Columna de opinión
de la oficina del Senador Estatal Craig Estes, Distrito 30

De difusión inmediata
Septiembre 15, 2011
Contacto: Sam Carlson
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Y justicia para todos

Una pareja recién casada de Marruecos se mudó a New Jersey en agosto del 2008. Los miembros de la pareja no se conocían entre sí; el matrimonio fue arreglado por sus familias. Su vida en este país no tuvo mayores problemas hasta noviembre de ese año, cuando el marido descubrió que su esposa, que tenía solo 17 años, no sabía cocinar.

Indignado por su incapacidad, él decidió que ella debía ser castigada. Durante los próximos tres meses, la atacó repetidamente, cubriendo su cuerpo de moretones. Le tiraba el pelo. Le pegaba en la cara hasta que tuvo que ser llevada al hospital, cubierta de sangre. Y además la violaba regularmente mientras ella lloraba y le rogaba parar. “Esto es de acuerdo a nuestra religión. Tu eres mi esposa, puedo hacer lo que quiera contigo. La mujer, ella debería someterse al hombre y hacer cualquier cosa que yo le pida”, respondió.

La Corte Suprema de New Jersey consintió. Y se negó a emitir una orden de restricción.

Sí, leyó bien. La religión de la joven pareja era mahometana, y bajo algunas (más radicales) interpretaciones de sus leyes, conocidas como Sharia, el marido tenía razón. La corte de New Jersey halló que, aunque él atacaba y violaba a su esposa, su conducta no era criminal. En otras palabras, la Corte Suprema decidió que la ley del territorio no es aplicable si usted se considera parte de otra cultura. Decidió que usted puede hacer lo que le da la gana, siempre y cuando piense que tiene razón.

Afortunadamente, la Corte Suprema no tuvo la última palabra. La División de Apelaciones de New Jersey revirtió esa decisión. Sin embargo, el caso aumentó el examen público de otros casos que involucran a la ley Sharia, lo que llevó a descubrir que algunas cortes de Estados Unidos, incluyendo cortes en Texas, han hecho cumplir indirectamente la ley Sharia por algún tiempo mediante acuerdos de arbitraje.

Durante los pasados cuarenta años, reformistas han estado empujando resoluciones alternativas de disputas, especialmente el arbitraje, como la mejor manera de reducir el tiempo y costo de litigios. El resultado ha sido una serie de leyes que virtualmente prohíben a las cortes interferir en arbitrajes. Pero cuando la gente entra en un acuerdo de arbitraje, están libres de elegir la “ley” usada para resolver cualquier disputa que pueda surgir del acuerdo. Mientras que esta “ley” podría ser la ley de Texas, no tiene porqué serlo. La gente es libre de arbitrar sus disputas según la ley de otro estado o de acuerdo a todo otro conjunto de principios, incluyendo la ley de una religión. La única salvaguarda real sobre cuán lejos puedo esto llegar es que los árbitros no pueden disponer sentencias que no puedan exigirse en un contrato. En otras palabras, un árbitro puede disponer pago de dinero, propiedades o custodia de un menor. Pero el árbitro no puede ordenar una paliza, apedreamiento o decapitación.

Yo creo que en un país libre, donde la gente tiene libertad de hacer un contrato con otra persona, es su derecho firmar un acuerdo para arbitrar una disputa según el conjunto de principios que uno desea, incluyendo la ley Sharia. La clave está en que la opción debe ser libremente tomada. Desafortunadamente, dos meses atrás, la ley en Texas alentó lo opuesto.

La Corte Suprema de EE.UU decidió en Prima Paint versus Flood & Conklin Manufacturing que cuando un contrato contiene un acuerdo de arbitraje, la validez del contrato tiene que ser determinada por el árbitro. Esto revierte principios generales de la ley de contratos, que generalmente requiere que la validez de un contrato sea establecida antes de hacerse cumplir. La Corte Suprema de Texas adoptó esta doctrina en Forest Oil versus McAllen. El resultado fue que, en un caso donde el marido amenazó con decapitar a su esposa si ésta no aceptaba el arbitraje de su disputa por custodia según la ley Sharia, su defensa por coacción tenía que ser sostenida en una corte Sharia.

Aunque este exacto escenario no ha ocurrido en Texas todavía, a mí me alarmó la posibilidad de tal error judicial. Para prevenirlo, yo trabajé para aprobar la medida SB 1216, que permite que las partes en un contrato de ley familiar conteniendo un acuerdo de arbitraje desafíen la validez del acuerdo en la corte, sin tener que comparecer ante el árbitro, quien podría ser parcial. El Gobernador Perry la promulgó en ley el 17 de junio del 2011.

Libertad de contrato y libertad de religión son derechos cruciales en los que creo fervientemente. Pero, si nuestra sociedad va a permanecer libre, no podemos permitir que cortes Sharia o sectas como las de Warren Jeff usen acuerdos de arbitraje para evitar el debido proceso de la ley. Preservar el constitucional proceso debido y el estado de derecho no es una opción difícil. La SB 1216 ayudará a asegurar que nuestras cortes tengan los instrumentos necesarios para impartir justicia a todos.

El Senador Estatal Craig Estes es presidente del Comité Senatorial de Agricultura y Asuntos Rurales, y representa al Distrito Senatorial 30, que cubre los condados Archer, Baylor, Clay, Collin (parte), Cooke, Denton (parte), Grayson, Jack, Montague, Parker, Palo Pinto, Shackelford, Stephens, Throckmorton, Wichita, Wilbarger, Wisey Young.

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