Columna de opinión
de la oficina del Senador Estatal Craig Estes, Distrito 30

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Enero 19, 2012
Contacto: Sam Carlson
Tel: (512) 463-0130

El oleoducto Keystone XL

Ayer, el Presidente Obama y su administración rechazaron una solicitud de permiso que hubiera permitido la construcción del oleoducto Keystone XL de 1,700 millas. Con esta decisión, el Presidente Obama confirmó lo que muchos tejanos temían: que a él le interesa más la política que una buena economía.

De ser construido, el oleoducto Keystone XL, de $7 billones, tendría capacidad para transportar más de 800,000 barriles de petróleo crudo por día, desde Canadá hasta refinerías de la costa del Golfo de Texas. La Asociación Nacional de Productores estimó que el oleoducto financiado a nivel privado hubiera creado 20,000 empleos directos y 118,000 indirectos. En un momento en que el índice de desempleo en Texas fluctúa en el 8.5 por ciento, proyectos del sector privado como éste son clave para poner a trabajar a miles de desempleados en Texas.

Estos nuevos empleos hubieran creado $20 billones adicionales en gasto del sector privado y hubieran aumentado los ingresos impositivos en los estados del corredor del oleoducto en $5.2 billones. En Texas, se anticipaba que la construcción asociada con el proyecto estimularía la economía en alrededor de $2.3 billones en nuevo gasto. Consecuentemente, los ingresos impositivos estatales y locales en Texas hubieran aumentado en casi $50 millones.

La construcción del oleoducto Keystone XL no solo hubiera creado valiosos empleos en medio de una recesión económica histórica, sino que también hubiera servido a los intereses de seguridad nacional de América. Las arenas petrolíferas de Canadá son la tercera mayor reserva petrolera conocida en el mundo, solo detrás de Arabia Saudita y Venezuela. Asegurar el acceso al petróleo de vecinos amigos en vez de depender de regímenes inestables reduciría nuestra insana dependencia en el petróleo extranjero. El oleoducto reduciría la dependencia de Estados Unidos en el petróleo extranjero en un 8 por ciento si se usa a su máxima capacidad.

La cobarde decisión del Presidente Obama parece basada más en política que en substancia. En una transparente maniobra para aplacar a ecologistas radicales, ahora corremos el riesgo de que el petróleo canadiense sea enviado a China, país no conocido especialmente por adherirse a niveles ecológicos rígidos. Prevenir que se construya el oleoducto Keystone XL no mantendrá el petróleo en el suelo ni llevará a una reducción en la dependencia del petróleo en América.

En mi papel como senador estatal, he apoyado el aumentar las fuentes de energía, y fui instrumental en fundar el Consejo de Políticas Bioenergéticas, que trabaja para expandir la investigación y desarrollo de combustibles alternativos producidos a nivel doméstico, con el fin de promover el crecimiento económico y reducir la dependencia en energía extranjera. Sin embargo, hasta que perfeccionemos tecnologías de energía alternativa, nuestra nación debe continuar permitiendo la creación de proyectos que suplementen nuestra reserva de petróleo libre de conflicto.

Lo fundamental es que el oleoducto Keystone XL, de no haber sido frustrado por el Presidente Obama, hubiera aportado una fuente de energía estable, fiable y económica, creando miles de empleos y billones en inversión privada. Si esta administración sigue negando otras solicitudes de permiso, el futuro económico de América y su independencia energética seguirán en riesgo.

Todos estos hechos llevan a una conclusión ineludible: Obama debe irse.

El Senador Estatal Craig Estes es presidente del Comité Senatorial de Agricultura y Asuntos Rurales, y representa al Distrito Senatorial 30, que cubre los condados Archer, Baylor, Clay, Collin (parte), Cooke, Denton (parte), Grayson, Jack, Montague, Parker, Palo Pinto, Shackelford, Stephens, Throckmorton, Wichita, Wilbarger, Wisey Young.



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