COMUNICADO DE PRENSA
del despacho del Senador Estatal Rodney Ellis

De difusión inmediata
20 de mayo, 2004
Contacto: Kenneth Besserman
(512) 463-0113

Declaración del Senador Rodney Ellis

He criticado abiertamente a la Junta de Perdones y Libertad Condicional durante años. La Junta, desde mi punto de vista, simplemente no ha cumplido con su trabajo y no ha ejecutado una revisión independiente de casos de clemencia. Durante años, he pedido a la Junta que se reúna, al menos por teléfono, para considerar peticiones de clemencia en casos de pena de muerte. Está claro por años que el papel del proceso ejecutivo de clemencia en Texas no ha sido entendido por aquellos encargados de su administración, y la clemencia ha sido poco más que una revisión superficial de los hallazgos hechos por el sistema judicial.

El año pasado, como parte de la reorganización general del gobierno, la Legislatura redujo el tamaño de la Junta, de 18 en 7 miembros. Yo esperaba que este cambio facilitaría la consideración de solicitudes de clemencia razonables.

Ahora aplaudo a la Junta por su acertada consideración del caso Kelsey Patterson. Pienso que la Junta hizo su trabajo. La decisión de la Junta en el caso Kelsey Patterson refleja una alta consideración de la función y propósito históricos de la clemencia ejecutiva --decidir qué prisioneros merecen misericordia o arreglar problemas en casos en que la corte no pueda remediarlos o decida no hacerlo.

Uno de los propósitos de la Junta es investigar y evaluar casos de clemencia para recomendación. La Junta cumplió su misión con esta bien informada recomendación de misericordia para Kelsey Patterson. El buen trabajo de la Junta fue ignorado por el gobernador, con su desinformada decisión de no acatar la considerada recomendación de la junta.

Reducir la sentencia de Patterson a cadena perpetua hubiera demostrado que Texas está comprometida con el tratamiento justo de personas con enfermedades mentales agudas. El Sr. Patterson no hubiera sido liberado condicionalmente. Hubiera cumplido 78 años antes de poder ser considerado para libertad condicional.

En Kelsey Patterson se podía ver un alma atormentada, con un extenso y documentado historial de enfermedad mental aguda. Aún el observador accidental podía darse cuenta que algo funcionaba terriblemente mal en este hombre. Nuestro sistema de salud mental le falló, como le fallaron muchos otros. Para muchos, el sistema de justicia en lo criminal se ha convertido en un sistema de salud mental de facto. Espero que este caso sirva para educar a mis colegas que no han tenido que lidiar con enfermedades mentales, que no ven el ignorado costo de las enfermedades mentales en nuestra sociedad. Los delirios de Kelsey Patterson crearon víctimas de su crimen que nunca olvidarán el dolor de un asesinato, la pérdida de seres queridos.

Texas puede obrar mejor. Podemos tratar compasivamente a aquellos afectados por enfermedades mentales y por ende prevenir la tragedia de este caso. Me desilusiona que el gobernador halla tomado el camino que tomó.

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