Columna de opinión
de la oficina del Senador Estatal Craig Estes, Distrito 30

De difusión inmediata
Febrero 20, 2013
Contacto: Liz White
Tel: (512) 463-0130

Derechos no pueden ser violados
por el Senador Estatal Craig Estes

Desde hace un mes o más hemos sido arrastrados a otra intensa conversación nacional sobre las armas. La misma conversación nacional sobre las armas que tenemos cada vez que alguna persona trastornada busca atención con su suicidio matando a personas inocentes para después tener su deseo garantizado y sus motivos reivindicados por la sociedad en general. Los políticos liberales y sus acaudalados aliados, rodeados de guardias armados, seguros en el conocimiento de que sus hijos van a escuelas de elite privadas en barrios seguros y protegidos por más guardias armados, nos dan lecciones a nosotros los Neanderthals en los estados del medio sobre lo peligrosas que son las armas, porqué no las necesitamos, cómo somos incapaces de usarlas responsablemente y seguramente nos haremos daño a nosotros mismos, al mismo tiempo que hablan sobre su amor por la caza. ¡Qué montón de sandeces!

La razón por la que se llama a la policía cuando uno está en peligro, aunque uno esté armado, es porque ellos vienen armados. Esa llamada pone más armas de su lado, y aún el más ferviente defensor del control de armas en el mundo entiende este principio en algún profundo y subconsciente nivel.

El problema no son las armas, para nada. El problema no es siquiera que haya armas en las escuelas. Cuando yo iba a la secundaria, algunos teníamos armas en nuestros automóviles o camionetas para ir de caza después de la escuela. El YMCA y el Boy's Club tenían instrucciones y equipos de rifles. El resultado era que las armas de fuego nos resultaban familiares, sabíamos que tenían usos útiles aunque peligrosos si no las manejábamos bien. Es el temor a las armas de la sociedad moderna y la falta de costumbre con ellas lo que las hace atractivas para insociables dementes que buscan retribución y notoriedad.

Si las armas no son el problema, ¿entonces cuál es? ¿Cómo evitamos que vuelvan a darse actos de violencia? Desafortunadamente, la respuesta es que no siempre podremos evitar que vuelvan a ocurrir. El problema no son las armas; ni lo son ciertos fenómenos recientes. La peor masacre escolar de la historia de este país fue una bomba en 1927 en Michigan. El problema tampoco está limitado a Estados Unidos. Hay violencia en todo el mundo.

El problema es el mal, el diablo.

Así es como lo llama la Biblia, de todas maneras. El jurado no se ha declarado sobre si este mal es una condición clínica de algún tipo, un desorden sicológico o simplemente la mejor manera de describir actos conscientes de depravación. Pero este mal ha estado con nosotros desde que la historia comenzó a ser registrada, y no hay razones para sospechar que alguna vez desaparecerá de la raza humana. Lo más que podemos hacer es estar preparados para cuando se aparece.

Lo peor que podemos hacer es legislar en contra de nuestra mejor preparación: nuestras armas de fuego. Los padres de nuestra patria entendieron que el impulso de prohibir las armas aparecería de tanto en tanto. Es por eso que incluyeron la Segunda Enmienda en la Declaración de Derechos. No se trata absolutamente de la caza o el deporte de tiro. Fue escrita por hombres que acababan de derrocar a un gobierno que veían como el Mal. Nadie parece querer hablar sobre este incómodo hecho histórico. Decir que la Segunda Enmienda solo protege a mosquetes de un solo tiro porque los hombres que la escribieron no podrían haber presagiado el armamento moderno, es tan ridículo como afirmar que la libertad de prensa solo protege imprentas manuales porque nuestros fundadores no podrían haber presagiado el Internet.

La Segunda Enmienda fue escrita por hombres que lucharon contra el mal, para garantizar que aquellos que los sucedieran podrían hacer lo mismo. Sea que ese mal es un gobierno tirano (y siguen habiendo muchos en el mundo hoy en día), un violador que fuerza la entrada a su casa, o un demente buscando crear estragos, las armas en manos de la gente buena que está entrenada para usarlas son siempre la mejor defensa. Y la Constitución dice claramente que nuestro derecho a portar armas en defensa del bien no puede ser violada. ¿ Qué parte de No no entendemos?


Estes representa a casi 820,000 residentes del Distrito Senatorial 30, el que incluye la totalidad de los condados Archer, Clay, Cooke, Erath, Grayson, Jack, Montague, Palo Pinto, Parker, Wichita, Wise y Young, y parte de los condados Collin y Denton.

arriba