De la oficina del Senador Estatal Kel Seliger

De difusión inmediata
Abril 10, 2008
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Reforma y supervisión de la justicia en lo criminal en Texas

Desde hace ya mucho tiempo, una de las áreas de mayor preocupación para miembros de la legislatura y el público en general es la de la justicia en lo criminal. Aunque las inquietudes son sobre todo aspecto del sistema judicial, los temas institucionales en correccionales para jóvenes y adultos, y la rehabilitación y atención médica, parecen ser para muchos lo que necesitará mayor atención legislativa en la próxima Legislatura 81º. Seguramente, temas de leyes penales, libertad condicional y vigilada, los juzgados y las fuerzas del orden también recibirán considerable atención.

En la pasada legislación se dedicó un tremendo nivel de energía y atención a la Comisión Juvenil de Texas (TYC). Los problemas eran tan graves, la dirigencia tan deficiente y la administración de esta agencia tan negligente que sus directivos renunciaron, y la Legislatura aprobó una reforma radical de la agencia a través de la medida SB 103. El gobernador respondió nombrando a un encargado para que esencialmente tomara control de la agencia, lo que resultó en que un número de empleados fuera sumariamente despedido o renunciaron. Uno de los elementos positivos de este proceso fue el tono y cooperación bipartita en las dos cámaras de la Legislatura para lograr un progreso real en una entidad esencial para el estado. Hasta ahora se han cerrado dos establecimientos y existe una activa revisión y debate sobre el uso del aislamiento y el aerosol irritante en prisioneros para controlar problemas de disciplina en reformatorios juveniles.

¿Está arreglada la Comisión Juvenil de Texas? Yo creo que el nuevo encargado, Richard Nedelkoff, es una persona experimentada y determinada, que está formando un equipo de administración y supervisión que hará cambios necesarios en TYC. Estos cambios deben resultar en una institución correccional efectiva que proporcione apoyo educativo y médico responsable y productivo. Últimamente, la meta de TYC es crear un ambiente sano y seguro donde los jóvenes puedan reformar su conducta y, esperemos, ser liberados para llevar una vida normal y productiva.

Hay algunos legisladores que piensan que 235 millones de dólares en dinero de los contribuyentes usado para mantener en funcionamiento la problemática agencia podrían ser usados más eficazmente. La meta de las correccionales juveniles es la rehabilitación, y el Senador John Whitmire, presidente del Comité Senatorial de Justicia en lo Criminal, cree que esto puede lograrse manteniendo a los jóvenes con problemas en sus comunidades y dando a los condados los fondos necesarios para su alojamiento, educación, salud y rehabilitación. Yo estoy de acuerdo con el Senador Whitmire que transferir fondos estatales a los condados para crear o utilizar los programas existentes de correccionales juveniles merece ser estudiado para determinar la magnitud del dinero que podría ahorrarse. Sin embargo, es sumamente importante que no impongamos una orden no financiada a los condados.

Recientemente ocurrieron dos cosas que nos advierten sobre el sistema correccional de adultos --el Departamento de Justicia en lo Criminal de Texas (TDCJ). Un ala de la Unidad Dalhart tuvo que cerrarse por escasez de agentes carcelarios y otro personal necesario para operar una prisión de manera eficiente y segura. Y en la Texas central, un prisionero herido no recibió la adecuada atención médica y murió. Hubo una audiencia senatorial sobre el incidente que el inspector general opinó fue causado por una conducta tan irresponsable que produjo una acusación criminal.

Las dos situaciones tienen por lo menos una causa en común. En nuestro sistema, los contribuyentes en realidad recibimos más de lo que pagamos. Con una escala salarial baja, el sistema tiene muchos profesionales dedicados que podrían hacer mucho más dinero en otro trabajo. Ellos quieren ser agentes de correccionales, y el estado debe mantener un sistema que cumpla con niveles del sector y la constitución y ver que las prisiones sean lugares seguros donde trabajar. No hay seguridad dentro de las prisiones ni en las comunidades donde están ubicadas si ponemos personal que trabajaría en cualquier otro lugar si les fuera posible. En el caso del prisionero herido, se habló de una posibilidad muy preocupante en la audiencia del comité senatorial. En varios puntos del contacto de atención médica, si el prisionero hubiera sido examinado o tratado por profesionales de uno o dos niveles por encima de los existentes, la respuesta hubiera sido más puntual y apropiada médicamente. Esto hubiera logrado salvar la vida de esa persona.

Ambas situaciones parecen estar relacionadas a nuestra capacidad y voluntad de asignar los fondos necesarios para operar adecuadamente un sistema que actualmente alberga más de 150,000 personas y sirve a un estado de casi 24 millones de habitantes. Claramente, las limitaciones del presupuesto no son el único desafío que enfrentaremos en el área de la justicia en lo criminal en la Legislatura 81º, pero los legisladores, agentes policiales, fiscales, jueces, agentes de libertad condicional y vigilada, especialistas de rehabilitación y la dirigencia de TYC y TDCJ tendrán un período interino muy ocupado y una sesión legislativa intensa trabajando en estos temas durante este año y el siguiente.

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