Senadora Jane Nelson
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COLUMNA DE OPINION
23 de abril de 2001
Contacto: Dave Nelson
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Las escuelas secundarias gigantes podrían no ser la mejor manera de cubrir el aumento de alumnos

Cuando se trata de educar a estudiantes, ¿es más grande lo mejor?

Texas no habrá inventado la escuela secundaria gigante, pero sí elevó el concepto a un nuevo nivel. Nuestras grandes escuelas secundarias son legendarias, conocidas por perseguir intensamente la excelencia –y no sólo en lo que hace a sus equipos atléticos. Sus dimensiones proveen una inmensa fuente de talento para bandas, grupos corales, equipos académicos de competición, cheerleaders y clubes de teatro. Y estas áreas son fuente de una seria competición entre escuelas y entre estudiantes de la misma escuela.

Mientras estudio tras estudio realizado muestra que las clases más pequeñas obtienen mejores resultados académicos, el tamaño megalítico de nuestras escuelas secundarias se ha dado sin ser sujeto a estudio o escrutinio alguno. Este tema merece nuestra inmediata atención, especialmente en un tiempo en que nuestros distritos escolares de rápido crecimiento se enfrentan a decisiones multimillonarias en cuanto a nuevos establecimientos.

En Texas, había 114 escuelas secundarias con una inscripción de 2.000 alumnos o más en 1990. Esta cifra creció a 161 en el 2000, y se han abierto varios nuevos edificios de dimensiones grandes en este último año y otros varios están actualmente en construcción. El aumento de las megaescuelas es paralelo a la tendencia nacional. El número de establecimientos escolares bajó en un 70 por ciento desde la II Guerra Mundial, mientras el número de estudiantes por escuela aumentó en cinco veces, según un informe de la Comisión de Educación de los Estados.

La racionalización de la existencia de estas escuelas grandes y centralizadas es fácil de entender al principio. Al concentrar personal y otros recursos en un lugar grande, tiene sentido que los distritos escolares podrán manejar mejor las abundantes actividades extracurriculares y planes de estudio diversos para un gran grupo de estudiantes.

Pero existe evidencia que sugiere que ese ahorro se pierde cuando uno considera la burocracia adicional necesaria para supervisar el comportamiento y progreso educativo de cientos, en muchos casos miles, de alumnos. También hay estudios que indican que las escuelas más pequeñas tienen mejores índices de asistencia, menor abandono escolar y menos problemas disciplinarios que las escuelas grandes.

La cadena de tiroteos en las escuelas, que también parecen darse desproporcionadamente en escuelas secundarias suburbanas grandes, ha dado lugar a investigaciones que indican que los estudiantes se sienten más desconectados que nunca –de sus compañeros, sus maestros y aún sus padres.

No deberíamos pretender que nuestras escuelas solucionen este problema por sí solas, pero es fácil ver cómo los estudiantes pueden sentirse perdidos en la multitud en estas escuelas secundarias megalíticas. Sólo los estudiantes más avanzados obtienen el derecho a participar en actividades extracurriculares. La cultura de “camarillas” puede ser bastante brutal. Los maestros tienen problemas en recordar los nombres de todos los alumnos en sus clases, mucho menos reconocer señales de desánimo.

Cuando la población de Texas continúa extendiéndose y seguimos construyendo nuevas instalaciones para acomodar el flujo de estudiantes, es importante que consideremos el efecto que tienen las dimensiones de la escuela en el rendimiento de los alumnos.

Yo traje este tema brevemente a colación durante el ínterin como parte del estudio de la Legislatura sobre la preparación universitaria de estudiantes de escuelas secundarias. Es necesaria una discusión seria entre legisladores, funcionarios locales de educación, maestros, padres y estudiantes, y yo planeo pedir que el Comité Senatorial de Educación saque este tema a la luz al término de esta sesión legislativa.

Como legislador que ha estado tratando de reducir la carga de los contribuyentes en distritos escolares de rápido crecimiento, quiero asegurar que los nuevos establecimientos escolares que están construyéndose para acomodar a los nuevos estudiantes sean rendidores. Pero también quiero asegurar que nuestros esfuerzos por mejorar la economía de tales proyectos tomen en consideración también otros factores.

En nuestro intento por hacer las escuelas de Texas más seguras, productivas y responsables fiscalmente, las dimensiones de los establecimientos es un tema que no puede seguirse ignorando.

La Senadora Nelson representa el Distrito Senatorial 12, que incluye partes de los condados Dallas, Denton, Ellis y Tarrant.

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