mientras Dell, AMD, Compaq y Motorola ruegan por más trabajadores, Texas todavía produce muy pocos graduados universitarios cada año para cubrir la demanda.

Si queremos mantener estas compañías en Texas, y si queremos asegurar que nuestra juventud se beneficie con la revolución de alta tecnología, debemos hacer más para que la universidad sea más accesible y asequible para todos.

Y cuando nuestros jóvenes llegan a las universidades, debemos asegurarnos que el cartel que cuelga de la puerta diga "Bienvenidos" y no "No entre". Debemos tomar pasos más firmes para incrementar la diversidad en nuestros campos universitarios, para asegurar que nuestras aulas son tan diversas como nuestro estado.

Debemos cumplir las promesas que hicimos a la Universidad Texas Southern y Prairie View A&M, eliminando los vestigios de discriminación y derribando las paredes de desigualdad que separan las universidades históricamente negras de las universidades tradicionalmente blancas. Es estúpido que, aunque la Oficina de Derechos Civiles ha estado investigando la discriminación en Texas desde 1973, todavía estamos discutiendo la realidad de la segregación y discriminación patrocinada por el estado. Completen el diálogo. Terminen la investigación. Mantengamos nuestra promesa de hacer Texas Southern y Prairie View instituciones igualitarias en aprendizaje y valores.

Y, finalmente, debemos invertir más en el destinatario de nuestro sistema de justicia criminal. Debemos enfocarnos más en la prevención y rehabilitación en vez de en el castigo y retribución. Yo creo que podemos y debemos aprovechar este tiempo para hacer más para asegurar que la justicia es a la vez igualitaria y justa para todos los tejanos.

Mis compañeros tejanos, en la parte de la montaña donde sale el sol, estas son las cosas que no deberíamos hacer más, estas son las cosas que deberíamos hacer.

Al diseñar un nuevo curso para el siglo XXI, hay mucho de que sentirnos orgullosos. Hemos construido una Texas que está en el lado de la montaña donde sale el sol, un lugar donde la esperanza y oportunidades brillan fulgurosas. Pero debemos aprovechar este tiempo de prosperidad para plantar las semillas del éxito y la renovación, y asegurar un futuro aún más brillante para Texas. Vivamos acorde con el carácter e ideales de Texas, brindando a todos nuestros niños la capacidad de realizar su potencial. Yo estoy listo para trabajar con cada uno de ustedes para lograr estas metas. Que Dios dé fuerza a nuestras manos para el trabajo que nos queda por hacer Y, como diría mi buen amigo Bob Bullock, siempre, siempre, que Dios bendiga a Texas.

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