De la oficina del Senador Estatal Kel Seliger

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31 de mayo, 2005
COLUMNA DE OPINION
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Una sesión no muy especial
por el Senador Estatal Kel Seliger

En un principio, ésta iba a ser escrita como una actualización de mi primera sesión legislativa como senador estatal por el distrito 31. La sesión terminó el 30 de mayo. A continuación, el Gobernador Perry convocó dos sesiones especiales sobre el financiamiento a la educación, la última de ellas finalizando el 19 de agosto sin aprobarse una legislación sobre educación pública. Así que ésta trata ahora de empujar la gran roca de la reforma financiera hacia la cima de la montaña.

Es importante mencionar que las sesiones especiales no fueron únicamente sobre el financiamiento a escuelas públicas. El pasado invierno, en el presupuesto estatal, la legislatura asignó 34 billones de dólares a las escuelas públicas, un aumento con respecto al bienio anterior. Yo creo que algunas áreas necesitadas requerirán más fondos con el paso del tiempo, pero el temor expresado por algunas voces de que las escuelas no abrirían este otoño no tenía fundamento alguno.

La palabra clave en las discusiones de las sesiones especiales fue reforma --la necesidad de cambiar la manera en que financiamos nuestras escuelas para que se destine más dinero a la educación de los niños en Texas y a la vez mantener un sistema de impuestos que promueva el crecimiento de empresas y capital. Así como un sector laboral educado es primordial para este crecimiento, también lo es que las personas y negocios no sean gravadas excesivamente.

Esto es lo que mucha gente piensa se ha hecho con los propietarios de Texas. La porción local de impuestos de distritos escolares deriva totalmente del valor de las propiedades. Mientras esto ocurre, la economía de Texas que estaba basada en la tenencia y valorización de la propiedad --manufactura, refinamiento, agricultura, distribución, ganadería y minería--ha cambiado mucho. El 53 por ciento de la economía de Texas está basada hoy en el sector de servicios, industrias que no dependen de la valorización del valor agregado de la propiedad, producción o inventarios.

No cabe duda de que nuestro sistema de educación pública en Texas es una prioridad absoluta ni de que se requieren nuevos fondos para obtener un sistema efectivo de educación para 4,300,000 escolares. Enfrentamos además el desafío de tener alrededor de 80,000 nuevos estudiantes por año en nuestras escuelas. Encima, estamos demandando niveles de resultados académicos aún mayores a estudiantes y maestros, y no todos son productivos como se representan. Así que tenemos un sistema que depende sustancialmente de los impuestos a la propiedad y debe hacer un trabajo adecuado (preferimos excelente) al educar a los jóvenes tejanos, y debe asegurar que los recursos invertidos en escolares de distritos pobres en propiedades sean proporcionales a los invertidos en la educación de distritos ricos. Debemos tener un sistema que haga lo mismo en Miami, un distrito con alrededor de 170 estudiante, que en Houston, uno con 208,000 estudiantes.

Como hay mucha gente que piensa que los propietarios deben ser asistidos en su desproporcionada carga de impuestos, mucho del debate sobre la reforma al financiamiento de la educación es, en realidad, sobre impuestos. ¿Cómo hacemos para, justa y equitativamente, gravar a individuos y negocios de manera de aumentar la recaudación para financiar la educación pública, educación superior, salud (incluyendo Medicaid, CHIP, etc.), seguridad pública, servicios de protección a niños y adultos y la miríada de otras cosas que dependen de fondos públicos?

Para tratar la reforma impositiva, pero no la educación pública, el gobernador creó un comité dirigido por el ex Contralor de Cuentas Públicas John Sharp. El Sr. Sharp ha hablado con muchos legisladores para ver qué áreas recibirán apoyo de la gente, empresas y gobiernos locales que representamos. Después, este comité se reunirá en diversos puntos del estado para hablar con estas entidades y tratar de crear un sistema que cubra las demandas fiscales de un grande y creciente estado, y a la vez apoye un ambiente empresarial y residencial que promueva el crecimiento y aumente las oportunidades.

Este proceso se planea mientras la Corte Suprema de Texas concluye su decisión sobre la constitucionalidad o no del actual sistema de financiamiento a la educación. La extendida opinión es que ciertos elementos del sistema actual, implementado mayormente en 1993, deben ser reemplazados por un nuevo sistema de financiamiento. Específicamente: ¿es legal limitar los impuestos locales de propiedad al nivel actual?, y: ¿es el presente sistema “Robin Hood” de redistribución de riqueza un verdadero impuesto estatal a la propiedad que debería haber sido aprobado por los votantes y no se ha hecho?

También se han mencionado otros muchos impuestos: mayores impuestos de venta, cigarrillos, alcohol, vehículos y barcos, gastos de certificación, juego de apuestas de varias formas, impuestos de venta a servicios e impuestos de negocios. Resulta claro que el actual impuesto a los negocios, que paga una de cada seis empresas, debe ser reemplazado por uno de mayor base para realmente recaudar los recursos necesarios para hacer trabajos importantes. Esto en vista de que Texas no cuenta con un impuesto a los ingresos personal ni de empresas que provea una fuente progresiva de ingresos como en muchos otros estados.

Una de las discusiones que creo deberíamos tener, tanto ciudadanos como legisladores, es un análisis profundo del déficit de ingresos. ¿Está el estado de Texas escaso de ingresos o tiene demasiados gastos? ¿Estamos gastando más de lo necesario del dinero de los trabajadores de Texas para proveer esas cosas que los tejanos esperan razonablemente del gobierno?

Durante los veinte meses que he estado en el Senado de Texas, he formado una opinión sobre la educación pública principalmente por la comunicación con directores de distrito, maestros y otros en el sector educativo, tanto a nivel local como estatal. Deberíamos tener confianza en la capacidad de los trabajadores de la educación para preparar a nuestros niños para los desafíos del futuro, como nosotros fuimos preparados. Esto en vista de los cada vez mayores estándares de actuación y resultados. Debemos proveer los medios para la educación pública, y asegurar a la vez que no se afecte adversamente la capacidad de nuestro estado para brindar empleo y oportunidades a nuestro sector laboral de la educación.

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